El Consejo de Ministros aprobó hace apenas un año la ampliación en tres semanas del permiso de nacimiento y cuidado de menor, que pasó de 16 a 19.
Pero, además, lo incrementó y duplicó de 16 a 32 semanas en el caso de familias monoparentales, donde casi el 80% son mujeres.
Con la entrada en vigor de esta medida se mejoró la protección para progenitores y menores, la corresponsabilidad si existen dos progenitores y el derecho a la conciliación familiar y laboral.
El Estatuto del Trabajador recoge lo siguiente: "El nacimiento, que comprende el parto y el cuidado de menor, suspenderá el contrato de trabajo de la madre biológica y el del progenitor distinto de la madre biológica durante diecinueve semanas".
"En el supuesto de monoparentalidad, por existir una única persona progenitora, el periodo de suspensión será de treinta y dos semanas", señala la norma.
Tras la ampliación, las 19 semanas de la prestación por nacimiento y cuidado del menor se articularon de la siguiente manera:
Por un lado, la prestación de nacimiento y cuidado del menor se incrementó hasta un total de 17 semanas, de igual duración e intransferibles entre ambos progenitores.
En el supuesto de familias monoparentales hasta 28, durante los primeros 12 meses del bebé; o, en el caso de adopción, guarda o acogimiento familiar en el primer año, a partir de la resolución judicial o administrativa.
Como establece la ley, se mantiene la obligatoriedad de que las primeras seis semanas sean disfrutadas de forma ininterrumpida, a jornada completa e inmediatamente tras el nacimiento o la adopción, acogimiento familiar o guarda.
Con este cambio normativo las familias pueden disfrutar de dos nuevas semanas adicionales de permiso para el cuidado del menor, cuatro en el caso de monoparentales, y de forma flexible hasta que el hijo o la hija cumpla los 8 años de edad.
Individual e intransferible
La prestación por nacimiento y cuidado de menor es un derecho individual de la persona trabajadora y no transferible al otro progenitor, y sustituyó en 2021 a las antiguas prestaciones de maternidad y paternidad, equiparándolas.
España se ha convertido en un referente internacional en políticas de conciliación y corresponsabilidad ligadas a los permisos por nacimiento y cuidado y a su cobertura por la Seguridad Social.
En 2019 se aprobó la progresiva equiparación de los permisos de madres y padres con base en tres principios: igualdad, intransferibilidad y remuneración al 100%.
En ese ejercicio, el permiso de paternidad pasó de 5 a 8 semanas; y en 2020, a 12.
En 2021 entró en vigor la equiparación total y el permiso pasó a ser de 16 semanas, seis de las cuales deben disfrutarse inmediatamente después del parto o resolución judicial o administrativa en los casos de adopción, guarda o acogimiento.
El resto del tiempo puede disponerse en periodos sucesivos antes de que el bebé cumpla un año.
La ampliación y equiparación de este permiso ha permitido que el ejercicio de este derecho se haya generalizado entre los padres varones en términos equivalentes a las madres.
Esto repercute, inevitablemente, en la corresponsabilidad: más horas de cuidado infantil, mayor apego entre padres e hijos y menor discriminación laboral a las mujeres, a la vez que aumenta su participación en el empleo y favorece la reducción de la brecha de género.
