La sostenibilidad de las pensiones públicas vuelve a ser uno de los grandes retos del Gobierno en España. Una prioridad clave en un momento en el que el envejecimiento de la población y la escasa capacidad de ahorro obligan a buscar soluciones para mantener, o al menos acercarse, al nivel de vida actual en el momento de la jubilación.

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Durante el II Foro EL ESPAÑOL Pensiones. Tendencias de inversión en pensiones y ahorro a largo plazo, los expertos han exigido al Ejecutivo, sea del color que sea, que cumpla con su obligación de informar a los ciudadanos sobre cómo quedará su pensión pública a través de la famosa ‘carta naranja’ paralizada en el parlamento desde 2011. Explican que este sería el primer paso para concienciar de la necesidad de ahorrar de cara al final de la vida laboral.

El presidente de Inverco, Ángel Martínez-Aldama, advirtió de que “la mayoría de los españoles no son conscientes de cómo quedará su pensión pública y esto impide tomar buenas decisiones de ahorro”, recordando que la tasa de sustitución en España se sitúa entre las más elevadas del mundo (en el 73%, frente al 42% de la media de la OCDE). “Hay que hacer algo, porque la jubilación de la generación del ‘baby boom’ está cada vez más cerca”, insiste.

Durante su intervención en el Foro, que contó con la colaboración de Bestinver, Martínez-Aldama advirtió de que, sin información y cultura financiera, “los españoles no somos libres para tomar nuestras decisiones de ahorro a largo plazo”.

Los asistentes al evento coincidieron en que el sistema actual no será suficiente para que los futuros jubilados mantengan su nivel de vida, reconociendo que “la pensión de la Seguridad Social no va a superar los 800 o los 1.000 euros”.

Con este desalentador panorama, Gonzalo Rengifo, director general de Pictet, aconseja a las familias españolas realizar un ejercicio obvio, pero que pocas ponen en práctica: “Es responsabilidad de cada uno y tenemos que sentarnos, parar y pensar en cómo complementar una pensión pública que no va a superar esos 1.000 euros al mes”.

El director comercial de Bestinver, Gustavo Trillo, coincide en que los españoles “ahorramos menos e invertimos peor que en otros países europeos” y aconseja “poner el ahorro junto a los gastos fijos mensuales” a través de la inversión en productos como los planes de pensiones.

Eso sí, eligiendo bien el destino de ese dinero. Trillo critica la inercia de los hogares a "poner sus ahorros en productos extremadamente conservadores como los depósitos o los fondos garantizados" que se pierden, por lo general, la rentabilidad que otros activos como la renta variable registran a largo plazo.

“El problema es que nos recomiendan productos que no se adaptan a nuestras necesidades por completo, que generan poca rentabilidad a largo plazo”, insiste.

Impulso a los planes privados

En este escenario, los participantes del evento organizado junto a Bestinver coinciden en que es imprescindible revitalizar el sector privado de planes de pensiones a través de mejoras fiscales tanto en las aportaciones como en las prestaciones, además de fomentar los planes de empresa.

Desde Inverco consideran que, para conseguirlo, primero “hay que desmitificar cuestiones grabadas en piedra sobre estos productos: no son para ricos y no hay beneficio fiscal porque lo que ahorras hoy lo pagas mañana”. Estos estigmas han provocado que, aunque los partícipes en planes de pensiones muestran preocupación por su pensión futura, el 70% de ellos no realiza ninguna aportación adicional al producto, según datos recopilados por Finizens.

Giorgio Semenzato, consejero delegado del roboadvisor critica, por el lado de las gestoras, las altas comisiones que cobran estos productos al partícipe, defendiendo un modelo de gestión pasiva con costes más bajos para el partícipe.

“La comisión media de gestión de los planes de pensiones en España es del 1,25%, el doble que registran los productos de gestión pasiva”, asegura, insistiendo en que "la rentabilidad de los cinco planes de pensiones más vendidos en España es hasta 7 veces superior a la gestión pasiva”. 

Los ponentes del II Foro EL ESPAÑOL Pensiones. Tendencias de inversión en pensiones y ahorro a largo plazo también abogan por los planes de empresa como complemento de ahorro para la jubilación, imitando el modelo británico en el que el trabajador destina parte de su salario al producto, la empresa otro porcentaje y el Estado otro.

“No es cuestión de cargarse el sistema público, sino de complementarlo y si los trabajadores no lo exigimos como sociedad civil, es imposible”, indica Rengifo desde Pictet.

Alternativas al inmobiliario

Otro de los grandes obstáculos para fomentar el ahorro privado a través de planes de pensiones es la 'obsesión' de los españoles en la inversión inmobiliaria. “La pregunta es cómo hacer líquido ese ahorro y nosotros proponemos la hipoteca inversa como producto idóneo para que los ‘viegenials’ consigan este fin”, indica Miguel Aldalur, director de Vida y Pensiones Particulares de Caser.

Las malas prácticas del pasado ha provocado que este tipo de productos, que permiten al hipotecado convertir en ‘cash’ el valor de su vivienda sin perder la titularidad no terminen de despuntar en España.

Sin embargo, Aldalur considera que los comercializadores han subsanado estos errores más propios de otras épocas. “Ahora informamos de toda la operación al cliente y a sus herederos y existe la figura del asesor independiente que asegura que la operación se hace de forma correcta”, indica, recordando que la hipoteca inversa es un producto que funciona muy bien en países como Reino Unido, donde el año pasado se cerraron 50.000 operaciones.

Gonzalo Rengifo, por su parte, apuesta por la innovación desde las administraciones públicas a través de “medidas más imaginativas por parte del legislador para favorecer las rentas vitalicias o a través de la emisión de bonos de longevidad”, un instrumento de deuda financiera en el que el capital invertido o el cupón dependen de la materialización de un índice de supervivencia o de mortalidad dentro de un grupo de población seleccionado.