Colas interminables, cancelaciones, retrasos, huelgas, espacio aéreo congestionado... Aunque ahora parezca mentira, así era el día a día del aeropuerto de El Prat en 2018. Una situación que podría repetirse en plena recuperación del sector aéreo a partir de 2023. Situación para la que no ayuda en absoluto la suspensión de la ampliación del aeropuerto y para la que la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) pide una solución a nivel europeo.

“El aeropuerto de El Prat antes de la pandemia estaba ya saturado. Esta ampliación permitiría tener más resiliencia. Pero si va al Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para 2027-2031 ya supone un retraso”, reconoció recientemente Javier Gándara, presidente de ALA, para quien si se hace en un DORA posterior, sería incluso peor. Cabe recordar que, en el DORA II para el periodo 2022-2026, no entró la ampliación de El Prat por la oposición de la Generalitat.

El problema, además de la no ampliación, es que El Prat está condenado a repetir en la recuperación algunos errores que le llevaron a colapsar justo antes de la Covid. Para empezar, desde ALA alertan de que este pasado verano ya se han producido retrasos achacables a la gestión del tráfico aéreo en Europa, pese al menor número de vuelos

Y El Prat, como hace años, está llamado a ser el principal foco de los colapsos, ya que siempre ha estado muy afectado por las regulaciones de capacidad del centro de Marsella. Por ejemplo, fuentes de Vueling reconocen que están trabajando con Enaire para tener reuniones bilaterales con Francia y buscar soluciones para descongestionar su espacio aéreo.

Desde ALA recuerdan que el 80% de las incidencias en el espacio aéreo español se localizan en Francia y Alemania. Es decir, no es un problema de Enaire (que gestiona el tráfico aéreo español), sino de Europa. Así que, de no ponerse soluciones, "si en 2023 se recupera el tráfico aéreo, volveremos a tener esos problemas", señalaron desde ALA. 

Controladores

Además, existe el temor a que otro de los problemas que provocó grandes retrasos antes de la pandemia se repita. Se trata de la falta de controladores aéreos. En 2018, se llegó a un acuerdo para incorporar 400 controladores nuevos hasta 2025. Acuerdo que se ha ido cumpliendo hasta la llegada de la pandemia, cuando ha habido un parón y se han perdido plazas, reconocen desde la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA). 

Pau Marí, portavoz de USCA en Cataluña, espera que este año solo se cubra la tasa de reposición y no se amplíe la plantilla. “Teniendo en cuenta que el proceso de contratación y formación de un controlador dura 30 meses, es posible que, si las contrataciones llegan más tarde, se genere un problema de plantilla en 2024 o 2025”, asegura. No obstante, creen que aún hay tiempo para solucionar este problema. 

Cierto es que ahora mismo El Prat no tiene problemas de saturación ya que tiene un 70% del tráfico que registraba en 2019. Pero, “si no hay variantes, parece que la recuperación será pronto y se podría volver a los mismos problemas de antes de la pandemia”, asegura Pau Marí, portavoz de en Cataluña. 

Ampliación de El Prat

Ante esta situación, las soluciones son varias. La primera -que además es una consecuencia del problema- está descartada de entrada porque es la ampliación de El Prat que quedó finalmente suspendida. 

Avión despegando, en el aeropuerto del Prat, en Barcelona. EFE EFE

De hecho, un informe de Enaire hecho público por Aena para justificar la necesidad de ampliar 500 metros la pista 07R/25L de El Prat revela la grave situación a la que se enfrenta el aeródromo. No ampliar la pista implica que no se superen las 80 operaciones por hora, que se produzcan importantes demoras en los despegues no preferentes en las horas de alta demanda, la posible limitación al crecimiento de tráfico de largo radio y mantener el impacto acústico.

Actualmente, están en 78 movimientos por hora y para evitar la saturación por aumento de vuelos “hay que buscar que las aerolíneas vuelen en las horas valle”, señalan desde USCA. El problema es que a las compañías aéreas no les suele interesar por la falta de demanda. 

Cielo Único Europeo

Las aerolíneas, a través de ALA, coinciden en que la principal solución es a nivel europeo. El sector aéreo sigue emplazando a implementar cuanto antes el Cielo Único Europeo para posibilitar trayectos más directos, más cortos y con menos emisiones de CO2. 

Y aquí, por ejemplo, Vueling -con 60 aviones en El Prat- cree que es una alternativa para solucionar los problemas con el espacio aéreo francés que tanta dependencia genera en el aeródromo catalán. Y no tanto el plan ‘Plan BCN a Punt’ cuyas mejoras “aún persisten”. 

Asimismo, desde ALA piden al Ministerio de Interior que se incremente la dotación de Policía Nacional en los controles de pasaportes de aquellos aeropuertos con mayor densidad de tráfico internacional. 

Esta petición pretende así dar solución a la congestión que se ha registrado este verano y a las nuevas medidas migratorias con el Reino Unido tras el Brexit, que están provocando también saturación en los controles, situación que se hará más acuciante según se vayan abriendo los tráficos con nuevos países extracomunitarios.

Plan BCN a Punt

Por otro lado, para los controladores la solución también pasa por desempolvar un antiguo plan que en 2019 funcionó. Estamos hablando del ‘Plan BCN a Punt’. Este plan se acordó en 2018 entre la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), Enaire, Aena, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa), asociaciones de aerolíneas como ALA y aerolíneas como Vueling o EasyJet. 

El plan planteó actuaciones en dos ámbitos temporales: a corto plazo, para mejorar la operativa del verano de 2019, y a medio y largo plazo con medidas de más amplio alcance para responder a los retos futuros dado el impacto que sobre Barcelona tiene la situación actual del Espacio Europeo.

Se pusieron en marcha medidas como cambiar la trayectoria de algunos vuelos para evitar el espacio aéreo de Marsella y los controladores aéreos llegaron al compromiso del Gobierno de aumentar hasta un 5% la plantilla en El Prat.

“Es un foro que con la pandemia ha quedado abandonado y que había que retomarlo para aumentar los movimientos por hora”, señalan desde USCA. 

Sea como sea, existen soluciones para evitar que El Prat no tenga los mismos problemas de saturación anteriores a la pandemia. 

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