Debía ser el mes de la resurrección. El de la confirmación de que esta vez sí, por fin, el Ibex 35 se iba a despojar de sus complejos e iba a subir con ímpetu. ‘Febrerillo el corto’ estaba llamado a hacer las delicias de los largos, de los inversores alcistas. Y así estaba siendo.

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A mediados de mes superó los 10.000 puntos, algo que no ocurría desde mayo de 2018, y su versión con dividendos, el Ibex Total Return, fue mucho más allá y marcó nuevos máximos históricos por encima de los 29.300 puntos. Definitivamente, febrero era ‘el mes’.

Pero no. Las aspiraciones del Ibex –sin y con dividendos- han vuelto a quedar truncadas. Cual Sísifo, la piedra volvió a rodar ladera abajo. ¿La causa? La ya conocida: el coronavirus. Su propagación más allá de China, su aparición en Italia o España y la constatación de que su impacto económico, además de humano, amenaza con ser relevante pese a que todavía se ignora si será duradero acabaron con la capacidad de resistencia de las bolsas.

El Ibex no ha sido ninguna excepción, porque las caídas, como la enfermedad y sus efectos económicos, se han propagado por todos los mercados e índices. El Dow Jones, el índice más famoso del mundo, ha pasado en apenas una semana de rondar los 29.500 puntos a corregir hasta los 27.000.

En el caso del índice español, la escabechina de esta semana alcanza ya el 9% y le ha apeado incluso de los 9.000 puntos. A expensas de lo que acontezca este viernes, se tratará de su peor semana desde 2011. Y también a expensas de lo que pase este viernes, cerrará el mes en negativo. Por ahora se deja un 4%. Se anotaría así su segundo mes bajista consecutivo, puesto que en enero cedió un 1,9%.

Excepciones en 2009 y 1995

Dos meses de 2020 y los dos saldados con ‘números rojos’. ¿Ha ocurrido algo así antes en la historia del Ibex? Sí, desde su nacimiento oficial en 1992 existen seis precedentes en los que ha bajado de manera consecutiva en enero y febrero. ¿Y qué ha terminado pasando en el conjunto del año? ¿Es un buen indicador de lo que acaba aconteciendo en el año? Los datos, sin ser abundantes por tratarse únicamente de media docena de casos, indican que sí… y no presagian un buen año para el Ibex.

Los seis precedentes corresponden a 2016, 2012, 2010, 2009, 2008 y 1995. Es decir, cinco de los seis casos se han vivido desde el estallido de la crisis financiera. Pues bien, en cuatro de esos seis antecedentes, el tono rojo de enero y febrero se ha mantenido en el saldo final del año.

En 2016 el Ibex cayó un 7,6% en enero, un 4% en febrero y un 2% en el año, con lo que remontó posteriormente pero sin recuperarse por completo. En 2012, bajó 0,7% en enero, un 0,5% en febrero y un 4,7% en el conjunto del año.

En 2010, descendió un 8,3% en enero, un 5,6% en febrero y un 17,4% en el año. Y en el fatídico 2008, con la quiebra de Lehman Brothers sacudiendo los cimientos financieros mundiales y hundiendo las cotizaciones, el Ibex comenzó el ejercicio con una bajada del 12,9% en enero y del 0,4% en febrero, todo un augurio del 39,4% que terminó desplomándose en el año, la mayor sacudida anual de su historia.

Las excepciones corresponden a 2009 y 1995. El arranque de 2009 fue igual de fatídico en el parqué que el cierre de 2008. El Ibex retrocedió un 8,1% en enero y un 9,8% en febrero, pero en marzo llegó el rebote en todas las bolsas y el índice fue capaz de despedir el ejercicio con una subida del 29,8%. En 1995, los descensos del 1,5% en enero y del 0,5% en febrero no condicionaron una reacción que permitió una subida anual del 17,5%.