La sanidad privada de Madrid no recibió protocolos de la comunidad autónoma para discriminar o excluir a pacientes ancianos o dependientes procedentes de residencias para su ingreso hospitalario durante lo peor de la crisis del coronavirus, en los meses de marzo y abril.

No lo hubiéramos permitido”, ha afirmado Juan Abarca, presidente de HM Hospitales, uno de los principales grupos hospitalarios de la región. “No hicimos discriminación por edad ni por ningún tipo de motivos”.

Con todo, el también presidente del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) ha reconocido que tal era el "cataclismo" de pacientes, que "no había posibilidades de atender a todos".

Imposible de abordar

"Eso es lo que pasó. Hemos vivido una situación para la Sanidad que era imposible de abordar. No hay sistema sanitario, por mucho refuerzo que se ponga, que fuera capaz de asimilar la demanda de esas tres o cuatro semanas. Fue horrible", ha indicado.

El presidente del grupo hospitalario fue uno de los protagonistas de la primera sesión de la comisión de investigación sobre residencias y Covid-19 celebrada en la Asamblea de Madrid. 

Abarca ha precisado que no ha sido posible contabilizar en sus centros cuántas personas en concreto atendieron de residencias de ancianos de Madrid. Ha comentado que los que llegaron los derivaban de hospitales públicos, no directamente de geriátricos, salvo aquellos residentes que estuvieran asegurados y no pasaran por un centro sanitario previamente.

Residencias

En cualquier caso ha calculado que unos 70 usuarios de residencias públicas fueron atendidos por HM hospitales. Se trata de una cifra a la que ha podido llegar con los historiales médicos de los pacientes tratados durante lo peor de la pandemia.

"Teníamos los hospitales llenos de actividad normal, pero poco a poco lo anulamos y llegamos a aumentar 200 camas de hospitalización, duplicando las habitaciones y unas 50 camas de UCI. Llegamos a unas 900 camas, con disponibilidad de 1.000", pero no había suficientes enfermeras para atenderlas. "Con estos datos, ni cerramos ni hicimos expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE)", ha indicado, a consultas de los diputados de Madrid .

Además, Abarca ha destacado el buen funcionamiento del mando único en Madrid, por el que la sanidad pública y privada funcionaron como una sola. "Les decíamos dos veces al día (a las autoridades sanitarias) cuántas camas teníamos de UCI y de planta y nos derivaba enfermos en función de los hospitales", ha puntualizado el compareciente, que ha explicado que contrataron en ese momento a 300 personas, compraron 40 respiradores e invirtieron en material 5 millones de euros.

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