El negocio de las retrocesiones tiene asegurada una larga vida en España. A pesar de la entrada en vigor de MiFID II y los esfuerzos de las autoridades por limitar esta práctica, las últimas cifras oficiales siguen apuntando al alza y los profesionales de la industria consideran que seguirán formando parte del ADN de su actividad. Y por mayoría absoluta.

En el primer semestre de vigencia de la directiva comunitaria, el volumen de comisiones retrocedidas por las gestoras del mercado español engordó hasta los 738,3 millones de euros, un 9,9% más que el año antes, según datos recopilados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Una tendencia que se perpetuará en el tiempo a juicio de quienes más saben de esto: los propios asesores financieros encargados de recomendar a sus clientes un fondo en lugar de otro a la par que se embolsan estas comisiones.

Un rotundo 56% de estos profesionales responde un no sin rodeos a la pregunta: “¿En el futuro se acabará eliminando en España cualquier tipo de retrocesión?”. Tal contundencia ha salido a la luz gracias a una reciente encuesta de EFPA, una de las instituciones autorizadas por la CNMV para avalar la formación de este colectivo.

Solo un 25% de los asesores financieros españoles ha percibido un cambio "radical" en la industria española con la entrada en vigor de MiFID II

Desde el sector se apunta que la importancia de este porcentaje está más allá de las propias cifras. Con tan contundente mayoría, queda en evidencia que los despachos y empresas de asesoría financiera están más por la labor de asumir los estrictos estándares que las autoridades competentes están fijando para seguir percibiendo estas comisiones que por la parte de renunciar a seguirlas recibiendo.

Estas impresiones se refrendan con otro dato más en la radiografía del asesoramiento financiero en España. El mismo sondeo recoge que un 72% de la industria ha evitado declararse independiente, incluso aunque no se forme parte de ningún grupo o estructura empresarial mayor. Menos de un tercio ha elegido el modelo independiente que prohíbe cualquier comisión o cargo al cliente que no sea explícito y le sea desglosado.

NO INDEPENDIENTES SOLO DE ETIQUETA

Un 45% del sector se ha declarado directamente no independiente. Incluso pequeñas ‘boutiques’, ‘family offices’ y empresas de asesoramiento (Eafis) que desde su nacimiento han tomado por bandera la independencia en la asesoría y la gestión una de sus banderas. Otro 27% ha elegido un modelo híbrido que hace la diferenciación por tipo de clientes o en función de los servicios contratados.

Al inicio del año ya se advertía desde Inverco que hasta un 91% de la industria podría seguir percibiendo retrocesiones, bien por acogerse a alguno de los tres supuestos para la aportación de valor añadido a los clientes o bien por su explícita aparición en el contrato. La patronal señalaba también que dos de cada tres firmas del sector esquivaría el requisito de incluir en su catálogo más productos de terceros. Una ratio que podría ir a más después de conocerse los exigentes requisitos de arquitectura abierta por los que finalmente ha optado el Gobierno.

A pesar de que en el negocio de las comisiones casi todo sigue como antes, aunque ya se obliga a que el cliente sepa si se le está cobrando por este concepto, un 86% de los asesores financieros sí considera que la puesta en marcha de MiFID II ha supuesto “un verdadero cambio” para el asesoramiento financiero en España. Una abrumadora mayoría que se puntualiza en que solo un 25% de los preguntados por EFPA lo perciben como “radical”.

Mientras tanto, y solo en los seis primeros meses de vigencia de la directiva comunitaria, las cinco mayores gestoras españolas por patrimonio habían repartido en comisiones 415,62 millones de euros a los asesores que colocaron sus fondos. Un 63% de todo lo que ingresaron por comisiones de gestión. Un pago que, además, no es puntual para el momento de la contratación, sino que como una cláusula de permanencia se aplica un ejercicio tras otro al partícipe de turno.

EL PESO DE LOS GIGANTES BANCARIOS

El caso de este grupo (CaixaBank, BBVA, Santander, Bankia y Sabadell) es especialmente representativo del mercado español, dominado por los grandes grupos bancarios que son los más interesados en perpetuar las retrocesiones y no dejarse comer terreno en los despachos de asesoría por fondos independientes más modestos sin capacidad para fijar unas comisiones de gestión tan elevadas con tal de arañar mercado. La dominancia es doble, pues se produce tanto en la red de distribución como en la creación de productos.

De hecho, según las cifras de Inverco, hay que descender hasta la posición número 13 del ranking para encontrar la primera firma no dependiente de una entidad financiera: Bestinver, del grupo Acciona.

Sin embargo, un resquicio se les ha resistido. El Gobierno ha sido inflexible en cuanto al veto de un supuesto de inclusión financiera que permitiese el cobro de retrocesiones como sí se ha permitido en Alemania, donde esta práctica es más residual. Amparándose en su amplia red de sucursales, los grandes bancos pretendían hacer valer esta difusión como un valor en sí mismo para justificar el cobro de estas polémicas comisiones. Incluso con este criterio sobre la mesa, habría perdido gran parte de su potencial de ingresos a tenor de la velocidad a la que en los últimos años se vienen cerrando en España las oficinas menos rentables.

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