Amadeus se ha consolidado como la sexta empresa por capitalización del Ibex 35. La empresa tecnológica especializada en servicios de reservas cuyo negocio se ha incrementado considerablemente en los últimos años se ha visto afectada recientemente por el miedo al coronavirus.

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Este pánico provoca fuertes ventas en el selectivo español. Y los valores relacionados con el turismo y los viajes, como es el caso de Amadeus, son los que más sufren el impacto del conocido virus.

La cotización de Amadeus continúa con su desplome bursátil, perforando todos los soportes a corto plazo. Lo cierto es que el mercado espera que los excesos de ventas y volatilidad se normalicen, con su próximo soporte a vigilar situado en los 58 euros por acción.

Los ingresos de la compañía crecen a doble dígito, por lo que podría ser un buen momento de entrada en el valor. La empresa cuenta con un nivel adecuado de apalancamiento y genera caja de forma constante por lo tanto no se encuentra en ningún tipo de problema en el corto plazo. No obstante, a la espera de los resultados consolidados del grupo, el inicio del año no ha sido realmente favorable para la firma dada la caída en la demanda de vuelos por el coronavirus.

Es evidente que se han visto reducidos en los últimos días los viajes en avión así como el sector turismo en general. En sentido opuesto, cualquier noticia favorable sobre la evolución del virus impulsaría al valor para retomar la tendencia alcista.

Gráfica de cotización de Amadeus. XTB

El actual desplome de la acción puede ser una oportunidad de entrada en el valor para buscar una posición para el largo plazo. En situaciones de incertidumbre de mercado lo correcto es colocar un 'stop loss' de manera ceñida y respetándolo en todo momento. Nuestra estrategia a seguir sería colocar dicho 'stop loss' en los 58 euros por acción. Si el mercado va recuperando posiciones, iremos ajustándolo.

El primer objetivo que marcamos sería recuperar la resistencia situada en los 64 euros por acción. Recordamos que el desplome de la cotización viene motivado por una situación externa de la compañía donde unos buenos resultados podrían impulsar su cotización.