Querido don Antonio, te echamos de menos

Portada del libro de En vida de Antonio Herrero, de Luis Herrero, editado por La Esfera de los libros/ archivo

Portada del libro de En vida de Antonio Herrero, de Luis Herrero, editado por La Esfera de los libros/ archivo

Por Jacinto Alonso Holguin

Cada año, llegado San Pedro y San Pablo, a finales de Junio, me acuerdo de uno de los mejores periodistas y seres humanos que ha nacido en este país nuestro llamado España. Son fechas de celebraciones patronales en Burgos y Mucientes, que es un pueblo a cinco kilómetros de Cigales (Valladolid).

Recuerdo con cariño cómo, cada mañana, don Antonio saludaba:

-Son las ocho de la mañana, siete en Canarias; hoy San Pedro y San Pablo...

Ahí arrancaba la segunda o tercera hora que llevaba en el micrófono durante los días laborables de la semana. Era relator de actualidad, con un rumbo fijo, como es mostrar la verdad de la realidad de este mundo. Añadía sus comentarios para aliñar las calamidades que ocurrían en nuestro país: economía, política y terrorismo. En ese aspecto, especialmente, te echo de menos, don Antonio.

Día a día nos recordaba el número que una persona estaba privada de libertad por una organización terrorista denominada ETA; era constante en su servicio, ya que parecía actuar más por convicción que por su profesión. Recuerdo el tesón por saber y mostrar la verdad de los sucesos ocurridos en nuestro alrededor. España, como Imperio que fue, tiene los límites de sus alrededores en todo el orbe. Y don Antonio contaba todo lo acontecido.

En 1997 don José Antonio Ortega Lara fue secuestrado por ETA. Llevaba más de un año en cautiverio. Todos los días, cada mañana, don Antonio nos recordaba:

-... José Antonio Ortega Lara lleva 529 días secuestrado por ETA.

Y me frotaba los ojos porque, sin motivo externo químico, el agua salina de mi físico brotaba para empañarme la vista. ¿Qué razón tendría un animal de la especie humana para tamaña crueldad? Insostenible cualquier argumento que sirviera para intentar minimizar el daño o encontrar un motivo razonable.

El día 1 de julio de 1997 fue liberado por la Guardia Civil don José Antonio Ortega Lara. Los compañeros del GAR., UEI., SIGC.,... Y resto de Guardias Civiles lograron encontrar a este grandísimo ser humano y extraerlo de un agujero donde terroristas asesinos le habían arrojado e iban a dejar morir.

Ahora, querido don Antonio, todo es muy diferente. Los otrora militantes etarras, en diversos puntos de su organización criminal -apoyo, información, política, encubrimiento, autores materiales, logística...-, esos que antes nos atemorizaban con sus acciones, ahora van al Notario. Ante estos licenciados en Derecho firman una declaración donde se arrepienten de los hechos cometidos. Después, con un tiempo margen, al estilo del Canal de Panamá, son transvasados de prisiones, hasta convertirse en personas "libres".

Esos terroristas son devueltos a la sociedad con una simple firma. Sí, sí, don Antonio, lo que lees. ¿Han colaborado en descubrir o resolver asesinatos? ¿Han pedido y obtenido perdón de sus víctimas? ¿Han restablecido los daños causados a víctimas o familiares de los asesinados, secuestrados, extorsionados y resto de personas a los que "jodieron" la vida? No.

En este año 2016, nuestra querida España ha cambiado un montón. Ya has visto que, después de dos Elecciones Generales seguimos con Gobierno en funciones... Y lo último es el auge de las notarías, como lugar de celebración de bodas... o donde un terrorista dice estar arrepentido. Esa manifestación por escrito, el señor Notario dice que se ha producido; otra cosa diferente es conocer la verdad o no de la misma. Después de la llamada "Vía Nanclares", esa cárcel de Álava donde, después de haber firmado algún papel de lo más insustancial, se concentran a presos de ETA. en espera de una puesta en libertad próxima. ¿Arrepentimiento y perdón? Eso dicen que es cosa de Dios. Aquí bien nos vendría que dichos asesinos y terroristas colaboraran en resolver los asesinatos pendientes, pidieran perdón a sus víctimas, reparan el daño causado y, por último e importante, cumplieran íntegramente sus condenas.

Fíjate si ha cambiado también España, nuestro querido país, que ahora siguen solicitando el acercamiento de los presos de dicha banda terrorista a las provincias vascongadas. No me equivoco, no, la diferencia es cuando el PNV enarbola esta petición, en lugar de los propios batasunos.

El otro día hice mi primera inmersión con equipo autónomo en el mar. Me acordé de ti y mucho. Y elevé una oración por tu alma.

Vivimos en un país con un presente turbio y un futuro incierto. Ahora, querido don Antonio, oímos planteamientos de encuestas políticas en vez de sus proyectos para todos; estamos en un momento donde se financia proyectos separatistas en vez de intentar uniones; las víctimas del terrorismo nos encontramos y, por ende, todos los españoles, en un momento donde el árbol ya no tiene nueces, hojas, raíces... Incluso están liberando a las serpientes.

Hace poco fue 7 de julio, San Fermín. A las 8 de la mañana y seguro que pensaste en cómo nosotros, los españoles, hemos dejado que nos mojen la oreja los terroristas y nueceros...

A Antonio Herrero, periodista y humano.