La temporada alta para la celebración de juntas de accionistas de sociedades cotizadas ha comenzado. Y eso incluye también a las sicavs. Este año muchas de ellas tendrán que enfrentarse al dilema de su supervivencia en medio de un contexto en el que se han visto acorraladas por una regulación más severa y la constante amenaza de una reforzada presión fiscal.

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Las eventuales dificultades que algunos de estos vehículos podrían encontrar para cumplir de forma clara con las nuevas exigencias legales amenazan con acelerar el ya enérgico ritmo de liquidación y retirada de capitales que vienen sufriendo. Aunque la iniciativa de jubilar una sicav debe partir de su consejo de administración o de uno de sus accionistas relevantes, se espera que varias recojan esta posibilidad en el orden del día de sus juntas de este año o que salga a colación de manera más o menos informal en el momento de la rendición de cuentas de sus administradores.

De momento, lo que la normativa señala es la obligación más severa de contar con un mínimo de 100 inversores para garantizar que las sicavs activas son realmente un vehículo colectivo. Más severa porque, además de haber reforzado los escrutinios para que esta obligación se cumpla en cuanto a número, se establece que cada uno de ellos tenga al menos 2.500 euros invertidos en este vehículo de tradicional preferencia de las grandes fortunas españolas para movilizar su patrimonio.

Mudanzas pendientes del calendario

Con esta medida, la Agencia Tributaria quiere asegurarse el fin de los mariachis, apelativo que se dedica a aquellos inversores con un papel más testimonial que activo cuya presencia es casi meramente decorativa para alcanzar la preceptiva centena. Sin embargo, las particularidades de algunas sicavs así como su generalizada iliquidez llegarían a suponer tales dificultades que, en algunos casos, sus responsables podrían preferir mudarse hacia otras jurisdicciones más laxas -como Luxemburgo- o hacia otras fórmulas societarias.

Aunque se espera que las juntas generales de socios resulten en la baja de más de uno de estos vehículos en los próximos meses, la industria mira con más incertidumbre hacia 2022. En este sentido, el año que viene el cumplimiento de estos requisitos ya será obligatorio y las sicavs que no se hayan adaptado a estos requisitos casi endémicos de la regulación española tan solo dispondrán de un periodo de gracia de seis meses desde su junta hasta su efectiva disolución y liquidación.

La patronal del sector de la inversión en España, Inverco, adelantó en su reciente presentación de perspectivas anuales que muchas sicavs aguardarían hasta 2022 para debatir sobre su supervivencia. En este sentido, la institución espera que en los próximos meses se produzca una cierta “moderación” en el volumen de bajas de estos vehículos, si bien se prevé que su número y capital captado siga sufriendo a la baja.

En un reciente análisis sobre la situación de las discutidas sicavs, el director de cliente privado y family offices de KPMG Abogados en Madrid, José Luis López Hermida, señala sin rodeos que “la sicav como vehículo de gestión de grandes patrimonios puede estar cerca de su final”. Al menos, puntualiza, “tal y como se ha conocido hasta ahora”. Y es que considera que estos cambios normativos podrían suponer una “puntilla de inflexión” con respecto al papel que actualmente desempeñan.

En el foco de los políticos

A lo largo de los últimos tiempos, son varias las instituciones que han recomendado a sus clientes trasladar estos vehículos a Luxemburgo y otras plazas más amables para su funcionamiento. No tanto por la imposibilidad de poder cumplir con estas nuevas exigencias, sino por la posibilidad de que los cambios no hayan acabado todavía. Y no solo en materia de fiscalidad, que es ahora donde está puesto el foco de los cuatro principales partidos políticos españoles.

El presidente de Inverco, Ángel Martínez-Aldama, no duda en señalar a la “incertidumbre regulatoria” vigente como la principal causa de muerte y retirada de inversiones en el universo de las sicavs. Y es que, con el del año 2020 de la pandemia, estos vehículos sumaron cinco ejercicios consecutivos con retrocesos tanto en número como en flujos netos de inversión. Es decir, con reembolsos de capital.

Huida de 3 millones al día

Una buena muestra de esta tendencia la dan los números de la plataforma negociación BME MTF Equity, la de referencia en el mercado español para las sicavs. Conforme a los datos publicados por la sociedad rectora de las bolsas españolas, nada menos que 134 sicavs bajaron el cierre para siempre a lo largo del año pasado. Una cifra que supuso un 5,2% del total de las que se negocian en este mercado y un ritmo de retirada de más de 11 al mes.

En lo poco que va de este año 2021 en el que los mercados de renta variable se han recuperado con fuerza, aunque desigual, la tendencia sigue intacta. Los reembolsos han alcanzado unos contundentes 269,18 millones de euros en los tres primeros meses del año, lo que supone un ritmo de huida de nada menos que 3,02 millones al día.

Esta cifra engorda con holgura la que se marcó a finales del pasado febrero. Algo que se debe a que, según las cifras recién publicadas por la consultora especializada VDOS, solo en marzo se retiraron 135,986 millones de euros de los vehículos otrora favoritos de los ricos españoles.