El plazo se agota y muchas todavía no han hecho los deberes. Las gestoras domiciliadas en Reino Unido tienen la obligación de informar a sus clientes europeos cómo les va a afectar el Brexit, pero la desconexión se acerca y todavía un buen número sigue sin cumplir las exigencias de la ESMA, que aún es su supervisor.

A menos de 80 días para la desconexión, las gestoras que remolonean son un abundantes, según fuentes del mercado que también dan argumentos para este retraso generalizado. Muchas firmas han optado por esperar hasta conocer cuáles serán los términos del acuerdo definitivo de ruptura entre Londres y Bruselas. De esta manera, explican que buscan evitar la voz de alarma antes de tiempo. Pero el tiempo se agota.

Desde la Autoridad Europea de Mercados y Valores (ESMA, por sus siglas en inglés), se había conminado ya el pasado julio a rendir cuentas “lo antes posible” ante sus clientes a las gestoras radicadas en Reino Unido y operativas en alguno o varios de los demás países todavía miembros de la Unión Europea. Sin embargo, el devenir que está tomando la negociación del acuerdo de ruptura y, sobre todo, su aceptación por las autoridades británicas, sigue provocando retrasos en el acatamiento de esta obligación.

El argumento de las autoridades de vigilancia europea de no causar una preocupación indebida entre los inversores se ha vuelto en contra de la celeridad que pedían a las gestoras

El organismo supervisor anima a las gestoras a contactar con sus clientes “para evitar cualquier posible trastorno derivado de confusiones”. Sin embargo, varias firmas de inversión de bandera británica con clientes a esta orilla del Canal de la Mancha aseguran que, sin un acuerdo cerrado, es difícil asegurar qué contratos y servicios se verán afectados. Lo mismo a la hora de apuntar cuáles serán los planes de contingencia que se tomarán definitivamente.

En el propio argumentario de la ESMA las gestoras han encontrado las razones para justificar su parsimonia: “No causar una preocupación indebida”. Además, lo que sí han hecho ya en la mayoría de casos es identificar a dónde o quién dirigirse para obtener más información sobre el plan de escape al Brexit que tienen preparado para cada escenario.

Los clientes de la Unión Europea que tengan contratados fondos u otros productos de inversión o ahorro con firmas británicas tienen derecho a ser notificados del impacto del Brexit “para la entidad en cuestión y en sus actividades, y las implicaciones que esto tenga para la relación entre el cliente y la entidad”. En esta línea, además del sistema para atender consultas sobre este tema, deberían comunicarse antes del próximo 30 de marzo a qué jurisdicción y autoridad supervisora estarán sujetos tras la desconexión, cualquier cambio en la protección proporcionada por esquemas nacionales, así como los detalles de otros derechos legales y contractuales como el de cancelación o recurso por el eventual cambio de las condiciones del mismo.

Además, desde la autoridad comunitaria de supervisión se exige que estas comunicaciones sean “claras” y con un “lenguaje sencillo” para su comprensión por cualquiera de sus clientes.

UN 40% DEL DINERO DE LA CITY VIENE DE FUERA

Tanto la ESMA como los organismos nacionales -la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en el caso de España- son los encargados de vigilar cualquier novedad en este ámbito. Una tarea que se concreta especialmente en valorar el grado de preparación que las entidades británicas tienen para atender a sus clientes en cada mercado europeo y en evaluar si los clientes están siendo debidamente informados de estos planes de actuación.

Desde la industria se apunta que, a pesar de la tardanza en informar, los deberes están hechos en buena medida al contar las gestoras incluso con varios planes de desarrollo según se confirme un escenario más amable o más abrupto para el Brexit. De hecho, en la mayoría de los casos ya se ha informado convenientemente a las autoridades, aunque se esté retrasando la necesaria comunicación oficial de detalle a los clientes.

El 40% de los activos que gestionan las firmas de inversión británicas procede de clientes domiciliados fuera del Reino Unido, según datos de la patronal británica

Además, en lo que toca a los clientes particulares y no profesionales, se apunta que la mayoría de gestoras cuentan con filiales locales, o al menos en un país europeo más allá de Reino Unido. Es a estas divisiones a las que se han venido vinculando con más frecuencia estos contratos, con la City londinense reservada más bien para los clientes institucionales. En cualquier caso, y según datos de la patronal The Investment Association -homóloga de Inverco en España-, el 40% de los activos que se gestionan desde Londres procede de clientes extranjeros.

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