Bruselas

Estados Unidos promete ayudar a la Unión Europea a conseguir gas adicional si Rusia corta el suministro como consecuencia del conflicto en Ucrania. El presidente estadounidense, Joe Biden, ha firmado este viernes una declaración conjunta con la jefa de la Comisión, Ursula von der Leyen, cuyo objetivo es reforzar la cooperación transatlántica en materia de seguridad energética en el actual contexto de crisis.

"Estados Unidos y la Unión Europea están trabajando juntos para garantizar un suministro continuo, suficiente y en plazo de gas natural a la UE desde diversas fuentes en todo el mundo con el fin de evitar crisis de suministro, incluidas las que podrían resultar de una nueva invasión rusa de Ucrania", asegura la declaración conjunta. 

Actualmente, Estados Unidos es ya el principal proveedor de gas natural licuado a la UE. Pero Bruselas y Washington quieren ir más allá y anuncian que están "colaborando con Gobiernos y operadores de mercado en el suministro de volúmenes adicionales de gas natural a Europa desde diversas fuentes en todo el mundo". "El gas natural licuado puede mejorar la seguridad del suministro a corto plazo", resalta la declaración.

Por todo ello, Von der Leyen y Biden lanzan "un llamamiento a todos los principales países productores de energía para que se unan a nosotros para garantizar que los mercados mundiales de energía sean estables y estén bien abastecidos". Los dos socios concretarán todavía más su cooperación en la reunión del Consejo de Energía EEUU-UE que se celebra el próximo 7 de febrero en Washington.

En la actualidad, la UE importa el 40% del gas que consume desde Rusia. Un total de 20 de los 27 Estados miembros dependen del gas ruso, sobre todo los de la Europa Central y del Este. El Ejecutivo comunitario da por descontado que el Kremlin cortará el suministro como represalia si los aliados occidentales le imponen sanciones económicas en caso de un ataque a Ucrania.

La gravedad de la crisis energética en Europa dependería de factores como si el corte es total o parcial, la duración o la intensidad del invierno. "No estamos en una crisis de seguridad de suministro, pero la situación este año es más difícil por las tensiones geopolíticas y las tensiones de los mercados del gas", explica un alto funcionario comunitario. El nivel de almacenamiento se encuentra en el 40%, 10 puntos menos que la media de los últimos años.

España, puerto de entrada

Por todo ello, Bruselas ha iniciado en las últimas semanas una ronda de negociaciones con los principales proveedores de gas en busca de alternativas, con la ayuda de Estados Unidos. El equipo de Von der Leyen está hablando ya con países como Noruega, Catar, Azerbaiyán, Egipto o Argelia, según explican las fuentes consultadas.

Este gas adicional, que se negocia a precios de mercado, llegaría a través de las terminales de gas licuado de la Unión Europea, que se concentran en la Península Ibérica, Italia y Polonia. "España es uno de los países que tiene una red más desarrollada, es un importante puerto de entrada", apuntan. 

En la actualidad, estas terminales tienen una capacidad conjunta para recibir 157 bcm (miles de millones de metros cúbicos/año). Una capacidad que sólo se usó en un 66% el año pasado, pero que ha aumentado al 75%-80% en enero de 2022, según los datos de Bruselas. 

Los mayores exportadores de gas licuado a la UE son Estados Unidos y Catar (20% cada uno), seguidos de Rusia (18%), Nigeria (17%), Argelia (14%) y Noruega (2%).

En todo caso, los expertos de la Comisión admiten que un aumento de las importaciones de gas natural licuado no sería suficiente para compensar un corte de suministro por parte de Rusia. Tendría que combinarse con otras medidas como el uso de las reservas almacenadas, el aumento de nuclear y renovables y medidas de ahorro energético y reducción del consumo.

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