Los ahorradores más conservadores siguen encontrando problemas para rentabilizar su dinero. Si antes de la nueva crisis desatada tras la pandemia los tipos de interés estaban bajos, las perspectivas ahora siguen reduciéndose incluso más.

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Los bancos centrales mantienen sus ambiciosos programas de estímulo para dar el impulso necesario a las economías. Sin embargo, con esta política monetaria a la banca tradicional no le está quedando más alternativa que recortar la remuneración de sus productos de ahorro e, incluso, empezar a cobrar comisiones por las cuentas bancarias.

CaixaBank, Banco Santander o BBVA son algunas de las entidades que en las últimas semanas han anunciado cambios en sus cuentas bancarias y han aumentado el número de requisitos para no tener que pagar comisiones. ¿Pero qué alternativas le quedan al ahorrador conservador?

Las alternativas

Mantener los ahorros en la cuenta bancaria es cada día más difícil si los clientes no se vinculan al banco contratando nuevos productos o domiciliando recibos y nómina. Además, las cuentas remuneradas cada día empiezan a desaparecer, mientras que algunas otras se mantienen, pero rebajando la bonificación a sus clientes.

Por otra parte, los depósitos también siguen menguando su rentabilidad, tanto, que incluso ya algunos empiezan a cobrar por mantener los ahorros en ellos. “En Alemania hemos visto que para ahorradores con cantidades altas invertidas los bancos están empezando a cobrar y esas cantidades altas, cada día, se reducen más y más”, explica en Finect Talks Katharina Lueth, responsable para Europa de la plataforma de ahorro Raisin.

No obstante, para el ahorrador de a pie todavía existen diferentes alternativas, aunque, en la mayoría de los casos, fuera de nuestras fronteras. “Se trata de bancos que tienen como negocio central los créditos a empresas. Para ellos es mucho más fácil coleccionar fondos de ahorradores individuales a través de depósitos y por eso están dispuestos a pagar algo que en el entorno que tenemos parece bien alto”, apunta Lueth.

La mayoría de estas entidades, además, se caracterizan por ser algo menos conocidas, que tratan de arrebatar los clientes a los grandes bancos. “En casi cada país existen esos bancos que no son los más grandes y que tienen dificultades para que el consumidor los conozca. Por eso están dispuestos a pagar un poco más”, explica.

Aunque en los últimos años las rentabilidades de los depósitos se han reducido considerablemente, todavía existen algunos productos que permiten obtener una pequeña ganancia y capear la inflación futura.

Para depósitos a tres años una de las entidades con la remuneración más alta es la checa J&T Banka, que ofrece una remuneración del 1,28% TAE, con un mínimo de inversión de 10.000 euros y un máximo de 100.000 euros. Con los mismos tramos de inversión también destaca la italiana Banca Progetto, que ofrece un depósito a tres años al 1,2% TAE.

Si se quiere depositar una cantidad menor, la italiana Banca Sistema y la eslovaca Privatbanka también ofrecen una remuneración del 1,14% TAE a tres años cada una invirtiendo un mínimo de 5.000 euros.

'Made in Spain'

¿Y dentro de España? Aunque la remuneración en España con un depósito al mismo plazo es algo menor, hay algunas entidades que se acercan al 1%.

Entre ellas destaca Wizink, que ofrece un 0,8% TAE a tres años y Banco Finantia Spain, con un 0,85% TAE. Este último tiene en su oferta también un depósito a tres meses al 1,4%, aunque la cantidad mínima de inversión se eleva hasta los 25.000 euros.