Finalmente hay paro patronal de transportistas. Este lunes 14 de noviembre, desde las 00.00 horas, la Plataforma para la Defensa del Sector del Transporte de Mercancías por Carretera pretende colapsar el país al igual que ya lo hizo durante 20 días en marzo. Y lo hace además a las puertas del Black Friday y la campaña de Navidad. Un paro que costará a la economía española 600 millones de euros al día, según un estudio de OBS Business School.

Curiosamente, este paro también guarda muchas similitudes con el anterior. De inicio, cuenta con muy poco apoyo y un gran rechazo por parte de las once organizaciones del sector representadas en el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC). 

Pero también de la industria agroalimentaria, de la logística, de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), de la asociación de autónomos ATA… Todas ellas creen que es "injustificada" la convocatoria de paro en un momento tan delicado como este y abogan por dialogar con el Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez. 

[Por qué los transportistas vuelven a la carretera tras 20 días de paro]

Y, por supuesto, también cuenta con el rechazo del Gobierno. El Ministerio de Transportes se reunió con portavoces de Plataforma el jueves. Lo hicieron con carácter informativo y no para negociar, según fuentes del Ministerio. De hecho, no hubo cargos directivos de Transportes, sino técnicos explicando las medidas que ya está llevando a cabo el Gobierno frente a lo que defienden los convocantes del paro. 

Cabe recordar que Plataforma denuncia que el Decreto-Ley aprobado el pasado mes de agosto para evitar que el sector no trabaje a pérdidas no está funcionando. Alegan el "incumplimiento" por parte de los cargadores y la inacción por parte del Gobierno ante esta situación. 

El Gobierno defiende lo contrario. Es decir, que sí se cumple. Afirman que la inspección ya está actuando para garantizar su cumplimiento. Además, añadieron que “se aprobará en próximas semanas un plan de inspección 2023 para reforzar las actuaciones, ya que incluirá, por primera vez, una línea de actuación específica para el control de precios, morosidad y carga y descarga, de acuerdo con la normativa aprobada”. También explicaron cómo funciona la inspección y el sistema de denuncias anónimas. 

Pero al parecer estos argumentos no fueron suficientes para Plataforma que decidió mantener el paro. Cierto es que en marzo, a pesar del escaso apoyo inicial, algunas patronales como Fenadismer se sumaron a la protesta. Y esta ganó la suficiente fuerza como para que el Gobierno tuviera que ceder y reunirse con los portavoces de la plataforma convocante del paro. 

Impacto

En esta ocasión, la fecha no está escogida al azar: la campaña navideña. La patronal logística UNO prevé un movimiento total de 100,3 millones de envíos, siendo la mejor época del año para este sector, por lo que se estima un importante impacto en la cadena de suministro.

Esta campaña representa en torno al 25% del negocio anual del sector, una proporción de negocio que Ontruck, una agencia de transportes digital que conecta a transportistas con cargadores, cree que ahora corre peligro.

"Un cese de actividad en estas fechas representaría una pérdida importante de ingresos que podría poner en riesgo la viabilidad económica de muchos transportistas autónomos, y también un impacto negativo equivalente para las empresas cargadoras", defiende la compañía.

Plataforma juega con la baza del impacto que tuvo el paro de marzo y con lo que explican algunos expertos a este medio: para colapsar un país basta con que todos los transportistas dejen de trabajar durante tres días

Y así fue. Tres días después de iniciarse el paro el 14 de marzo, el sector lácteo anunciaba que paraba su actividad ante la dificultad de suministro. A este se unían las fábricas de Azucarera y Danone, el sector de la aceituna de mesa... Y hasta las propias compañías cerveceras como Estrella Galicia lanzaban avisos de la ruptura de la cadena de abastecimiento y problemas de suministro. 

En una semana, los lineales de los supermercados vacíos se hicieron virales. Las cadenas de supermercados avisaron de que sus pérdidas alcanzaban los 130 millones de euros diarios.

Estanterías de un supermercado sin productos durante el paro de marzo de los transportistas.

Además, se intensificaron los problemas en el campo por la falta de materias primas que no llegaban, hubo barcos sin poder salir a faenar, lonjas destruyendo pescado y puertos casi bloqueados con contenedores acumulándose… 

Por ello, ante esta nueva convocatoria, las organizaciones agrarias COAG y UPA, así como las asociaciones empresariales Aecoc, ACES, Anged, Asedas, Cooperativas Agro-alimentarias de España, FIAB, Hostelería de España y Marcas de Restauración, representantes de la cadena alimentaria y de la hostelería, reclaman seguridad y garantías para el abastecimiento de productos y materias primas.

Pero la distribución no fue el único sector que sufrió sus consecuencias. El del automóvil, la siderurgia, la minería… Muchos otros se vieron gravemente afectados. Además, se produjeron actos violentos contra muchos transportistas que no secundaron el paro.