El ahorro en depósitos de los hogares alcanzó un nuevo récord en enero, después de haber superado los 800.000 millones de euros al cierre de 2018, según datos del Banco de España. El dinero continúa fluyendo a estos productos con bajo riesgo a pesar de la escasa rentabilidad que proporcionan. Según el organismo supervisor, la rentabilidad media ponderada que ofrecen los plazos fijos en España se sitúa en torno al 0,05%.

Sí, el ahorro conservador está a salvo en este tipo de productos (que, en caso de problemas en la entidad, está garantizado hasta 100.000 euros), pero no está resguardado de una de las mayores amenazas para el ahorro: la inflación (reflejada en el IPC). 

Ese 0,05% es incapaz de competir con la subida esperada de los precios, que el propio Banco de España cifra en un 1,2% para este año y un 1,5% para 2020. Es decir, el dinero invertido en un depósito está a salvo de las pérdidas que puedan provocar los vaivenes del mercado, pero se enfrenta a la tan temida pérdida de poder adquisitivo 

Pongamos cifras: suponiendo una rentabilidad del 0,05% TAE, un ahorrador que empezase el año con 10.000 euros en un depósito, se encontraría con 10.010 al final de 2020. No parece gran cosa, pero al menos -pensará- no ha perdido dinero. La parte menos visible es que con la subida de la inflación, el mismo dinero ‘compra’ ahora menos cosas. Es decir, sus 10.010 euros tendrán un valor real de 9.740 euros. (Además, estos cálculos son antes de impuestos y no tienen en cuenta las correspondientes retenciones).

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Si incrementamos la cantidad invertida, las cifras son más llamativas todavía. Un depositante de 25.000 euros, vería cómo su ahorro ha perdido por el camino 676 euros de valor en solo dos años. Saldos de 50.000 euros, con este supuesto, tendrían un valor real de 48.700 euros al final de 2020. Y, siguiendo estas previsiones del Banco de España, 100.000 euros en un depósito terminarían perdiendo en torno a 2.700 euros de poder adquisitivo.

Pero nada de esto es nuevo. Los sucesivos récords que ha marcado el ahorro en depósitos de las familias llevan tiempo conviviendo con la pérdida de poder adquisitivo. En 2016 y 2017 la subida de la inflación fue superior al 1%, mientras que la inversión en plazos fijos no llegó a superar el 0,35% de rentabilidad media, según datos del BdE. 

Malos tiempos para el inversor con aversión al riesgo, y más aún después de que el presidente del Banco Central Europeo haya dejado claro que no tiene prisa por subir los tipos de interés.

Si quieres hacer una estimación a futuro del valor real que tendrá tu ahorro en cuentas corrientes o depósitos puedes utilizar este simulador de Invertia y Finect.

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