Becton Dickinson (BD) ha vendido este año en España unos 25 millones de una de sus jeringas para inocular la vacuna contra la Covid-19, a nivel mundial, esta cifra asciende a más de 500 millones. Esto ha supuesto que la empresa tenga que ampliar la capacidad de producción de la planta de Fraga (Huesca), donde las fabrica.

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Así lo ha explicado, en declaraciones a Europa Press, la directora general de BD para España y Portugal, Lourdes López, quien ha recordado que la pandemia les ha llevado a invertir en la factoría fragatina 1,5 millones de euros para poner en marcha una segunda línea que incremente la producción.

Además, la multinacional ha anunciado esta semana que destinará otros 165 millones para construir una fábrica de material sanitario en el polígono Empresarium, ubicado en el barrio rural de La Cartuja, en Zaragoza, y creará 150 empleos iniciales, llegando a los 600 en 2030.

Más personal

Por su parte, en la instalación de Fraga se está trabajando en tres turnos: "Hemos tenido que ampliar personal, ahora mismo son 700 empleados (antes de la pandemia unos 650), y seguimos fabricando el resto de jeringas que normalmente producimos en este emplazamiento", ha desgranado Lourdes López.

En cuanto se empezó a hablar de la puesta en marcha de la vacuna contra el coronavirus a nivel mundial, BD estableció contactos con todas las comunidades autónomas y con los distintos países que estaban comprando dosis y que necesitarían jeringas para administrarlas. Ante esta perspectiva, la compañía inició el aumento su capacidad de fabricación.

"Estábamos muy pendientes del formato en el que iba a venir la vacuna, en función de eso sería más apropiada una jeringuilla u otra, y cuando supimos que iba a ser en viales de múltiples dosis ya tuvimos claro que la adecuada era la que se fabrica en Fraga".

Este jeringa, que BD produce desde hace 15 años, se utiliza, sobre todo, para campañas masivas de vacunación por organizaciones humanitarias, ya que "economiza mucho la cantidad las dosis y permite, de manera sencilla, poder inocular a mucha gente".

El primer país en encargar a BD esta jeringa fue Inglaterra, con unos 65 millones de unidades, seguido de Estados Unidos y Canadá con unos 200 millones. "España también fue de los primeros y luego Francia y Alemania, aunque han llegado pedidos de otras partes del mundo, como Australia o Japón".

Antes de la crisis sanitaria, la multinacional vendía de este tipo de jeringa unas 150 millones de unidades al año: "A fecha de hoy llevamos más de 500 millones --desde que se dio a conocer que se iba a proceder a vacunar a la población-- y comprometidas más de un billón, así que seguimos creciendo".