Wall Street retrocede aunque con moderación. Los avances médicos frente al coronavirus sirven de antídoto en el ánimo inversor, que este martes tiene que lidiar con el primer repunte del paro en los últimos cuatro meses. El regreso a las medidas de distanciamiento para contener el imparable avance de la epidemia se dejan notar y enfrían el optimismo de la economía estadounidense.

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Las peticiones semanales de subsidio al desempleo se han vuelto más protagonistas que en otras ocasiones. Y es que se ha producido una escalada de 109.000 solicitudes en los últimos siete días. Se trata de la primera vez desde finales de marzo que de una semana para otra se incrementa el número de parados que demandan este subsidio. Una mala señal que, además, eleva el recuento hasta 1,42 millones de ciudadanos, por encima de las previsiones de los economistas.

Con estas noticias desde el mercado laboral, el Dow Jones pierde un 0,2% de manera que se descuelga de los 27.000 puntos que ayer marcó al cierre. El S&P 500 cotiza plano un poco más abajo de los 3.300 puntos. Mientras tanto, el Nasdaq consigue remontar un 0,1% a contracorriente, hasta los 10.700 enteros.

El mal sabor de boca por las cifras de desempleo es aún más profundo que el inesperado repunte ya descrito. Y es que hasta 974.999 estadounidenses han solicitado beneficiarse del programa de fondos federales de emergencia lanzado como complemento a las ayudas habituales. De este modo, el número de peticiones continuadas de subsidios se queda en los 16,2 millones, sensiblemente más allá de los pronósticos de consenso.

Por último, cabe recordar que mientras no llega un acuerdo para un nuevo plan de estímulos federales por cerca de un billón de dólares, muchos ciudadanos corren el peligro de quedarse sin el subsidio de 600 dólares que hasta ahora estaba manteniendo a flote el consumo de muchos hogares. Si no hay acuerdo en la Administración Trump en los próximos días, a final de mes acabará este beneficio social.

Blackstone olvida la crisis

Por el terreno corporativo, la gestora de fondos Blackstone ha publicado un beneficio neto de 568 millones de dólares en su segundo trimestre fiscal. Esta cifra supone un 86% más que hace un año. Tal incremento se atribuye al crecimiento del 70% en su facturación entre abril y junio, hasta 2.516 millones de dólares. La entrada de nuevos capitales y la revalorización del mercado han sido las claves. Sin embargo, sus acciones caen más de un 2%.

Rumbo a la inversa para el balance y la cotización de American Airlines. Sus acciones remontan un 3% después de haber anunciado pérdidas netas de 4.308 millones de dólares frente al beneficio de 847 millones de dólares del año pasado. Impactada por el desplome de la demanda de viajes en todo el mundo que ha provocado la pandemia del Covid-19, sus previsiones de ahorro de costes y recuperación ha conseguido el respaldo de los inversores.

Castigo para Tesla

El rojo domina también en Tesla, cuyas acciones pierden más de un 5% tras anunciar que contabilizó un beneficio neto atribuido de 104 millones de dólares en el segundo trimestre del año, sensiblemente más suaves que las pérdidas de 408 millones de hace un año. A pesar de que consigue su cuarto trimestre consecutivo en ganancias, las previsiones cautas de la compañía han provocado el pasa por caja de los inversores.

El balance trimestral de la empresa química Dow ha sido menos amable. La cotizada sufre pérdidas netas de 225 millones de dólares frente al beneficio de 75 millones de dólares del año pasado. El parón de muchas actividades se ha traducido en una caída de facturación del 24% para la compañía.

En números verdes ha conseguido cerrar el trimestre la compañía de telecomunicaciones AT&T, con un beneficio de 1.229 millones de dólares, lo que implica un retroceso del 67% frente al año anterior. En este caso, los ingresos de la firma entre abril y junio se situaron en 40.950 millones de dólares, un 8,9% menos que a igual altura del ejercicio anterior.