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El Chevrolet Camaro ZL1 está a la altura de los superdeportivos europeos

Iván Fernández

La versión más radical del nuevo Camaro se ha propuesto acabar con todos los clichés que suelen rodear a los automóviles deportivos provenientes del país de las barras y las estrellas. Con fama de vetustos y torpes durante décadas, sus chasis muy rígidos y los potentes bloques atmosféricos que montan, los hacían muy válidos para los duelos de aceleración, pero algo menos para las curvas. Ahora ha llegado el momento de acabar con esta fama.

Chevrolet lo ha conseguido con su Camaro ZL1, el cual no sólo ha sido capaz de lograr un tiempo estratosférico en la considerada como una de las Mecas del automóvil, el Infierno Verde. Su crono de 7 minutos y 29,60 segundos ya dejaba entrever que detrás de esa estética de deportivo estadounidense se encontraba toda una máquina capaz de plantar cara a los modelos más efectivos del viejo continente.

Si Nürburgring no se ha podido resistir a la velocidad del Camaro ZL1, la pista oval de Papenburg ha sido el escenario perfecto para explotar toda la potencia y características del propulsor V8 Supercharged de 6.2 litros que monta de serie la versión más potente del popular modelo. Este espectacular bloque se traduce en una potencia de 650 CV y un par máximo de 868 Nm. Todo un dragster homologado para la calle capaz de marcar una velocidad punta de 325 km/h con sus 1.760 kilógramos de peso.

Los hombres de Chevrolet no querían abandonar la pista alemana sin homologar un nuevo récord. Querían demostrar que el ZL1 es el Camaro de producción más veloz de la historia y por ello tuvo que realizar dos pasadas para acreditar la marca, una en cada sentido, quedándose finalmente en 318 km/h al realizar la media. Estos valores se acercan mucho a los logrados por grandes superdeportivos europeos como el Lamborghini Huracán o el Ferrari 488 GTB, los cuales consiguieron rodar a 325 y 330 km/h respectivamente en condiciones ‘normales’ con los neumáticos y equipamiento de serie y con las presiones homologadas para dichas pruebas a alta velocidad.

Su capacidad de aceleración tampoco desmerece al conjunto, no obstante, es capaz de hacer el 0 a 60 mph -unos 96 km/h- en sólo 3,5 segundos, y su frenada es casi igual de eficiente, logrando hacer el paso inverso, de 60 mph a 0, en sólo 35 metros. Todo ello gracias a su sistema de frenos firmado por Brembo y a los neumáticos Goodyear Eagle F1 Supercar 3. En Estados Unidos estamos hablando de que podrías tener un deportivo autóctono con prestaciones similares a las de modelos de Ferrari o Porsche por poco más de 60.000 euros.