El miedo a que las subidas de tipos de los bancos centrales provoquen una recesión económica ha provocado fuertes descensos en las principales bolsas del mundo. En el caso del Ibex 35, la caída ha sido del 2,13% en la semana, una pérdida que ha llevado al selectivo español hasta los 8.112,5 puntos.

Se ha tratado de la tercera semana consecutiva en rojo para el Ibex 35, la peor desde finales de septiembre. Sesión a sesión, el índice ha cerrado en negativo tres de las cinco jornadas celebradas. La del viernes se ha saldado con una pérdida del 1,29%. 

La clave de los descensos acumulados se encuentra en la jornada del jueves, cuando el índice perdió un 1,7%, su mayor descenso desde finales del mes de septiembre, afectado por la perspectiva de que los bancos centrales continuarán subiendo las tasas de referencia y que las mantengan elevadas durante un tiempo prolongado.

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El pasado miércoles la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) decidió elevar los tipos de interés 50 puntos básicos, hasta situarlos en el rango de entre el 4,25% y el 4,5%. Supuso una reducción respecto a los aumentos ejecutados en las cuatro reuniones anteriores, que se saldaron con incrementos de 75 puntos básicos. 

A pesar de que el incremento fue menor, los miembros del banco central estadounidense revisaron al alza sus estimaciones sobre los tipos de interés. Según su dot plot o diagrama de puntos, las tasas llegarán ahora al 5,1% a finales de 2023, frente al 4,6% en septiembre. Este nivel de "llegada" es superior al esperado por el mercado.

Así cierra el Ibex 35 Eduardo Bolinches

“Esto supone que quedarían 75 puntos básicos de subida y que la Fed no prevé bajadas de tipos en 2023. Es en este contexto en el que se enmarca el discurso hawkish [duro] de su presidente, Jerome Powell -tipos altos por más tiempo para controlar una inflación que a pesar de moderarse sigue muy lejos del 2% objetivo-, un discurso que enfría las bolsas”, explican los expertos de Renta 4.

Si el miércoles fue la Fed la que dejó claro que todavía faltaba mucho para lograr alcanzar el objetivo de inflación del 2% y que no pararía hasta lograrlo, el jueves fue el Banco Central Europeo (BCE) el que confirmó que priorizará el control de la inflación sobre el crecimiento económico.

En su reunión, el Consejo de Gobierno del BCE también ralentizó la subida de tipos a 50 puntos básicos, en línea con las expectativas. Sin embargo, la moderación fue acompañada de un comunicado y una rueda de prensa con un tono más duro.

La razón fundamental del tono más agresivo del BCE es una "revisión sustancial al alza de las perspectivas de inflación", ya que no se prevé que ni la inflación general ni la subyacente converjan cerca del objetivo del 2% hasta 2025.

Además de la Fed y del BCE, esta semana también han subido los tipos de interés el Banco de Inglaterra -50 puntos básicos, hasta el 3,50%, su nivel más alto desde el otoño de 2008- y los bancos centrales de Suiza y Noruega.

En el caso de la entidad helvética un alza de 50 puntos básicos y en el del instituto emisor escandinavo de un cuarto, hasta el 1% y el 2,75%, respectivamente.

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Los "mercados  se dieron el jueves un 'baño de realidad' al comprobar que todos los principales bancos centrales occidentales barajan el mismo escenario: inflación alta y duradera, crecimiento económico débil con posible entrada en recesión de algunas economías y tipos de interés al alza, que permanecerán a niveles elevados durante bastante tiempo", explican los analistas de Link Securities.

"Si a esta aparente 'sorpresa' de muchos inversores sumamos el hecho de que los mercados de bonos y acciones se encuentran muy sobrecomprados tras el fuerte rally que han experimentado en los últimos dos meses, la reacción de los mismos no debería sorprender a nadie", añaden.

Hasta Wall Street

Así, las bolsas europeas han terminado la semana en rojo, mismo tono que teñía Wall Street. Más allá de la reacción al endurecimiento de la política monetaria, los inversores afrontan este viernes una sesión compleja, en la que tendrá lugar el vencimiento trimestral de los contratos de opciones y futuros sobre acciones e índices, lo que se conoce como cuádruple vencimiento de derivados.

Normalmente, este hito distorsiona el comportamiento de los mercados de contado, elevando la volatilidad en los mismos.

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Frente a las caídas de las bolsas, las alzas en los rendimientos de la deuda europea han sido una constante tras la reunión del BCE. La rentabilidad del bono español a 10 años escalaba al 3,25% mientras que la prima de riesgo se dispara hasta los 109,7 puntos básicos.

Pese a las fuertes caídas que ha sufrido la renta variable europea, no todo han sido malas noticias. Este viernes se ha conocido que el deterioro de la actividad del sector privado de la zona euro sigue frenando su ritmo de caída.

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Según la lectura preliminar del índice compuesto de gestores de compras (PMI), que en diciembre se ha situado en 48,8 puntos desde los 47,8 del mes anterior, lo que sugiere una contracción del producto interior bruto (PIB) inferior a dos décimas en el último trimestre de 2022.

"Aunque la nueva caída de la actividad empresarial en diciembre señala una sólida posibilidad de recesión, el estudio también sugiere que de producirse, esta será más atenuada de lo que se creía hace unos meses", ha destacado Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence.

Inflación

Por otro lado, la inflación interanual de la eurozona se situó en noviembre en el 10,1%, lo que implica una bajada respecto del récord histórico del 10,6% registrado en octubre, la primera desaceleración en su escalada en 17 meses.

La moderación ha sido una décima menos intensa de lo anticipado inicialmente por la oficina comunitaria de estadística, Eurostat, que señala a España como el país de la Unión Europea (UE) donde los precios subieron con menor intensidad, con un 6,7%.

El euro cedía terreno frente al dólar y se intercambiaba a 1,061 'billetes verdes'.

Los temores de una desaceleración económica mundial también causaban estragos en el petróleo. El crudo Brent restaba un 3,3%, hasta los 78,5 dólares por barril.

No obstante, el "oro negro" acumulaba una subida semanal del 3%, impulsado por la relajación de las restricciones sanitarias en China -el mayor importador de petróleo el mundo-, que se espera provoque un repunte en la demanda.

También se ha visto beneficiado por las previsiones de la Agencia Internacional de Energía, que apuntan a que la demanda de petróleo de China se recuperará el año que viene en casi un millón de barriles por día (bpd).

Además, la agencia elevó su estimación de crecimiento de la demanda mundial de petróleo para 2023 a 1,7 millones de bpd.