El Gobierno ha aprobado ayudas para medios de comunicación como adelantó Invertia, pero no han sido para todos. El Real Decreto Ley (RDL) que se publicará este miércoles incluye una partida de 15 millones de euros solo para las televisiones digitales terrestres de ámbito nacional.

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Esto deja como receptores de las ayudas a las privadas como Antena 3, Telecinco, DKiss, Ten o Trece. Y excluye a Televisión Española por los requisitos de cobertura que exige el Real Decreto (llegar del 90% al 96% de cobertura), ampliamente cumplidos por la cadena pública.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha preferido comenzar su plan de ayudas a los medios por la televisión, el medio con mayores ingresos, el que tiene mayores recursos para afrontar la caída de la publicidad y el que menos empleo genera en el sector.

Solo ocho de cada 100 trabajadores de los medios están contratados por las televisiones, un contrasentido para un Gobierno que, en cada comparecencia, dice que todas sus medidas económicas se centran en proteger el empleo de los españoles.

No obstante, hay una cosa que las televisiones privadas pueden ofrecer a Moncloa y que otros soportes no tienen: la propaganda. Comparencias en directo que pueden ver a la vez millones de personas, un altavoz único, sin filtros y sin críticas.

¿Ayudas a otros sectores?

Las televisiones ofrecen a Sánchez casi semanalmente un Aló Presidente en horario de máxima audiencia contra el que ningún otro medio de comunicación en España puede competir. Un altavoz que ya sabemos qué precio tiene: 15 millones de euros.

En el Gobierno reconocen que trabajan en todas las peticiones del resto de sectores. La radio pidió ayudas directas, la prensa aplazar pagos de cuotas de la seguridad social y el sector de la publicidad desgravaciones fiscales del 30% para ingresos publicitarios, aunque por ahora solo la televisión ha sido la favorecida.

Frente a esto, en Moncloa no logran explicar por qué se ha priorizado un sector frente a otros que tienen más problemas -y que tienen facturaciones muy inferiores- y no se ha optado por una medida transversal como podría haber sido la exención publicitaria con impacto directo e inmediato en el resto de soportes.

Las cadenas de televisión son, sin duda, las empresas más robustas de todo el sector. Atresmedia y Mediaset facturan más de 900 millones de euros al año cada una, el equivalente a lo que facturan todos los diarios y las radios. Nadie duda de que están siendo afectadas por la crisis y, de hecho, su publicidad ha caído un 45% en las últimas dos semanas, pero también es cierto que están más preparadas que el resto para soportar el chaparrón.

De hecho, gran parte de su fortaleza radica en sus ajustadas plantillas. Pese a ser gigantes empresariales son empresas que, de manera directa, generan menos empleos entre todos los medios de comunicación. Los últimos datos del Informe de la Profesión Periodística de la Asociación de Prensa de Madrid (APM) indican que dan trabajo a unas 2.200 personas en total.

Impacto en el empleo

Si se comparan con otros sectores, las televisiones autonómicas emplean a 7.300 personas, los diarios a 6.800, RTVE a 6.300 personas, las radios privadas a 2.200 y las revistas a 2.100. De esta manera, la televisión representaría menos del 10% (en concreto el 8,2%) de las 26.900 personas que emplean los medios de comunicación en España.

Con estas cifras parece difícil justificar que un Gobierno que diga que todas sus medidas están enfocadas a proteger a los ciudadanos y darles un "cinturón social" opte por empezar a dar ayudas a los medios que menos empleo generan. Dicho de otra manera, Moncloa ha dejado fuera de las ayudas al 92% de los trabajadores que emplean los medios de comunicación.

El Gobierno justifica las ayudas a la televisión por la grave crisis de la publicidad que está viviendo. En efecto, sus ingresos han caído un 45% en las últimas dos semanas, pero también se ha hundido la publicidad en la radio, un 80%, y en la prensa, más de un 70%. Porcentualmente, la caída es mucho mayor en el resto de soportes. 

Moncloa también dice que aprueba ayudas para las televisiones privadas porque se han convertido en un servicio básico en momentos de confinamiento. También es cierto, pero la prensa también ha sido situada bajo este mismo paraguas y, además, cuesta creer que la radio tenga menos impacto social que la televisión en estos momentos en los que muchas personas deben aguantar en soledad las restricciones de movilidad.