Una vez más, se ha puesto de manifiesto que el mercado puede mantenerse de manera irracional mucho más tiempo del que tú puedes mantenerte solvente. Y esto es lo que le ha pasado concretamente al afamado inversor Michael Burry, al que se le ha acabado la paciencia y finalmente no ha tenido otra opción que someterse a la obediencia de los bancos centrales. 

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De hecho, esta misma semana hemos conocido un nuevo paquete de estímulos por parte del banco central de Japón de casi 500.000 millones de dólares para incentivar la economía que contendrá cheques directos a las familias que acabarán casi con toda seguridad en el mercado de valores. 

Los bancos centrales están creando una burbuja de enormes proporciones alentada por la sensación de falsa riqueza que genera el que los inversores ven que sus activos aumentan de valor, aunque realmente sus ingresos netos reales estén disminuyendo. 

Esto hace que los inversores y consumidores se sientan cada vez más seguros y, lo que es peor, más confiados con el futuro próximo, lo que realimenta la burbuja.

Si encima creas una especie de histeria colectiva de posible escasez de materias primas como madera, cartón, vidrio o más sofisticados como microchips, pues estás sentando las bases de una demanda acelerada que también se retroalimenta como profecía autocumplida y que hace que pueda encontrar la excusa perfecta para explotar la burbuja en cualquier momento.

Número de valores con nuevos mínimos en el Nasdaq Eduardo Bolinches Stockcharts

En este gráfico podemos ver cómo el número de valores del Nasdaq que han marcado nuevos mínimos se encuentra en niveles no vistos desde la irrupción de la pandemia, cuando el Nasdaq cotizaba todavía por debajo de los 10.000 puntos.

Esto lo que nos dice es que la subida del índice tecnológico se está construyendo realmente con el apoyo de muy pocos valores de los casi 4.000 que cotizan en él. Se trata, por lo tanto, de una nueva señal de advertencia de que nos encontramos al final del ciclo expansivo que acabará con la subida de tipos de interés. 

De momento, la música continúa sonando y nos vamos reponiendo de las pequeñas correcciones que realiza el mercado, pero debemos estar muy atentos porque llegará un día en el que la reacción alcista tras la corrección no nos llegue a superar los recientes máximos y detrás de eso venga otra corrección que nos deje nuevos mínimos decrecientes.

A partir de ahí ya tendremos el nacimiento de una tendencia bajista que, si se produce de manera suave, habrá tiempo de moverse, cubrirse y vender, pero me temo que será más bien de manera traumática y eso hará que muchos inversores pasen de estar disfrutando del mercado a la fase de encomendarse a la esperanza para recuperar su dinero.