La rebaja de 20 céntimos por litro del impuesto que grava el diésel aprobada por el Gobierno no se trasladará de golpe a todos los surtidores españoles.
Las estaciones de servicio están aplicando desde el 1 de septiembre los nuevos tipos del Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH), pero el descenso efectivo del precio final dependerá de cuándo agoten las existencias adquiridas con la fiscalidad anterior y repongan sus depósitos con producto sometido al nuevo gravamen.
La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) asegura que las gasolineras están aplicando "de forma mayoritaria y generalizada" desde el primer día los nuevos tipos del IEH.
En el caso del gasóleo, la rebaja anunciada por el Ejecutivo alcanza finalmente los 20 céntimos porque se activa la cláusula de salvaguarda prevista en el paquete fiscal.
"El precio no baja de un día para otro", explica a EL ESPAÑOL-Invertia Nacho Rabadán, director general de la CEEES. El mismo fenómeno se produjo cuando entraron en vigor los cambios anteriores. "El 30 de junio bajó 11 céntimos la gasolina y 4,9 céntimos el gasoil", recuerda.
El efecto ya empieza a apreciarse en algunas estaciones de servicio. Según los datos aportados por CEEES, el precio medio de venta al público del gasóleo A en la península y Baleares se situó el 1 de septiembre en 1,804 euros por litro, 6,2 céntimos menos que el día anterior.
Este miércoles, la cotización media había bajado de nuevo hasta los 1,781 euros.
La patronal explica que no es posible que todas las estaciones hubieran vaciado sus depósitos a las 23.59 horas del 31 de agosto y los hubieran llenado de nuevo a las 00.00 horas del 1 de septiembre.
Reducción de stock
El nuevo tipo del IEH se aplica a los productos comprados y entregados en las estaciones de servicio desde el comienzo de septiembre. Por tanto, la traslación de la rebaja fiscal al consumidor se produce progresivamente a medida que se renuevan los stocks.
La situación es especialmente compleja porque el alivio fiscal coincide con un mercado internacional del diésel sometido a una enorme presión alcista.
Las estaciones de servicio compran el carburante a precios determinados por las cotizaciones internacionales, de manera que una escalada del producto puede absorber rápidamente cualquier reducción de impuestos.
"Estamos en cotizaciones máximas en el mercado internacional. Nunca se había pagado tan alto el gasóleo, ni con la crisis energética, ni con la burbuja postCovid, ni con la guerra en Ucrania", advierte Rabadán.
"Tenemos un verdadero problema con la falta de diésel en los mercados, no hay producto, y no solo afecta a Europa, sino a todos los continentes", recuerda.
El escenario puede complicarse todavía más en octubre.
Según Rabadán, si el Gobierno no aprueba un nuevo Real Decreto, la fiscalidad del diésel podría experimentar entonces un fuerte incremento.
"Habrá que esperar a octubre, que si no se aprueba otro Real Decreto, subirá de golpe 24,4 céntimos (20 céntimos más el IVA)", señala.
Un invierno difícil
CEEES alerta de que, si las cotizaciones internacionales no se moderan, los incrementos del coste de aprovisionamiento pueden terminar "comiéndose" la rebaja lineal del IEH.
Las gasolineras son, además, las primeras perjudicadas por esta situación: afrontan mayores costes, más riesgo financiero y una caída de las ventas, mientras reducen sus márgenes para intentar mantener el volumen de litros vendidos.
El origen está en el complejo calendario fiscal diseñado por el Ejecutivo. Tras la rebaja temporal del IVA de los combustibles del 21% al 10% durante la crisis provocada por la guerra en Oriente Próximo, el IVA volvió al 21% el pasado 1 de julio.
A cambio, el Gobierno decidió reducir todavía más el IEH, situándolo incluso por debajo de los mínimos ordinarios exigidos por la normativa europea, según explicó entonces el Ejecutivo.
El plan inicial contemplaba una reducción progresiva del precio de los carburantes: unos 15 céntimos por litro en julio, 10 céntimos en agosto y cinco céntimos en septiembre.
Sin embargo, el mecanismo incorporaba una cláusula de salvaguarda: si el precio del producto superaba en un 15% el registrado en el mismo mes del año anterior, se activaba una fiscalidad más favorable.
Y eso es precisamente lo que ha ocurrido con el gasóleo. Según Rabadán, su precio internacional se encuentra un 15,7% por encima del registrado en septiembre de 2025, lo que ha obligado a activar la rebaja adicional y llevar el descenso del IEH hasta los 20 céntimos por litro.
La gasolina se encarece
En el caso de la gasolina, el movimiento es el contrario. El IEH aumenta desde septiembre, al pasar la rebaja fiscal de 10 a cinco céntimos por litro. El incremento efectivo del impuesto, incluido el IVA, equivale a 6,1 céntimos por litro.
Pero tampoco en este caso el cambio se traslada inmediatamente a todos los surtidores. El precio medio de la gasolina 95 fue el 1 de septiembre de 1,779 euros por litro, 3,3 céntimos más que el día anterior. Este miércoles, con el nuevo IEH plenamente vigente para las nuevas adquisiciones, el promedio había subido hasta 1,797 euros.
Para CEEES, esta evolución demuestra que los cambios fiscales no se trasladan automáticamente al consumidor, sino que existe un periodo de adaptación ligado a la renovación de las existencias.
Ante este escenario, la patronal vuelve a reclamar al Gobierno que prorrogue el IVA reducido del 10% para los combustibles de automoción, una medida que estuvo vigente durante la primera fase de la crisis y que decayó a finales de junio.
La incógnita ahora está en octubre. El Gobierno ha conseguido amortiguar temporalmente el golpe sobre el diésel mediante una rebaja fiscal extraordinaria, pero si el mercado internacional continúa tensionado, el alivio podría ser efímero.
Y una eventual retirada de la rebaja coincidiría con un carburante cuyo precio de origen continúa en niveles históricamente elevados.
