La guerra del streaming tiene un nuevo contendiente. Cuando parecía que todo estaba inventado, en un momento en el que la industria debate si hay mercado suficiente para las plataformas de Netflix, Disney, Amazon o HBO, una start-up quiere darle una nueva vuelta de tuerca en lo que a contenidos audiovisuales se refiere. Esta semana Quibi ha lanzado su servicio de minivideos sólo para móviles dispuesta a demostrar que se puede innovar en uno de los sectores más maduros.

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Esta compañía ha conseguido convencer a lo más granado de Hollywood y al star-system estadounidense para que realicen historias cortas de menos de 10 minutos que sólo se podrán ver en móviles. Una disruptiva idea que nace de la unión de dos históricos como Meg Whitman, ex CEO de eBay y HP, y Jeffrey Katzenberg, ex-presidente de Disney y co-fundador de Dreamworks

La potencia de este enlace se demuestra tanto en el lado financiero como en el artístico. La compañía ha conseguido una inversión que supera ampliamente los 1.000 millones de dólares de gigantes como Sony Pictures, Entertainment One, The Walt Disney Company, Warner Bros, 21st Century Fox, MGM Studios, Madrone Capital Partners, Liberty Global, Time Warner y Alibaba.

Además, pesos pesados hollywoodenses de la talla de Steven Spielberg, Christoph Waltz, Jennifer Lopez, Sophie Turner o Zac Efron o estrellas como Lebron James protagonizarán las 50 primeras piezas ya disponibles en la plataforma desde el pasado lunes.

Y es que pocos eslóganes explican tan bien la propuesta de un producto: "Quick bites. Big Stories". A base de piezas cortas, la plataforma pretende enganchar audiencias de todo el mundo a series pensadas para lucir en las pantallas de los smartphones en un servicio de suscripción que arranca con 90 días gratuitos y una tarifa de 8.99 euros al mes.

Para darse de alta simplemente hay que descargarse la app desde las tiendas de Apple o Android. Aunque las producciones son estadounidenses, todos los contenidos cuentan con subtítulos en castellano.

Lanzar en medio del coronavirus

La casualidad ha querido que el lanzamiento de esta plataforma coincida con un momento en el que gran parte de la población mundial asiste confinada por la mayor crisis sanitaria de la historia moderna. Al ser cuestionada por el impacto del coronavirus en el lanzamiento de Quibi, Whitman explica cómo su naturaleza digital lo ha facilitado.

"Todos nuestros empleados están trabajando desde casa. La buena noticia es que hemos podido realizar un lanzamiento totalmente virtual sin problemas. En lo que tiene que ver con el contenido, aceleramos nuestras producciones porque queríamos salir con la mejor oferta. Tenemos suficiente contenido para llegar sin problemas hasta final de año" explica la ejecutiva en una entrevista concedida a Bloomberg.

Aún con todo listo, la situación de emergencia provocó que la dirección se preguntara si debían parar la puesta en marcha del proyecto. "Sabíamos que podíamos arrancar pero nos preguntamos si debíamos hacerlo. Nuestro propósito es entretener e inspirar a la gente, así que creemos que podemos aportar en un momento tan complicado. Cancelamos todos los eventos previos y lo hicimos todo online. Del mismo modo hemos pasado de un periodo inicial de 15 días de prueba a uno de 90".

Otra de las innovaciones que ha querido aportar Quibi es su relación con los creadores. "Tenemos unos acuerdos por los que pagamos el coste de la producción más un 20%. Licenciamos este contenido durante siete años para nuestra plataforma. Una vez terminado este tiempo el contenido es 100% de los creadores que pueden hacer con él lo que quieran".

Por último, al ser cuestionada por la incertidumbre económica generada por la crisis del coronavirus Whitman explica que, en lo que respecta al primer año, cuentan con recursos suficientes. "Somos una compañía pequeña. Nuestras predicciones de ingresos publicitarios durante el primer año son de 150 millones de dólares. A final de año tendremos información para entender cómo están las cosas".