La industria petrolera quiere participar del proceso de descarbonización en el que está inmersa Europa. Pero reconoce que no solo de 'electrificación' vive la sociedad actual, hay que aplicar otras medidas que sirvan para reducir las emisiones de CO2. Es la única manera para cumplir con el objetivo de no traspasar el límite de los 2ºC del Acuerdo climático de París. 

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Por ello, proponen dos vías. Una de ellas es el desarrollo de proyectos de captura y almacenamiento de CO2 y la otra la utilización de los sumideros naturales. "Las soluciones climáticas basadas en la naturaleza son necesarias para contribuir a la reducción de emisiones de CO2", ha dicho Luis Cabradirector general de Desarrollo Tecnológico, Recursos y Sostenibilidad de Repsol, en un encuentro online organizado por la Fundación Repsol

"También los procesos de captura de CO2 para que después se puedan almacenar en estructuras geográficas existentes que sean adecuadas para ello (CCS), y por último, hay una alternativa muy atractiva pero difícil de poner en marcha, utilizar el CO2 como materia prima". 

De hecho, ha reconocido que "Repsol forma parte de la plataforma Oil&Gas Climate Initiative, fundada por energéticas europeas pero que ahora ya están integradas petroleras de todo el mundo, que invierte 1.100 millones de dólares anuales en materia de descarbonización de estas actividades. En concreto se trata de proyectos industriales de CCS en Reino Unido y Estados Unidos y en start-up que mejoran esta tecnología". 

Planta de captura y almacenamiento de CO2

Iniciativas de Repsol, Shell, Total y BP

Todas las petroleras europeas ya han comenzado su carrera por alcanzar las emisiones cero netas en las próximas décadas. En el caso de la española, está centrada en dos proyectos. "Uno de captura y almacenamiento de CO2 (CCS) en una explotación de gas de Indonesia", ha señalado Cabra, "que descubrimos en 2018 y que ejecutaremos en 2023 pero solo con una condición, que funcione la planta de CCS, porque ese gas tiene unas emisiones muy altas de CO2, hasta de un 25%".

El responsable ha reconocido que "el reto del CCS es que es una tecnología cara y que requiere unas inversiones que todavía no la hacen rentable". 

El otro proyecto es la gran planta de producción de combustibles sintéticos y de producción de biogás a partir de residuos urbanos en su complejo petroquímico de Petronor. 

Por su parte, la anglo-holandesa Shell tiene proyectos de reforestación, regeneración y conservación de bosques en Europa, Oceanía y Asia para hacer frente a las emisiones de CO2. Para ello, destinarán 300 millones de dólares en los próximos tres años, plantarán más de 6 millones de árboles en los próximos años y conseguirán que más de 1.100 hectáreas de bosques estén reforestados, según ha confirmado María Mendiluce, CEO de We Mean Business Coalition.

En el caso de la francesa Total, su foco está en tecnologías de captura, uso y almacenamiento de carbono (CCUS). Su objetivo es almacenar más de 40 millones de toneladas de CO2 en un periodo de 25 años, restaurar y reforestar más de 500 hectáreas de bosques y para ello, cuentan con más de 100 millones de dólares anuales.

Por último, la británica BP, cuyo objetivo es el mismo que Repsol, ser cero emisiones netas en 2050, tiene numerosos proyectos de reforestación, como la plantación de cuatro tipos de árboles en una zona de más de 10.000 hectáreas de tierras degradadas en Tanzania.

Pero también hay iniciativas más tecnológicas, como la de Salk's Harnessing Plants Initiative. Según explica Mendiluce, se dedican a desarrollar una nueva generación de árboles o plantas transgénicas que absorban más CO2 del aire (por ejemplo, a través de la creación de plantas con raíces más largas y profundas que absorban más CO2).

Imagen de varios árboles en el bosque. Pixabay

Sumideros antropogénicos de carbón

Las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas causante del efecto invernadero que provoca el cambio climático, no dejan de crecer. "En 2018 sumábamos más de 36.000 millones de Tn de CO2 en la atmósfera, en 2019 siguió aumentando, y pese a que en 2020 va a decrecer drásticamente no dejará de ser algo puntual", ha dicho por su parte Mariano Marzodirector de la Cátedra de Transición Energética Fundación Repsol - Universidad de Barcelona.

"Las soluciones basadas en la naturaleza están listas para su aplicación inmediata a gran escala y presentan un coste moderado para mitigar los efectos del cambio climático, resultando cruciales para el cumplimiento de la Agenda 203", ha señalado.

Según los estudios del Observatorio de la Cátedra de Transición Energética de Fundación Repsol, las reforestaciones, el mantenimiento de bosques, la gestión de suelos agrícolas o la conservación de masas de agua y humedales pueden contribuir de manera efectiva a capturar CO2 de la atmósfera.

Se estima que en 2030 podrían aportar hasta el 37% de la mitigación de emisiones necesaria para limitar el calentamiento global a 2ºC.

Pero todas estas medidas deberían ir acompañadas de una buena gestión de riesgos y de la coordinación de distintos actores sociales. “Para que sean una realidad, es clave la gestión de los suelos, que implica al sector privado, a la Administración pública y a organismos de investigación”.

Los bosques suponen el 68% del potencial de mitigación calculado en algunos estudios. En el caso concreto de España, el potencial máximo de la reforestación y la gestión de masas forestales en la mitigación del cambio climático todavía tendría más peso que a nivel global (el 92% sobre el total de estas medidas), si bien también se han detectado diversas iniciativas de interés en el campo de la agricultura y la ganadería.