Valencia

La compañía americana Centene Corporation confirmó este martes la venta de Ribera Salud al grupo francés Vivalto, revelada este lunes por El Español-Invertia. La multinacional no precisó la cifra por la que ha traspasado el 90% que ostentaba en la compañía, pero sí indicó que el volumen de negocio del que se desprende. Se trata de entre 125 y 150 millones de dólares (equivalente a las mismas cifras en euros con la actual paridad entre las divisas).

Centene enmarcó la transacción en su nueva estrategia de priorizar el mercado norteamericano. En concreto, "como parte de la revisión de alternativas estratégicas para su cartera internacional anunciada previamente por la compañía".

Con tal propósito, "firmó un acuerdo definitivo para vender su participación en los negocios de España y Europa Central, incluidos Ribera Salud, Torrejón Salud y Pro Diagnostics Group", según expuso este martes en la información proporcionada a sus accionistas.

Como consecuencia, "la compañía estima que reconocerá una pérdida después de impuestos de aproximadamente entre 125 millones y 150 millones de dólares, que fluctuará con los cambios en la tasa de cambio de moneda extranjera y el valor contable de los negocios", precisó sobre su futuro volumen de negocio.

La corporación, como también anticipó este diario, recordó que la venta "está sujeta a las aprobaciones regulatorias y al cumplimiento de las condiciones de cierre habituales". La misma fue acordada este mismo lunes "25 de julio de 2022", según su comunicado.

Consecuencia política

Como informó este periódico, la ofensiva política contra la gestión privada de la sanidad pública ha tenido mucho que ver en el cambio de dueño de Ribera Salud. Fuentes conocedoras de la operación precisan a este periódico que fue la propia firma quien impulsó la venta al conocer el cambio de estrategia de Centene, su hasta ahora accionista de referencia.

Ribera (denominada ahora sin el apellido 'Salud') buscó proactivamente el nuevo inversor y propuso el traspaso a Vivalto, en el que, además, han participado personalmente sus máximos directivos, liderados por Alberto de Rosa.

La nueva CEO de la compañía, Sarah M. London, tomó el mando de la multinacional en abril tras el fallecimiento de Michael F. Neidorff, y entre sus prioridades, según anunció ella misma, se encontraba el mercado norteamericano, pero no el europeo.

Tal circunstancia resultó un imprevisto inesperado para Ribera Salud, que necesita del músculo de su accionista mayoritario para ampliar su negocio hacia la sanidad privada, como viene informando este diario.

La compañía inició su andadura como gestora privada de hospitales públicos, en particular con el Hospital de La Ribera en Alzira (Valencia). Este representó durante años el grueso de su actividad, pero el Gobierno valenciano liderado por Ximo Puig tomó la decisión en 2015 de revertir las concesiones con la empresa al término de las mismas.

Vista del Hospital de La Ribera. EE

Frente a las prórrogas que acostumbraban a pactar los gobiernos previos del PP, la consellera socialista de Sanidad, Carmen Montón, acometió en 2018 la primera reversión. Ribera perdió la gestión del hospital que le dio nombre y en el que puso en práctica por primera vez el denominado 'modelo Alzira', impulsado por la firma e imitado tanto en España como en el extranjero.

Ya en la segunda legislatura del llamado Govern del Botànic sufrió la segunda reversión: la del Hospital de Torrevieja. Esta también fue particularmente dolorosa, ya que se trataba del centro hospitalario más eficiente de toda la autonomía, tal y como acreditó un informe de la Sindicatura de Cuentas encargado por la propia Generalitat Valenciana.

Ni las consideraciones de la Sindicatura ni el sobrecoste en el que la Generalitat Valenciana incurrió al asumir el Hospital de Alzira hicieron recapacitar al Ejecutivo autonómico, que asumió también la gestión de Torrevieja de forma directa.

Ribera, ante tal escenario, aceleró su reconversión y buscó alternativas en el mercado. En la actualidad todavía gestiona los departamentos de salud de los hospitales de Dénia (que expira en 2024) y Elche (2030). Son dos de sus grandes centros, y la actual política de reversiones podría privar a la firma de su gestión.

Hasta la fecha, Ribera y Centene se encontraban en plena sintonía en el plan de expansión. Centene Corporation entró en 2014 en Ribera Salud con la compra a Bankia del 50% de la empresa. Ya en 2019 amplió su participación al 90% con la adquisición de otro 40% a Banco Sabadell, que todavía conserva un 10%.

Despliegue en España

Desde la entrada de la enseña americana Ribera ha crecido sobremanera. Cuenta en la actualidad con una importante presencia en el resto de España, con tres hospitales en Galicia (Povisa, Polusa y Juan Cardona), dos en Extremadura (Santa Justa y Almendralejo), además del hospital de Molina en Murcia y el madrileño de Torrejón, que es hoy uno de sus principales centros.

Pero la decisión de Centene de priorizar las inversiones norteamericanas amenazaba con atajar esta dinámica que en Ribera Salud consideran fundamental para mantener su actual volumen de negocio y de empleo. Y, por este motivo, fue el propio equipo que lidera Alberto de Rosa quien buscó un nuevo accionista mayoritario.

Lo encontró en otro actor de referencia en Europa de la gestión privada de la sanidad. Vivalto nació en 2009 de la mano de Daniel Caille (CEO del grupo) y varios médicos más tras la adquisición de tres centros sanitarios. En la actualidad conforma el tercer grupo más importante de clínicas y hospitales de Francia. Factura 1.000 millones de euros anuales.

El negocio de esta compañía se basa en un modelo que ha denominado como "la tercera vía": una asociación médica y capitalista que reúne a los profesionales e inversores financieros del grupo "en torno a una gobernanza compartida". Este enfoque "hace posible combinar la base financiera de los inversores y la visión de los profesionales en el negocio", según explica la compañía en su página web.

Se da la circunstancia de que no es la primera, sino la segunda inversión de Vivalto en España. La primera fue menor, pero también se produjo en la Comunidad Valenciana. Se produjo en 2020 mediante la compra de Gero Residenciales Solimar SL

Esta sociedad se dedica a la gestión integral de más de 1.200 plazas sociosanitarias de carácter público y privado en la autonomía, repartidas en siete centros de mayores localizados en las comarcas valencianas de la Ribera Alta, la Ribera Baja, l'Horta Sud, la Safor y la Vall d'Albaida.

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