La crisis del coronavirus está teniendo protagonistas inesperados. Uno de ellos es Zoom, la aplicación para reuniones virtuales que se ha convertido en pieza clave para facilitar la instauración forzosa del teletrabajo. A pesar de los escándalos de filtración de datos y la confusión con otras compañías de nombre similar, la innovación ha tenido premio: una revalorización del 200% en Wall Street.

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Muy pocos ciudadanos con acceso a Internet se han quedado en las últimas semanas sin entrar en una de las ‘salas de reunión’ virtuales de Zoom. La mayoría de ellos, por necesidad para su trabajo, pero también muchos por ocio para encontrarse, sin salir de casa, con familiares y amigos. No son frases vacías, pues la compañía tecnológica ha registrado un incremento de usuarios del 354% en el primer cuatrimestre del año.

El plazo coincide con el periodo en el que países de todo el mundo han aplicado estrictas medidas de confinamiento. Un entorno propicio que, sin embargo, no desmerece el hecho de que se hayan registrado nada menos que 175.000 nuevas cuentas de pago y hasta 300 millones de conexiones diarias en la aplicación de una empresa que apenas cuenta con una decena de empleados. Y el mercado parece estar considerando que han llegado para quedarse.

¿Llegan para quedarse?

No es de extrañar si se considera que entre sus nuevos usuarios, además de empresas y administraciones de todo tipo que han tenido que implantar rápidamente sistemas de teletrabajo, figuran 100.000 instituciones educativas. Así se entiende que, a pesar del acelerón que la compañía acumula en estos meses en bolsa, los analistas que más de cerca siguen su evolución todavía sean optimistas con su futuro más cercano.

En este sentido, el precio objetivo que le concede el consenso de analistas consultado por Refinitiv se sitúa en los 212 dólares por acción, lo que implica un potencial alcista del 2% adicional a la remontada que ya acumula. Algo que también se explica por el hecho de que 12 de los 28 expertos que más de cerca vigilan su evolución aconsejen la compra de sus títulos. Otros 12 se decantan por mantener posiciones y solo cuatro señalan hacia la venta.

Si se echa la vista atrás, el cambio de percepción del mercado hacia una compañía que ofrece reuniones virtuales con muy diversas herramientas es evidente. Hace un año, solo cinco analistas aconsejaban la compra, frente a una decena que recomendaba mantener y uno que se decantaba por vender.

No obstante, también es cierto que algunos comienzan a sentir cierto mal de altura con las valoraciones conseguidas por la compañía. Es así que hace solo dos tres meses, cuando la pandemia empezaba a azotar fuera de China, únicamente dos expertos se decantaban por deshacer posiciones en la compañía cuyo nombre completo es Zoom Video Communications.

Beneficiosas coincidencias

Este último punto no es baladí, pues hasta tres compañías cotizadas más llevan el nombre de Zoom, dos de ellas en la bolsa estadounidense. Una circunstancia que ha llevado a muchos a errar en el tiro cuando estaban intentando hacerse con la compañía de telereuniones a buen precio. Tanto es así que incluso el supervisor de Wall Street tuvo que decretar la suspensión de cotización de una de ellas: Zoom Technologies.

Esta última compañía no tiene nada que ver con la compañía que ha revolucionado el teletrabajo en los últimos días, ni siquiera ofrece soluciones en esta línea. Lo que es más, a pesar de que tiene oficinas en el conocido paraíso fiscal estadounidense de Delaware, su sede está en China y sus acciones no cotizan en el mercado Nasdaq, sino en la plataforma OTC Link, especializada en cruces directos entre particulares y con unos requisitos de transparencia más laxos que el mercado tecnológico por antonomasia de EEUU.

Poco queda del rally que la compañía había acumulado hasta que el supervisor americano tomó cartas en el asunto. De hecho, Zoom Technologies pierde un 28% de su capitalización en el último mes y se deja cerca de la mitad de su valor en lo que va de año.

La que sí acumula ganancias, aunque justificadas también por sus propios fundamentales es la japonesa Zoom Corp, dedicada al comercio minorista de electrónica acumula una revalorización del 50% desde enero en la Bolsa de Tokio. En este caso, aunque algún despistado haya caído en el error, el auge del teletrabajo también le ha salido a cuenta a la compañía, que ha visto incrementado su volumen de negocio.

Un estreno oportuno

Pero no hay dos sin tres, y otra compañía más se ha visto beneficiada por la similitud de nombre. Se trata de la recién estrenada ZoomInfo Technologies. Aunque el negocio de la compañía tiene poco que ver con las reuniones virtuales, sí que se trata de una empresa de soluciones tecnológicas -en este caso de nube electrónica aplicada a ventas y marketing- y también cotiza en el Nasdaq.

Su debut en la plataforma reina para la cotización de tecnológicas tuvo lugar este mismo jueves y, después de haber revisado por dos veces al alza su precio de estreno, en su primera sesión se llegó a apuntar un rebote del 100%, aunque al cierre se conformó con alzas del 62%.

Las expectativas puestas en este tipo de herramientas en un momento en el que la importancia de la digitalización ha quedado en evidencia, junto con el parecido de nombres hizo a muchos pensar que los 21 dólares por acción fijados para su puesta de largo eran una ganga. Aunque por distintos motivos.

Los primeros, convencidos en que ZoomInfo pueda suponer una gran revolución para su sector igual que Zoom Video ha conseguido agitar todas las tendencias del teletrabajo. Los segundos, creyendo que quizá un desplome repentino les daba la oportunidad de entrar en la compañía de reuniones digitales con un descuento del 84% sobre los 210 dólares por acción a los que realmente cotizaba el jueves.

El sentimiento acompaña

A la espera de contar con datos que respalden o desmientan si la avalancha de nuevos usuarios en Zoom Video ha llegado para quedarse, el sentimiento del mercado es claramente alcista. Y eso que esta ingente cantidad de tráfico y la necesidad para reforzar la seguridad de sus ‘salas de reunión’ ha supuesto unos abultados costes extraordinarios para la compañía, hasta los 201 millones de dólares. El doble que hace un año.

De hecho, la brecha de seguridad que expuso los datos de unos 15.000 de sus clientes a finales de marzo parece simplemente una anécdota en la trayectoria reciente de la compañía, que por esas fechas logró ingresar en el Nasdaq 100. Lo que en otras compañías se traduce habitualmente en un abultado castigo inversor, en Zoom Video se ha optado por premiar su rápida reacción. De momento y para bien de sus ‘casi tocayos’.