Publicada
Las claves

La falta de profesores no es la única carencia que condiciona el funcionamiento de los centros educativos españoles. El 72% de los alumnos de 15 años estudian en colegios e institutos cuyos directores consideran que la escasez o la insuficiente preparación del personal de apoyo dificulta la enseñanza, según el último Informe PISA.

El porcentaje español se encuentra muy por encima del promedio de la OCDE, situado en el 39%. El indicador no se refiere exclusivamente a psicólogos u orientadores, sino a un conjunto más amplio de profesionales que ayudan a atender las necesidades educativas, sociales y sanitarias del alumnado.

Entre ellos pueden encontrarse orientadores, especialistas en Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje, auxiliares educativos, integradores y educadores sociales, fisioterapeutas, enfermeros escolares y trabajadores destinados a la atención de estudiantes con necesidades educativas especiales.

El dato procede de las respuestas proporcionadas por los directores de los centros participantes en PISA. Por tanto, refleja su percepción sobre hasta qué punto la falta de estos trabajadores, o su formación insuficiente, limita la capacidad de enseñar. No significa que el 72% de los adolescentes carezca personalmente de orientador o psicólogo.

El problema tampoco se restringe al personal de apoyo. El 49% de los alumnos españoles está escolarizado en centros cuyos responsables aseguran que la escasez de profesores perjudica la enseñanza. La proporción ha aumentado ocho puntos respecto de 2022.

En el índice elaborado por PISA para medir la falta de recursos humanos, España obtiene 0,65 puntos, frente a los 0,30 de la OCDE y los 0,33 de la Unión Europea. Las carencias percibidas, además, se concentran especialmente en los centros públicos.

Más alumnos vulnerables

El diagnóstico coincide con un informe presentado por la Federación de Enseñanza de CCOO al comienzo del curso 2025-2026. Según sus cálculos, el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo aumentó más de un 75% desde 2017-2018 y ya supera los 1,08 millones de estudiantes.

En el mismo periodo, la inversión dedicada específicamente a atender esas necesidades creció un 26%. La diferencia es todavía mayor entre los alumnos en situación de desventaja socioeducativa: su número aumentó un 128%, mientras que los recursos destinados a este colectivo avanzaron un 31%.

La escuela pública escolariza al 75% de todo el alumnado con necesidades de apoyo y al 79,5% de los estudiantes en situación de desventaja, de acuerdo con el sindicato. CCOO calcula que serían necesarios unos 10.000 profesionales adicionales en la red de orientación y cifra en 5.126 millones de euros la inversión necesaria para reforzar los medios humanos y materiales.

¿En qué se traduce esta carencia dentro del aula? La falta de especialistas puede retrasar la identificación de dificultades de aprendizaje, problemas de convivencia o situaciones de vulnerabilidad. También reduce el tiempo disponible para realizar un seguimiento individualizado y obliga a profesores y tutores a asumir funciones para las que no siempre cuentan con tiempo o formación específica.

La insuficiencia de apoyos afecta especialmente a los alumnos que necesitan adaptaciones, refuerzo educativo o acompañamiento continuado. CCOO advierte, además, de que la sobrecarga dificulta tanto la detección de los casos como su seguimiento posterior.

Sin embargo, PISA no mide directamente estas consecuencias ni permite concluir que la escasez de personal sea la causa de unas notas determinadas. Lo que muestra es que una amplia mayoría de los alumnos españoles estudia en centros cuyos propios directores reconocen que la falta de recursos humanos ya está interfiriendo en la enseñanza.