Inma León F. J. Cristòfol

El caso de Abengoa, además de ser digno de estudio, es la crónica de una muerte anunciada. Si antes sus trabajadores se enorgullecían de la empresa, los que ya no están celebran ahora haberse "salvado" antes de la previsible quiebra.

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2020 ha sido un año determinante para la empresa andaluza que no ha cumplido sus objetivos de viabilidad. Así fue cómo se fraguó el segundo mayor concurso de acreedores con 6.000 millones de deuda, por detrás de Martinsa Fadesa.

Sin la presentación de unas cuentas auditadas, la salud de la multinacional sevillana llamó la atención el verano pasado. "La situación es muy grave, pero afortunadamente tiene remedio", decía el entonces presidente de Abengoa, Gonzalo Urquijo. El impago de las nóminas a los trabajadores fue el primer síntoma de una quiebra que se logró esquivar en agosto. 

El milagro se produjo el día 6 de ese mes. Abengoa anunciaba su tercer rescate tras un acuerdo con los acreedores que ponía fin a la temida bancarrota. Sin embargo, como suele pasar con la compañía andaluza, una cosa fue la teoría y otra la práctica. Desde el caluroso día del anuncio, la empresa ha anunciado más de una docena de prórrogas, todas con un punto en común: el 'no' de la Junta de Andalucía.

20 millones de euros

El rescate contaba con el respaldo de la banca y de las administraciones, también la andaluza, pero con una peculiaridad. El texto recogía que el Gobierno de Juanma Moreno se comprometía a aportar 20 millones de euros, por lo que el acuerdo no estaba 100% materializado. Desde entonces, el Ejecutivo andaluz ha argumentado que carece de un vehículo legal para hacer el compromiso realidad.

Esta ha sido precisamente el argumento de Abengoa para recurrir al concurso de acreedores, con un preconcurso ya solicitado con anterioridad. El plan recogía contar con la financiación completa antes del inicio del año 2021, un extremo que nunca sucedió.

La medida afecta a la matriz pese a que la liquidez del rescate iba destinada a Abenewco 1, sociedad que concentra todos los activos de la empresa hispalense.

Desde el Gobierno andaluz han señalado a Invertia que, por el momento, no se ha producido ningún contacto entre la Junta y la empresa, ni está previsto que se produzca a corto plazo.

Abengoa Shares

En toda esta historia, entró en escena un factor inesperado. Los accionistas de la sevillana se congregaron en Abengoa Shares, una plataforma que se oponía a las condiciones del rescate firmado. Su poder se escenificó llevando a la cúpula de la compañía a los tribunales para paralizar el plan.

Su peso fue poco a poco creciendo hasta motivar convocatorias de juntas de accionistas para cesar al entonces consejo, liderado por Gonzalo Urquijo. Los elegidos por la plataforma lograron hacerse con el consejo que inicialmente iba a ser presidido por el exdirectivo de Coca-Cola, Marcos de Quinto.

Como era de esperar, los planes no salieron según lo planeado, y Juan Pablo-López Bravo y Margarida de la Riva Smith -presidente y consejera- siguieron el plan pactado de Urquijo contra el criterio de Abengoa Shares.

La traición motivó el liderazgo del empresario Clemente Fernández quien mantiene su interés por salvar a Abengoa de la quiebra. La junta del 4 de marzo, que lo haría presidente, fue suspendida por la situación de concurso.

Las próximas semanas podrían ser frenéticas para la compañía y todas sus sociedades. Un periodo en el que la banca acreedora quiere acelerar la venta de activos en filiales no concursadas como Abenewco 1 para así poder cobrar parte de la deuda de 6.000 millones de euros de la compañía. Todo ello antes de la llegada del administrador concursal.

Según las fuentes consultadas por este diario, en el pool bancario liderado por el Banco Santander se teme que el nuevo administrador o una nueva gestión de la compañía pueda impulsar una quita millonaria, lo que terminaría perjudicando sus intereses.

Trabajadores de Abengoa se concentran en su sede de Palmas Altas. EP

Miles de empleos en el aire

Mientras la telenovela de Abengoa sigue su curso, los trabajadores de Abengoa se enteran de la situación de la empresa con los medios de comunicación. La multinacional sevillana cuenta con unos 14.000 empleados en todo el mundo, más de 2.500 en España.

Mediante concentraciones y huelgas, los empleados han reclamado el mantenimiento de sus puestos de trabajo, un hecho que no se ha respetado años atrás ante situaciones similares en la empresa. Prevén más movilizaciones -no sólo en Sevilla- mientras reclaman ayuda a las administraciones para que la historia de Abengoa no llegue a su fin. 

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