Bruselas

La escalada bélica del Kremlin en Ucrania amenaza la seguridad de aprovisionamiento de gas en Europa. La UE importa el 40% del gas que consume desde Rusia. Alemania ya ha decidido paralizar el gasoducto Nord Stream 2 como represalia por la agresión de Rusia. Y Bruselas teme que Vladímir Putin cierre por completo el grifo en caso de guerra total y busca a toda prisa proveedores alternativos de gas natural licuado (GNL): Catar, Azerbaiyán, Egipto o Nigeria. Japón y Corea del Sur han aceptado que parte de los cargos de GNL que habían reservado se redirijan a la UE.

En esta situación de crisis, España podría jugar un papel importante por lo que respecta a la seguridad de suministro en Europa, según reconocía la comisaria de Energía, Kadri Simson, en una comparecencia el martes ante la comisión mixta Congreso-Senado para la UE. Además de un gasoducto directo con Argelia, nuestro país tiene 6 terminales operativas de GNL (la cifra más alta de todos los Estados miembros), que representan el 42% de la capacidad de almacenamiento total de la UE.

"La utilización de la capacidad de los terminales de España contribuiría a compensar la cantidad decreciente de gas que viene por gasoducto. Pero lamentablemente, como todos sabemos, gran parte de este gas no puede llegar al resto de Europa porque no hay interconexiones", se quejaba Simson.

Para resolver este problema, Madrid y París impulsaron a finales de los años 2000 el gasoducto Midcat, que tenía que unir Cataluña con el sur de Francia. En la actualidad, apenas existen dos tuberías gasísticas que conectan con Francia por Irún y Larrau. El gasoducto Midcat iba a duplicar la capacidad de transporte existente, hasta alcanzar en torno al 10% del consumo europeo de gas ruso.

La Unión Europea incluyó el gasoducto Midcat, valorado en alrededor de 3.000 millones de euros, en su lista de Proyectos de Interés Común (PCI, por sus siglas en inglés), por su "importancia estratégica". Además, Bruselas aprobó 2,5 millones de euros de financiación para estudios preparatorios. Y el entonces comisario de Energía, Miguel Arias Cañete, fijó para 2022 la entrada en funcionamiento de la primera fase del proyecto.

Red de terminales de gas natural licuado de la Unión Europea Comisión Europea

Sin embargo, en enero de 2019, los reguladores de Francia y España decidieron que el Midcat no estaba lo suficientemente maduro y acordaron enterrar definitivamente el proyecto, que había suscitado una fuerte contestación por parte de las organizaciones ecologistas. París y Madrid argumentaron que el mercado no había mostrado interés comercial por la nueva capacidad de interconexión, que sus costes eran demasiado altos comparados con los estándares europeos, y que los beneficios del proyecto no superaban a los costes. 

¿Debería reconsiderarse esta decisión a la luz del conflicto en Ucrania con el fin de reducir la dependencia de la UE respecto al gas ruso? Ni la Comisión Europa ni el Gobierno de Pedro Sánchez se plantean resucitar el Midcat como ruta de suministro alternativa tras la congelación del Nord Stream 2.

"Reactivar esa interconexión a través del Midcat no representa una opción en el cortísimo plazo para resolver la crisis actual", dijo la vicepresidenta tercera y responsable de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en rueda de prensa conjunta con Simson el pasado lunes. A su juicio, un proyecto de estas características debe ajustarse a las necesidades del momento en que se ponga en marcha, es decir, dentro de 10 o 15 años, cuando la demanda será de hidrógeno y no de gas natural.

Por su parte, Bruselas esgrime que la legislación de la UE ya no permite financiar proyectos como este. En línea con los objetivos de lucha contra el cambio climático, el nuevo reglamento sobre infraestructuras energéticas europeas (que se aprobó el pasado diciembre y entrará en vigor en el segundo trimestre de este año) no incluye infraestructuras de combustibles fósiles. Por lo tanto, gasoductos como el Midcat ya no pueden ser designados Proyectos de Interés Común de la UE ni recibir financiación comunitaria.

En su visita a Madrid, la comisaria de Energía ha resaltado que es prioritario mejorar las interconexiones energéticas entre la Península Ibérica y el resto de la UE, pero ha hablado únicamente de electricidad (que permite integrar a las renovables) y no de gas.

El proyecto más importante para Bruselas es el cable submarino por el golfo de Vizcaya, que ha recibido casi 600 millones de fondos europeos y que, una vez concluido, duplicará la capacidad de interconexión entre España y Francia. "Pero claramente no es suficiente", dijo Simson, que pide acelerar la conexión por los Pirineos.

Por lo demás, la comisaria de Energía asegura que, incluso en el caso extremo de que Putin corte por completo el suministro de gas, Europa no tendrá problemas en lo que queda de invierno. Sólo durante el mes de enero, ha llegado una cifra récord de 120 buques con alrededor de 10.000 millones de metros cúbicos de gas natural licuado, suficiente para cubrir las necesidades a corto plazo.

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