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La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde Reuters

Mercados

La caída del euríbor mete más presión al BCE para retirar los estímulos financieros

El indicador de referencia para las hipotecas a tipo variable acumula tres meses consecutivos de descensos.

1 septiembre, 2021 02:32

El euríbor ha vuelto a marcar un retroceso y ya son tres meses a la baja. Una situación que según algunos expertos añade más presión al BCE para que el organismo emisor europeo ponga freno a los estímulos monetarios. En la Fed estadounidense ya se empieza a hablar de endurecimiento de la política de estímulos, una tendencia que debería trasladarse a Europa, tarde o temprano. 

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El mes de agosto la media mensual del euríbor a 12 meses, la que sirve para referenciar la mayoría de hipotecas a tipo variable en España, cerró en el -0,498% rebajando la media de julio del -0,491%. Como la media de agosto del año pasado fue de -0.359%, los que revisen con el dato de este mes verán su cuota reducida en los próximos doce meses. 

Así, para una hipoteca de unos 150.000 euros, a un plazo de 30 años, con el euríbor más un interés del 1 %, la cuota pasará de los 458,12 euros, a los 448,65 euros. El ahorro anual será de unos 113 euros.

Con todo y a pesar del miedo a una reducción de estímulos por parte de la Fed, en la Eurozona se sigue confiando en que BCE mantenga su política de compra de activos que, al haber aumentado en volumen en agosto, ha rebajado las rentabilidades de toda la curva de tipos de interés. Es por eso por lo que el euríbor este mes se apunta a bajar. 

El euríbor existe desde 1998, cuando el Euro empezó a cotizar en los mercados financieros y es un índice que sirve para referenciar diferentes operaciones en toda nuestra área económica. Existen de diversos plazos aunque es el de 12 meses el que más afecta a los hipotecados de nuestro país (en el resto de Europa, salvo Italia, las hipotecas a tipo fijo son, históricamente, las más comunes). 

Crisis de liquidez

Su récord máximo diario fue el 2 de octubre de 2008 (5,526%), pocos días después de la quiebra de Lehman Brothers, si bien su máximo en media mensual (es el dato que importa para las hipotecas) fue en julio de 2008: 5,393%. 

El 5 de febrero de 2016 tuvo su primer valor diario en negativo cuando cotizó al -0,002% y desde entonces algo que nadie hubiera imaginado hace unos años ha sido una realidad para alegría de muchas familias durante más de cinco años.

El 2020 lo empezó en torno al -0,25% y la previsión era de mantenimiento con quizás una ligera subida hacia final de año ya que los tipos de interés tan bajos parecían condenados a acabarse. 

Sin embargo, llegó el coronavirus y ocurrió algo curioso: la primera reacción fue al alza, el mercado temió una crisis de liquidez y el 22 de abril tocó el -0,053% en tasa diaria– máximo anual de 2020, hubo quien pronosticó que volvería el positivo- y la media de mayo marcó el -0,081% (media mensual máxima de 2020). 

Pero llegó el BCE y sus anuncios de más inyecciones de liquidez y la tendencia cambió: desde entonces se marcó un claro recorrido bajista que le llevó a marcar mínimos históricos diarios el 2 de febrero de 2021 (-0,515%), siendo la media de enero (-0,505%) la más baja de su historia. 

Crisis de 2008

Antes de la crisis de 2008 se basaba en precios de operaciones reales que se cruzaban en el mercado interbancario. Los bancos se prestaban dinero entre sí, había un mercado organizado y el euríbor se calculaba haciendo la media de más de 40 bancos que cada día comunicaban a qué tipo prestarían dinero a otros en cada plazo. Los que hacían el cálculo descartaban los tipos que se alejaban más de la media y la calculaban con los del resto. 

No obstante, hubo un escándalo de manipulación del euríbor en el que estuvieron implicados varios bancos europeos entre septiembre de 2005 y mayo de 2008 lo que dejó en evidencia los defectos de este sistema de cálculo. 

En cualquier caso, tras la crisis de 2008, la desconfianza entre los bancos generó que casi todas las operaciones de depósito y crédito no se hicieran en interbancario sino directamente entre los bancos y BCE

Desde entonces la escasez de operaciones reales, especialmente en el periodo de 12 meses, llevó a que, aunque el cálculo siguiera basado en tipos que comunicaban los bancos, los precios en realidad fueran teóricos, calculados por aproximación. Es por eso por lo que durante años el regulador europeo se esforzó por encontrar una nueva manera de confeccionar el índice. 

De ello se ha encargado el EMMI (European Money Markets Institute) y la última modificación resulta bastante compleja en su empeño para que no sea posible un nuevo episodio de manipulación. 

Contratos de derivados

Actualmente un panel de bancos seleccionados en la Eurozona recopila datos de transacciones reales entre entidades en el plazo elegido, aunque como no las hay (o son escasas) se toman también transacciones reales de otros periodos, y, si tampoco existen las suficientes, se confecciona un precio teórico (que la propia EMMI reconoce es el mayor porcentaje del precio final). 

Para ello se tienen en cuenta otros mercados donde sí hay operaciones (como el de deuda o créditos de dichos bancos a grandes clientes) y ayudándose de la curva teórica de tipos de interés que ofrecen otros activos como los futuros. 

Según cifras del EMMI, el euríbor sirve de referencia para más de 180 billones de euros en contratos de derivados y tan sólo a un billón de euros en hipotecas por lo que el interés en evitar manipulaciones va más allá del pequeño consumidor. 

Por otra parte, ningún derivado se liquida por la media mensual como las hipotecas, sino por las liquidaciones diarias. De todos modos, es un índice que sigue en revisión y hay quien defiende que debe ser sustituido por otro. 

Los dos mayores problemas para un cambio demasiado radical son, por un lado, que siguen faltando operaciones reales en el interbancario de la eurozona a 12 meses y, por otro, que nadie entendería que, con el índice en tipos mínimos, una transformación de los cálculos provocara un resultado muy diferente al actual, despertando muchos recelos y probables problemas legales.

Ley Hipotecaria

Algo que ya ha ocurrido en algunos casos es que hay hipotecados cuyo diferencial es menor que el negativo del euríbor. Es decir, si alguien tiene una hipoteca con unas condiciones de euríbor +0,40% y el euríbor es del -0,50%, es el banco y no el cliente el que debe pagar intereses, en este caso un 0,10%. 

Lo que ocurre es que como cada mes el hipotecado abona capital más intereses, no recibe nada del banco, simplemente ve reducida su cuota en algunos euros. No hay demasiadas hipotecas comercializadas con tan buenos diferenciales, son sobre todo clientes que a cambio adquirían otras vinculaciones -como seguros y fondos de inversión- en la entidad financiera donde contrataron la hipoteca. 

Sin embargo, a la banca le debió preocupar este escenario porque presionó para que en la última Ley Hipotecaria (vigente desde el 16 de junio de 2019) hubiera un “suelo” del 0%; es decir, que ninguna hipoteca, por muy buen diferencial que tenga, pudiera provocar que fuera el banco el que abone intereses al hipotecado. Por suerte para los afortunados, no tiene carácter retroactivo por lo que sólo se aplica a las hipotecas firmadas desde entonces. 

En la actualidad aproximadamente el 40% de las nuevas hipotecas que se firman en España son a tipo fijo por lo que a éstos ya no les afecta, pero para los millones de familias españolas que siguen aún tienen hipoteca a tipo variable, el euríbor seguirá siendo un índice muy presente en sus vidas. Y la expectativa es que siga estando en negativo durante mucho tiempo.

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