La liquidez se ha convertido en un quebradero de cabeza para las aerolíneas, que sin las ayudas estatales están condenadas a la quiebra. Esto es lo que le ha ocurrido a Norwegian. El Gobierno noruego ha anunciado este lunes que no tiene intención de ofrecerle más apoyo financiero, lo que deja en una situación con un "futuro muy incierto" a la compañía aérea.

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Norwegian, que se ha visto muy afectada por la crisis del coronavirus y ha dejado en tierra la mayor parte de su flota, avisó en agosto que se quedaría sin efectivo en el primer trimestre de 2021 a menos que pudiera conseguir nuevos fondos y ha mantenido conversaciones con el gobierno en la esperanza de ganar apoyo.

El consejero delegado del grupo, Jacob Schram, consideró que la decisión del Gobierno noruego es "muy decepcionante" y supone "una bofetada para todos los que luchan en Norwegian por la compañía, cuando nuestros competidores están recibiendo miles de millones en fondos de sus respectivos gobiernos".

Además, el gobierno de coalición de centro-derecha de Noruega ha descartado cualquier nacionalización de los operadores noruegos u otros. En 2018 vendió el 10% restante del estado en su rival SAS, por lo que la vía de la nacionalización está cerrada. 

Ante la decisión del Gobierno noruego, la compañía se ve en la obligación de emplazar en un expediente de regulación temporal de empleo a 1.600 empleados en Noruega y a reducir la capacidad ofertada de modo considerable, lo que conlleva el varado de 15 de las 21 aeronaves con que hemos operado en los últimos meses. 

Schram también ha alertado públicamente de que la caída de Norwegian dejaría la puerta abierta a que la aerolínea húngara WizzAir se haga con el control del mercado noruego. De hecho, ya ha iniciado vuelos desde su base en Oslo bajo las críticas de sus propios empleados y las intenciones del Gobierno de frenar su operativa. 

El pasado mes de mayo, la aerolínea ya llegó a un acuerdo con sus acreedores para entregarles casi todo su capital social para acceder a un préstamo estatal por 3.000 millones de coronas (unos 277,8 millones de euros). Aún así, la compañía debe buscar alternativas para financiarse y poder superar el invierno con la liquidez suficiente. 

Situación complicada

La empresa entró en la crisis del coronavirus con una situación muy complicada ya que apenas tenía una caja de 300 millones de euros y un plan de recortes desde hace un año. Pionera en viajes aéreos transatlánticos de tarifas bajas, la rápida expansión de Norwegian Air la dejó con una deuda cercana a los 8.000 millones de dólares (6.732 millones de euros) a mediados de 2020, lo que la hace vulnerable a las consecuencias de la pandemia de la Covid-19. 

Pero la situación de Norwegian es complicada desde hace tiempo. El fundador de Ryanair, Michael O’Leary lo sabe, y por eso pone a Norwegian en el disparadero como una de las próximas en quebrar. Norwegian cerró 2019 con unas pérdidas de 1.609 millones de coronas noruegas (159,7 millones de euros).

En cuanto al tráfico, Norwegian transportó 319.370 pasajeros en septiembre, lo que supone un descenso del 90% respecto al mismo mes de 2019. Durante este mes Norwegian operó solo 21 de sus aviones, dejando más de 100 en tierra, incluida toda su flota de 37 Boeing 787 Dreamliners utilizados para viajes transatlánticos.

Quiebra filiales

En abril, cuatro empresas filiales que emplean a pilotos y personal de cabina y dan servicios a Norwegian en Dinamarca y en Suecia presentaron una solicitud de quiebra debido a la crisis del sector provocada por la pandemia de coronavirus.

Se trata de Norwegian Pilot Services Sweden, Norwegian Pilot Services Denmark, Norwegian Cabin Services Denmark y Norwegian Air Resources Denmark, que emplean a 1.571 pilotos y a 3.134 personas que trabajan como personal de cabina.

Norwegian justificó la decisión por la situación "extraordinaria" que ha provocado la paralización del tráfico aéreo y por la falta de ayudas estatales en Dinamarca y en Suecia.