"You don't regret it but maybe you should, just face the music or turn away". Brad Delp

El rechazo a la candidatura de Nadia Calviño como presidenta del Eurogrupo es una gran pérdida para España. Aunque el puesto de presidente del Eurogrupo sea fundamentalmente diplomático, tiene una especial relevancia en cuanto a la confianza que genera el candidato y su gobierno entre el resto de los socios, sobre todo teniendo en cuenta que en pocos días se vuelve a debatir la movilización de los recursos del Fondo de Recuperación Europeo.

Es una lástima, una pérdida para España, y no podemos olvidar la inaceptable posición de Pedro Sánchez al votar en contra de las candidaturas de Luis de Guindos o Miguel Arias Cañete en el pasado.

El exministro de Economía, Luis de Guindos.

El exministro de Economía, Luis de Guindos.

Tampoco podemos desligar la caída de la candidatura de las declaraciones del presidente del Gobierno en Il Corriere de la Sera afirmando que nunca se ha planteado un pacto con el partido mayoritario de la oposición. En países donde se dan con regularidad pactos de Estado serios, no las adhesiones incondicionales que exige Sánchez, no se entiende a un Gobierno cuya táctica es ser la oposición de la oposición.

En cualquier caso, el espejismo de la candidatura a la presidencia del Eurogrupo nos devuelve a la realidad. Se desvanece el falaz espejismo de una Europa entregada a las veleidades económicas de este Gobierno y la entelequia de los cientos de miles de millones sin condiciones.

Desafortunadamente, el mayor problema de perder esta oportunidad es constatar que nuestro gobierno no cuenta con la confianza de muchos países de nuestro entorno.

No solo es importante la pérdida de nuestra candidatura, sino la composición de votos. La alianza de países pequeños y dinámicos se ha impuesto a los países más dirigistas, y se ha votado por un perfil muy diferente a lo que nos intentan hacer creer que es el supuesto consenso europeo.

La alianza de países pequeños y dinámicos se ha impuesto a los países más dirigistas

Si algo ha demostrado la votación es que hay muchos países en Europa que no comulgan con la rueda de molino de que el proyecto europeo debe ser el intervencionismo como única opción.

Que el presidente del Eurogrupo sea representante de un país -Irlanda- con fiscalidad competitiva, énfasis en libertad económica y que salió del rescate con enorme éxito manteniendo bajos impuestos y gastos controlados es una muestra más de que Europa es mucho más que gastar y expoliar.

Si queremos una Europa unida debemos escuchar más a los países más dinámicos y dejar de utilizar el rodillo burocrático para convertir a todos los estados miembros en satélites intervencionistas.

Hasta países tradicionalmente burocráticos como Francia están demostrando que se deben tomar medidas de competitividad, fiscalidad y fortaleza del sector privado para salir del estancamiento secular.

La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, durante un Eurogrupo Johanna Geron/Reuters

La ministra Calviño explicaba que “es indudable que la aproximación del ámbito fiscal de Irlanda no se parece a la que tenemos en España”. Algo que no es correcto. Ella habla de la aproximación que tiene su Gobierno, no la que tenemos en el conjunto del país.

La postura en cuanto a fiscalidad de más de la mitad del arco parlamentario se acerca más a la que tiene Irlanda que a la que defiende el Ejecutivo. En esas cuentas se incluye algún socio de la coalición PSOE-Podemos, que en esa materia también es más cercano a las tesis irlandesas que las de Sánchez e Iglesias.

Debemos empezar a entender que más Europa es más eficiencia, más inversión y más empleo, no más estructuras burocráticas y mayores impuestos.

Explicaba la ministra a un medio nacional que su candidatura tenía diez votos comprometidos pero que hubo “alguien que no hizo lo que dijo que iba a hacer”. De nuevo, en vez de ignorar este hecho deberíamos reflexionar por qué.

La respuesta se encuentra probablemente en la combinación de varios factores: falta de confianza en la coalición gubernamental, menor unidad entre los países comprometidos de la que se estimaba, exceso de confianza de la candidatura española al tener el apoyo de Italia, Francia y Alemania... 

