La tasa interanual de inflación en Estados Unidos se situó en el 8,6% en mayo, unas cifras que no se conocían desde diciembre de 1981. En comparación mensual, la escalada de los precios fue del 1%, según ha informado este viernes la Oficina de Estadísticas Laborales.

De esta forma, el crecimiento del índice de precios al consumo (IPC) de EEUU vuelve a acelerarse, después de que en abril se situase en el 8,3%. En marzo, la inflación se disparó al 8,5%, el que hasta ahora era su mayor incremento desde 1981.

Al excluir del cálculo la volatilidad de la energía y de los alimentos, la tasa de inflación subyacente se situó en mayo en el 6%, en comparación con el mismo mes de 2021. Esta cifra sí supone una moderación respecto al 6,2% de abril.

No se cumplen, por tanto, las previsiones de los analistas, que esperaban que la inflación estadounidense fuera inferior al 8,2% en mayo y que la subyacente se situara como mucho en el 5,9%.

Los mercados esperaban con mucha atención estas cifras, que incrementan los temores sobre la necesidad de que la Reserva Federal (Fed) acelere el endurecimiento de su política monetaria.

En su reunión de mayo, el banco central estadounidense decidió subir los tipos de interés del país en 50 puntos básicos, hasta situarlos en un rango objetivo de entre el 0,75% y 1%. Se trató del mayor alza del precio del dinero desde el año 2000.

Además, la Fed incluyó en su comunicado de política monetaria que "será apropiado" realizar más subidas de tipos en el futuro. En la actualidad, el mercado da por sentado dos incrementos de 50 puntos básicos, tanto en la cita de julio como en la de septiembre.

Recesión

Por si todo ello no fuera suficiente, la autoridad monetaria anunció el inició de la reducción de su balance a un ritmo de 47.500 millones de dólares durante los meses de verano. Desde septiembre, el ritmo de reducción mensual será de 95.000 millones de dólares.

Cada vez más voces alertan de que la batalla de la Fed contra la inflación podría provocar una recesión. Los temores al respecto se extienden por Wall Street, como demuestra que, en lo que va de ejercicio, la caída del Dow Jones roza el 12%.

Afectados por la mala evolución de las compañías tecnológicas -más sensibles a las subidas de tipos-, el descenso del S&P 500 supera el 16% y del Nasdaq Composite se acerca al 26%.

No hay que olvidar que hace dos semanas se conocía que el producto interior bruto (PIB) de EEUU se contrajo un 1,5% en el primer trimestre de 2022 respecto al mismo periodo del año pasado.

La Oficina de Análisis Económico del Gobierno (BEA, por sus siglas en inglés) tuvo que corregir la lectura inicial que ya se había hecho a finales de abril, que estimaba una caída del 1,4%, e incrementarla en una décima.

El dato rompía la tendencia de crecimiento que se había mostrado en el trimestre precedente, el último de 2021. Por entonces, la economía estadounidense exhibió un crecimiento del 6,9% anual.

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