El momento que todos esperaban ha llegado: la OPEP y sus socios, 24 países en total, acordaron el domingo pasado reducir la producción en 9,7 millones de barriles de petróleo por día en mayo y junio. Sin embargo, los precios de crudo han vuelto a caer por debajo de los 20 dólares en el caso del crudo Texas y de los 29 dólares en el del Brent. 

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Hay dos motivos que pueden explicar este deterioro: 

Los productores de petróleo no pertenecientes a la OPEP +, como, por ejemplo, Estados Unidos, Canadá y Noruega, no se han comprometido en papel a recortes reales en la producción.

El recorte ha sido insuficiente considerando la caída de la actividad por el Covid-19.

Crudo Texas

Estos factores nos sugieren que la tendencia bajista sigue prevaleciendo, pero tal y como indica el RSI estocástico, “el oro negro” está sobrevendido por lo que podríamos ver un pull back. El próximo precio objetivo se ubica en 19,24 dólares. Al cruzar este nivel, podría caer a 18 dólares el barril.

Otro dato clave que sigue preocupando a los mercados es el desempleo en Estados Unidos. Desde que comenzó la pandemia de coronavirus, las solicitudes de prestaciones de desempleo se han disparado a aproximadamente 16,8 millones de trabajadores estadounidenses, que representan aproximadamente el 11% de la fuerza laboral del país.

Algunos economistas ahora ven que la tasa de desempleo pueda aumentar al 20% este mes, y no hay garantía de que se detenga allí. Se estima que alrededor de 5,5 millones de personas solicitaron desempleo la semana pasada, pero el dato exacto sabremos este jueves. En caso de acierto, significaría que ya se han eliminado todas las ganancias laborales desde la última recesión.

Evolución desempleo

Como resultado, aumentó el riesgo de un posible auge en la cantidad de quiebras. De acuerdo con el nuevo estudio de economistas de tres bancos de la Reserva Federal, las quiebras relacionadas con el coronavirus podrían saltar de 200.000 a casi 1 millón, a menos que los programas gubernamentales ayuden a detener la marea.

Al mismo tiempo es importante mencionar que las bancarrotas personales ya registraban incrementos incluso antes del brote del coronavirus, según los últimos datos de American Bankruptcy Institute.

En particular, la guerra comercial entre Estados Unidos y China afectó negativamente a los agricultores de Iowa, mientras que la caída del precio de petróleo llevó a algunas empresas energéticas de Texas a recortar empleo. 

Entre las últimas compañías que están considerando la posibilidad de declararse en quiebra se encuentra J.C. Penney Co Inc. Debido al confinamiento, el minorista de EE.UU. se vio obligado a cerrar temporalmente sus 850 grandes almacenes, algo que claramente alteró sus planes de recuperación. Tampoco descuenta la posibilidad de que consigan reestructurar su deuda.