También hay que fijarse en el miedo creciente entre países pequeños, los mal llamados “frugales” (más correctamente, responsables) y algunos nuevos miembros de que el proyecto europeo se vea destrozado por la irresponsabilidad presupuestaria de algunos países.

Debemos empezar a entender que más Europa es más eficiencia, más inversión y más empleo

La semana que viene nos enfrentamos a un evento muy importante. El debate sobre el Fondo de Recuperación Europeo. Si el Gobierno de Sánchez no analiza adecuadamente los errores que ha cometido al asumir que todos estaban de su lado en algo como la presidencia del Eurogrupo, ese exceso de optimismo puede volver a jugarles una mala pasada.

Primer error: No dar estimaciones serias de déficit y deuda para 2020 y no dar ninguna para 2021 cuando ya hemos testado la paciencia de nuestros socios en 2019 saltándonos el objetivo de déficit en periodo de ingresos récord.

Si encima el gobierno se dedica a amenazar con enormes subidas de impuestos y atacar a las “grandes corporaciones”, muchas de ellas europeas, que invierten y crean empleo en España, menos probabilidad.

Segundo error: Asumir que nuestros socios europeos van a aceptar cosas que el propio gobierno español no hubiera aceptado si el destrozo económico y fiscal hubiera estado concentrado en Italia.

Paschald Donohoe, nuevo presidente del Eurogrupo.

Todos nuestros socios saben que España se hubiera negado a un fondo incondicional si hubiera sido solo para Italia ya que supondría mayor contribución al presupuesto de la UE, y mayor déficit para España. Lo sabemos por la posición española ante el Plan de Empleo y Crecimiento de 2009 o la crisis griega. Es fácil exigir solidaridad cuando eres el receptor de esta.

Tercer error: No es conveniente exigir de los países más responsables cheques en blanco cuando te presentas a la negociación con el déficit de 2019 incumplido, el mayor déficit de la eurozona en 2020, siendo el único país que no ha reducido gastos no esenciales para acomodar el aumento de gasto sanitario y que se presenta a negociar con el gobierno más caro, con más ministros y más altos cargos de nuestra democracia.

Cuarto error: Tampoco es fácil convencer de la generosidad con decenas de miles de millones de euros, incondicionalidad y mayor peso de subvenciones cuando tienes en el Gobierno a un partido que ha votado en Europa una enmienda a favor de la salida del euro y cuyos miembros, incluidos un vicepresidente y dos ministros, defendían hasta hace dos años hacer impago de la deuda.

Podemos e Izquierda Unida votaron el 14 de diciembre de 2015 una enmienda pidiendo “facilitar mecanismos de retirada” de la unión monetaria y “un plan alternativo para una ruptura ordenada de la zona del euro”, y nunca han retirado ni modificado la misma.

Tampoco es fácil convencer de la generosidad con decenas de miles de millones de euros cuando tienes en el Gobierno a un partido que ha votado en Europa a favor de la salida del euro  

Quinto error: El Gobierno no para de decir que la economía se recupera en V, que todo va estupendamente y que no hay ningún problema en ningún gasto y a la vez exigir donaciones. Adicionalmente, anuncia que no va a hacer ningún recorte de nada mientras amenaza con recortarnos a todos la renta disponible.

Si es así, muchos países van a tener pocos incentivos para confiar decenas de miles de millones a ese mismo Gobierno que, además de aumentar el déficit estructural en bonanza, pretende usar los fondos para cubrir gasto corriente, como ya ha reflejado en varias ocasiones (“gasto social” lo llaman), cuando está muy claro para qué deben utilizarse los fondos: fortalecer la competitividad y la digitalización.

Si el Gobierno no presenta un plan creíble para reducir el aumento del gasto por el que ya nos advirtió Bruselas en 2019, puede encontrarse con importantes dificultades.

No solo va a encontrar dificultades para conseguir unos fondos que en cualquier caso no cubren ni de lejos el aumento de déficit de 2020 y 2021, sino para convencer a la Comisión Europea de la cantidad a transferir anual. Europa tiene importantes mecanismos de solidaridad y apoyo, pero no existe la solidaridad sin responsabilidad.