Warren Buffett no lo tiene nada claro. De hecho prefiere sentarse y esperar que las bolsas se enfríen un poco. O por lo menos, eso es lo que se desprende de sus últimas cartas a los inversores y que muchas casas de bolsa esperan que se repita un mensaje muy similar al del año pasado: "Esperamos trasladar gran parte de nuestro exceso de liquidez a negocios que Berkshire tendrá de forma permanente. Sin embargo, las perspectivas inmediatas para ello no son buenas. Los precios son altísimos en las empresas con perspectivas decentes a largo plazo".

Y es que 130.000 millones no se tienen todos los días. No solo podría comprarse cualquier empresa del selectivo español -Inditex es la de mayor capitalización con 98.455.036 euros a precios de cierre de esta semana- sino que además podría comprarse directamente las 21 de las 35 empresas que componen el Ibex 35 si optase por las de menor capitalización. 

Ahora, y coincidiendo con la presentación de los resultados de Berkshire Hathaway este sábado, hay mucho inversor y gestor de fondos a la expectativa de la actualización de su visión del mercado.



Los inversores que siguen de cerca los pasos del Oráculo de Omaha, ya conocen algunas de las operaciones que ha realizado Berkshire Hathaway a lo largo y ancho del pasado ejercicio del 2019. De hecho, hay muchos inversores que se encuentran decepcionados porque las acciones de la compañía solo arrojaron un 11% en el año, mientras que el S&P 500 más que duplicó esa cifra hasta cerrar el año con unas ganancias del 29%. De hecho, es el peor rendimiento obtenido por su vehículo inversor por debajo del mercado de los últimos 10 años. 

Además, Buffett no ha estado muy activo en los últimos compases del año pasado en cuanto a grandes operaciones se refiere: se retiró de la puja por Tech Data ante la firma de capital riesgo Apollo Global Management y evitó entrar en la lucha por Tiffany & Co.

Sí que realizó otras operaciones de menor envergadura como la compra de acciones de la cadena de supermercados Kroger y del gigante farmacéutico Biogen en los últimos meses. También incrementó la cartera de acciones en General Motors y RH, según podemos ver los documentos que remite a la SEC, el regulador estadounidense, pero vendiendo parte de las acciones de Wells Fargo, Goldman Sachs y Apple.

Con ello, la cartera de acciones a precios de cierre del año pasado alcanzó los 242.000 millones de dólares en donde continúan como un protagonismo especial las acciones de Coca-Cola, American Express, Apple, Bank of American y Wells Fargo. De hecho, estas empresas representan prácticamente las dos terceras partes de su cartera.

Por último, otro de los motivos para estar atentos al contenido de la carta a los accionistas es por el morbo de saber si abandona y nombra oficialmente sucesor o no. A sus 89 años (90 en agosto) esta semana se ha convertido en el CEO con más años en una cotizada en el S&P 500 estando en activo tras la renuncia de L. Brands (CEO de Victoria's Secret) al ser adquirida en un 55% por la firma de capital privado Sycamore Partners. 

Expectantes por lo tanto para ver si sale de compras o no en un momento bursátil en el que los inversores dudan de los efectos que pueda causar el COVID-19 en la economía global y la recientes correcciones de las Bolsas en las que habrá que esperar su todo se debe a ese temor y, por lo tanto, estamos en el comienzo de una corrección mucho más duradera en tiempo y puntos o por el contrario todo se ha debido al efecto del vencimiento de opciones de este mes de febrero.

Sea por el motivo que sea, realmente hay que esperar porque realmente no se ha perforado ningún soporte vital en el S&P 500. Solo con la pérdida de los 3.350 puntos deberíamos ponernos en alerta los inversores cortoplacistas mientras que los inversores más tranquilos pueden perfectamente permanecer, así mientras que no vean que el S&P 500 dice adiós a los 3.200 puntos. Y de esa situación todavía estamos muy alejados. 

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