El imparable ritmo de emisión de bonos sostenibles en el mercado español tiene un nuevo nombre propio. BBVA ha conseguido adelantar al Santander como intermediario líder por volumen y número de operaciones en un momento en el que la pandemia ha acelerado esta clase de emisiones.

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El banco que preside Carlos Torres fue protagonista como intermediario en el mercado español de un total de 15 operaciones de emisión de bonos sostenibles, verdes y sociales. En conjunto, estas colocaciones sumaron un total de 2.454 millones de euros. Las dos cifras confieren a la entidad una cuota de mercado del 16,4%, según datos recogidos en el Informe Anual del Observatorio Español de la Financiación Sostenible (Ofiso).

Esta marca supera en más de 400 puntos básicos la cuota retenida por Banco Santander, que el año anterior fue líder en este segmento. A lo largo de 2020, la entidad presidida por Ana Botín fue parte en 12 operaciones por un total acumulado de 1.818 millones de euros. En 2019, con nueve operaciones en las que se emitieron 1.350 millones alcanzó un peso del 13,9%.

Intermediarios en el mercado español de bonos sostenibles. Ofiso

A pesar de haber participado en una operación más, hasta sumar una decena, BBVA cerró el ejercicio anterior con una cuota de mercado del 12,9% y emisiones por 1.252 millones de euros, según datos extraídos del estudio de Ofiso. Esta última cifra supone un 49% menos que la cota alcanzada en este año del coronavirus.

El liderazgo de BBVA también ha sido como principal emisor dentro del sector financiero español. En la emisión de bonos sociales, la entidad fue pionera en Europa a la hora de colocar títulos destinados a financiar herramientas para mitigar los efectos de la Covid-19 en los hogares y empresas. En el mes de mayo, en plena cresta de la primera ola de la pandemia, consiguió encontrar dueño para papeles por 1.000 millones de euros y vencimiento a cinco años.

Pioneros en sociales

Solo una entidad española más se lanzó al mercado de bonos sociales en 2020. CaixaBank colocó en junio papeles de esta clase por otros 1.000 millones de euros. En este caso, el foco estaba puesto en la ayuda a pymes en apuros financieros y el vencimiento se alargó hasta los siete años.

El siguiente movimiento de BBVA en este segmento de mercado llegó en julio, cuando innovó en financiación verde con la primera emisión de bonos contingentes convertibles (CoCo) por otros 1.000 millones de euros. En este caso, el objetivo de la entidad fue financiar activos verdes en el radar del banco, que según sus cálculos cuenta con una cartera en este sentido por 2.900 millones de euros vinculados con temáticas como la eficiencia energética, las energías renovables, el transporte sostenible, la gestión de residuos sólidos y aguas.

Sector líder

Una buena contribución para que el sector financiero cerrase el año como el más activo en emisiones de esta tipología. Con 6.740 millones de euros y un 43,1% del total emitido en el mercado español, los bancos domésticos duplicaron los volúmenes del ejercicio precedente.

Más allá de los dos gigantes del sector financiero español, el tercer puesto en el podio de la frenética carrera desatada en torno a los bonos sostenibles es para una entidad extranjera. El angloasiático HSBC participó como intermediario en ocho transacciones por 1.277 millones de euros. Una marca suficiente como para otorgarle una cuota de mercado del 8,5%.

Más competencia

A pesar de que el incremento de emisiones en bonos sostenibles ha sido más que notable a lo largo de 2020, con un crecimiento del 54% frente al año anterior, las entidades líderes señaladas no han conseguido estos puestos simplemente esperando que los emisores tocaran a sus mostradores. Y es que, igual que los volúmenes, también se ha reforzado la competencia.

Los datos del ejercicio pasado muestran que en estas emisiones participaron un total de 34 intermediarios, un 36% que en el año anterior, cuando la cifra se redujo a 25 entidades financieras. Además, el estudio de Ofiso subraya que varios de estos nuevos jugadores han venido desde el exterior, atraídos por un mercado en el que ya uno de cada 10 euros emitidos en bonos tiene la etiqueta verde o social.