En poco menos de un año, la relación entre la constructora ACS y la petrolera Galp ha pasado por diferentes fases. Florentino Pérez ha decidido deshacerse de todos sus proyectos fotovoltaicos en España, según ha notificado a la CNMV, para vendersélos a la energética lusa.

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En el hecho relevante confirma que se trata tanto de los proyectos "actualmente en funcionamiento como los que se espera que se vayan desarrollando y se pongan en funcionamiento durante este año de 2020 y los próximos años 2021, 2022 y 100 MW del año 2023, con una potencia total instalada de unos 2.930MW".

De esta manera, ACS y Galp vuelven al acuerdo original, suscrito el pasado mes de enero para la adquisición de los proyectos de fotovoltaica en España del grupo presidido por Florentino Pérez, que se rompió en julio pasado para acordar la creación de una 'joint-venture', participada al 75,01% por la petrolera lusa y al 24,99% por la empresa española, para gestionar el desarrollo de estos activos.

Una 'joint venture' descafeinada

A primeros de año, la constructora aseguró que el objetivo era poder contabilizar en la cuenta de resultados del ejercicio cerrado el pasado 31 de diciembre unos 250 millones de euros de beneficio neto. 

En noviembre de 2019, el director general corporativo del grupo, Angel García Altozano, ya avanzó la intención del grupo de concluir la desinversión de los activos de energías renovables que tiene en su filial Zero-E "en unos meses, a finales de este año o comienzos del próximo ejercicio".

Sin embargo, medio año depués, en julio, el acuerdo se transformaba en una 'joint venture'. Según informó el grupo luso, el acuerdo de compraventa se modificaba para "establecer nuevos términos y condiciones para la transacción", que incluía la creación de esta nueva empresa, que iba a contar con una estructura de gobierno "controlada conjuntamente" bajo el acuerdo de accionistas que ambas firmas suscribirían al cierre de la operación.

Objetivo de descarbonización de Galp

La adquisición de los activos de ACS no es casual. En los últimos meses, Galp está tratando de ganar peso en el negocio renovable a nivel internacional. De hecho, recientemente ha reforzado sus filas en este ámbito para poner en marcha nuevas operaciones.

Según anunció la empresa a finales del año pasado, en torno al 40% de su inversión neta anual promedio esperado para 2022 (entre 1.000 y 1.200 millones al año) se dedicará a desarrollar oportunidades “relacionadas” con la transición energética.

“Hemos dado un paso significativo en la ejecución de nuestro compromiso de transición hacia una economía basada en un bajo nivel de emisiones de carbono. Este acuerdo fortalece la posición de Galp en su calidad de empresa integrada de energía, dando cumplimiento a sus orientaciones estratégicas para el refuerzo de una cartera competitiva de productos renovables y nuevos negocios” dijo en su momento Carlos Gomes da Silva, CEO de Galp.