Una nueva investigación de la Universidad de Oxford que rastrea cómo ha evolucionado en los últimos 20 años el coste de financiar proyectos de energía, medido por los diferenciales de préstamos, ha encontrado que las instituciones financieras ven a las renovables como más seguras y el carbón como más arriesgado.

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También los costes de financiar el petróleo y el gas se han encarecido aunque  significativamente menos que el carbón.

Al comparar 2007-2010 con 2017-2020, las energías renovables han visto caer sus diferenciales de préstamos de media un 12% para la eólica terrestre y del 24% para la eólica marina.

Una evolución que se ha acelerado desde 2015 a medida que el despliegue de energías renovables ha aumentado, y los costes de financiación de la energía solar fotovoltaica, la energía eólica terrestre y la energía eólica marina cayeron en un 20%, 15% y 33% (en comparación con 2010-14 con 2015-20).

Por países

También se observan diferencias regionales. Durante esta década, hubo una reducción del 39% en los costes de financiación de la eólica marina en Europa, mientras que para la eólica terrestre en Australia, América del Norte y Europa se abarató en un 41%, 14% y 11% respectivamente; y en el caso de la solar fotovoltaica en América del Norte y Europa cayó un 32% y un 27% respectivamente.

A diferencia de las renovables, comparando 2007-2010 con 2017-2020, las centrales térmicas de carbón y las minas de carbón han visto cómo sus márgenes de préstamos aumentaron drásticamente, en un 38% y 54% respectivamente.

Esta tendencia se mantiene al comparar 2000-2010 con 2011-2020, con un aumento de los diferenciales de préstamos del 56% y el 65%, respectivamente.

Además, ese coste para financiar minas de carbón aumentó más en los países desarrollados, con un encarecimiento de hasta el 80% en América del Norte, un 134% en Europa y 71% en Australia si se compara la década 2000-2010 con la 2011-2020.

Petróleo y gas

Mientras el foco se ponía en las renovables y el carbón agonizaba, en medio se han situado el petróleo y el gas. Los cambios en el coste de financiamiento son mucho más mixtos y, en muchos casos, se han desacelerado durante la última década.

Por ejemplo, mientras que los márgenes de los préstamos para los ciclos combinados de gas aumentaron un 68% entre la primera década del siglo y la segunda, se produjo un aumento de solo el 7% durante la última década.

Si se estudia por regiones, ha habido grandes diferencias: los ciclos han conseguido abaratar sus préstamos en un 23% en el Sudeste asiático, pero han aumentado un 16% en América del Norte entre los mismos períodos.

En términos de producción de petróleo y gas, si bien los costes para financiar centrales empeoraron si se compara 2000-2010 con 2011-2020, en estos últimos diez años los diferenciales de préstamos se han mantenido en gran parte estables, aumentando solo un 3% para la producción de petróleo y gas.

De hecho, los diferenciales de préstamos para ciertos subsectores cayeron durante este período, como el -41% para la extracción de petróleo en alta mar. Esto sugiere que las restricciones financieras sobre el petróleo y el gas no se han materializado de la misma manera que el carbón.

Ben Caldecott, coautor y director del Programa de Finanzas Sostenibles de Oxford y Profesor Asociado de Finanzas Sostenibles Lombard Odier en la Universidad de Oxford, ha señalado que "esta es una buena noticia para el coste de las renovables, ya que los costes de financiar son un determinante clave. Esta caída significa que estos proyectos serán aún más baratos para los contribuyentes, lo cual es bueno para descarbonizar rápidamente el sector energético".

Xiaoyan Zhou, director de Rendimiento de Inversión Sostenible en el Programa de Finanzas Sostenibles de Oxford y autor principal, añadió por su parte que “si estas tendencias observadas continúan y vemos que el coste del capital para el petróleo y el gas sigue el camino del carbón, podría tener implicaciones muy significativas para la economía de proyectos de petróleo y gas en todo el mundo".

"Esto podría terminar en activos inmovilizados e introducir riesgos sustanciales de refinanciamiento".

Por último, Caldecott puntualizó que “los riesgos de transición relacionados con el clima en el sector energético a veces se consideran riesgos distantes a largo plazo. Nuestros hallazgos respaldan la conclusión de que se están tasando hoy: aumentar los costes del carbón y reducirlos para las renovables. El desafío es que esto no está sucediendo de manera uniforme y ciertamente no está ocurriendo al ritmo requerido para abordar el cambio climático".

Y concluyó señalando en particular que "los costes de financiamiento deberían aumentar para los proyectos de petróleo y gas".

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La muestra de LPC DealScan incluye información de préstamos sobre 12,072 acuerdos de préstamos entre 2000 y 2020, que involucraron a 5,033 prestatarios en 118 países en los sectores de energía y servicios eléctricos según lo identificado por The Refinitiv Business Classification (TRBC).