Las bolsas se han disparado en las últimas sesiones, como lo han hecho las criptodivisas o el euro, mientras ha caído la rentabilidad de la deuda pública. El cambio de paradigma, después de que Wall Street o los principales índices europeos hayan sufrido en el tercer trimestre del año, es que el mercado espera que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) sea menos agresiva en su ciclo de subidas de tipos.

Eso mismo pasó a mediados de verano y los mercados terminaron pagando las consecuencias. El banco central estadounidense no dio un paso atrás en su lucha para reducir la inflación hasta situarla en su objetivo del 2%.

Las expectativas de los inversores en lo que a subida de tipos se refiere cambiaron el lunes, cuando se conoció que la actividad de las fábricas estadounidenses retrocedió con fuerza en septiembre, según el índice ISM del sector manufacturero correspondiente al noveno mes del año.

[La Fed sube los tipos 75 puntos básicos y prevé llevarlos por encima del 4% antes de 2023]

El indicador, similar a los PMI, cayó hasta los 50,9 puntos -al borde de los 50 puntos que separan la expansión de la actividad de la contracción- desde los 52,8 previos. Alcanzó el nivel más bajo desde mayo de 2020.

Las cifras llevaron a los mercados a situar el techo de los tipos de interés en EEUU en un nivel inferior. Los inversores esperan que alcancen la horquilla de entre el 4,25% y el 4,5% el próximo mayo, frente a la banda de entre el 4,5% y el 4,75% anterior.

Además, las probabilidades de que las bajadas de las tasas comiencen en el segundo trimestre de 2023 son ahora mayores.

Los datos sobre el mercado laboral estadounidenses que se conocieron el martes también apuntaron a la posibilidad de que la institución presidida por Jerome Powell levante el pie del acelerador.

Expectativas

La Encuesta de Ofertas de Empleo y Rotación laboral (JOLTS, por sus siglas en inglés) de agosto arrojó que el mes acabó con 10,053 millones de nuevas vacantes frente a las 11,170 millones de julio. La cifra, además, fue inferior a la esperada por los analistas. Las cifras oficiales del mes de septiembre se conocerán el próximo viernes.

“Los inversores acogerían con agrado señales de debilidad de los datos sobre el empleo, ya que podrían fortalecer las expectativas de que la Reserva Federal reduzca su ritmo de alzas de tasas”, apuntaban los expertos de Bankinter. La economía estadounidense creó en agosto 315.000 nuevos puestos de trabajo, pero la tasa de paro se elevó dos décimas, hasta el 3,7%.

Más allá de los datos económicos, la subida de tipos ejecutada por el Banco de la Reserva de Australia, de solo 25 puntos básicos y no de 50 -tal y como se esperaba-, también ha reforzado la idea de que la Fed podría bajar una marcha su ciclo alcista de tipos.

La posibilidad de un menor endurecimiento monetario se ha filtrado en el mercado de bonos y la rentabilidad de la deuda pública ha caído con fuerza en las dos últimas jornadas. Como ejemplo, el interés exigido por los inversores al bono estadounidense a 10 años se ha alejado del 4%, mientras que el papel a dos años se sitúa por debajo de dicho porcentaje por primera vez desde mediados de septiembre.

Subidas

Y esto, a su vez, ha impulsado a la renta variable. De esta forma, el S&P 500 ha registrado su mejor inicio de un mes de octubre desde 1930. En solo dos jornadas, la subida acumulada ha superado el 5%. Lo mismo ha sucedido en el caso de los principales índices europeos. Como ejemplo, el repunte del Ibex 35 en el mismo plazo ha sido del 4,5%.

Asimismo, ha catapultado a las divisas con más riesgo en detrimento del dólar. El euro ha rozado la paridad frente a la moneda estadounidense, un cambio que perdió el 20 de septiembre. La libra también ha repuntado con fuerza, borrando gran parte de las caídas registradas a consecuencia del anuncio de bajada de impuestos por parte del gobierno británico. Hasta las criptodivisas han subido en las últimas sesiones.

[Liz Truss recula y no rebajará impuestos a los ‘ricos’ tras el desplome de la libra y la subida de la deuda]

Pero los inversores corren el riesgo de volver a tropezar con la piedra de la Fed. A mediados de agosto, la moderación de la inflación estadounidense fue interpretada por los mercados como una señal de que el banco central reduciría la senda alcista de tipos.

Las expectativas de una Fed menos agresiva se sumaron a unos resultados empresariales mejor de lo esperado y provocaron un fuerte rally alcista. Pero la institución subió los tipos 75 puntos básicos en septiembre -y por tercera reunión consecutiva-, después de que Powell reiterase la necesidad de seguir incrementando el precio del dinero.

Fin del 'rally'

La reiteración de que el banco central seguiría elevando sus tasas, incluso a un mayor ritmo del previamente comunicado, provocó grandes caídas en los parqués de todo el mundo. Como ejemplo, el Ibex 35 pasó de registrar su mejor racha desde 2009 a sumar once jornadas consecutivas de descensos.

Ese ha sido el peor periodo en toda la historia del selectivo español. Ni durante el inicio de la guerra de Ucrania, el estallido de la pandemia o la crisis financiera de hace diez años se vivió un ciclo más negativo.

“Los mercados se han equivocado antes por mediciones de datos subjetivos que daban síntomas de debilidad, antes de ser rectificadas por sólidas publicaciones de datos objetivos”, advierten los analistas de Monex Europe.

Como pasó en verano, los miembros de la Fed han transmitido mensajes de cautela. El presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, subrayó el lunes que si bien una política monetaria más estricta ha comenzado a reducir las presiones inflacionistas, su trabajo “aún no ha terminado”.

Los responsables del Banco Central Europeo (BCE) se han pronunciado en el mismo sentido. El último en hacerlo ha sido el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, que ha señalado que el instituto emisor debería elevar los tipos mediante grandes incrementos en sus reuniones de octubre y diciembre. Eso sí, ha apuntado que, después, lo adecuado sería revaluar la situación y, posiblemente, modificar el ritmo de aumentos.