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Honda abandona las mecánicas diésel y adopta la hibridación en el nuevo CR-V

D. V. V

La japonesa Honda ha desvelado sus intenciones con uno de sus modelos más reconocidos, el CR-V, un SUV de tamaño medio que ha conquistado los hogares de cientos de miles de familias de todo el mundo en sus más de 20 años de trayectoria. A día de hoy, el CR-V avanza por su cuarta generación. 

No obstante, esta actual variante ya cuenta con muchos años a sus espaldas, por lo que Honda ha presentado -lo presentó de hecho hace unos meses en EE.UU- la quinta generación del CR-V, con un aspecto similar a sus antecesores pero con una técnica mucho más avanzada. 

La carrocería del CR-V crece ligeramente, ofreciendo un frontal más atractivo y una parte trasera más armónica. En el interior, el Honda destaca por un salpicadero mucho mejor rematado, con un diseño más agradable a la vista y, según la marca, unas cotas de espacio superiores para los pasajeros. 

La firma nipona siempre ha sido una de las pioneras en el terreno de la hibridación y la utilización de energías alternativas para sus sistemas de propulsión. El nuevo CR-V se convertirá en el primer SUV de la marca en utilizar, en mercado europeo, un sistema de propulsión híbrida. 

La apuesta de Honda no se queda aquí, ya que, de forma paralela a la llegada del sistema híbrido al CR-V, se ha anunciado la eliminación de las mecánicas diésel de la oferta del modelo, reafirmando así su apuesta por las energías limpias y sostenibles. 

El sistema híbrido del nuevo CR-V, que se presentará en el Salón de Frankfurt por primera vez en suelo europeo, está compuesto por un sistema eléctrico asociado a un propulsor de gasolina 2.0 i-VTEC, aunque está previsto que el año que viene se incorpore también una segunda opción híbrida con un motor de gasolina 1.5 i-VTEC Turbo.