No hay duda de que las renovables en España están de moda en los despachos de los fondos de inversión, los mercados financieros y las grandes petroleras europeas. En los últimos meses hemos asistido a la compra venta de activos millonarios que podrían generar cierta alarma sobre una posible burbuja en el sector

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"No, en absoluto, no se puede hablar de burbuja", explica a Invertia Luis Villar, Head of Consultancy, Policy, Regulation & Strategy en Mercados-Aries International, "hay mucho interés por parte de inversores extranjeros, hay mucha liquidez en el mercado y hay mucho movimiento, pero cuando se hace una transacción de este tipo tanto comprador como vendedor tienen asesores en materia regulatoria, legal, financiera y de mercados".

"Ni uno quiere pagar de más ni el otro cobrar de menos, por eso cuentan con asesores profesionales", continúa, "así que puede que se esté calentando el sector, que haya cierta fiebre inversora pero, por el momento, los precios están ajustados a mercado". 

"No se puede hablar de burbuja porque lo que hay es un interés lógico por este mercado", explica por su parte José María González Moya, director general de APPA Renovables, "es un sector que está muy dinámico y es comprensible que haya interés".

"Si bien es cierto que estamos viendo que las transacciones que se están dando en mercado cada vez son más elevadas, con precios más abultados, a pesar de que se trata de un fenómeno al que le estamos dando seguimiento con cierta cautela", explican a este diario fuentes del Banco Sabadell, "tampoco nos da la sensación que se esté dando una burbuja especulativa propiamente dicha, pues el sector se ha convertido en un activo refugio, sobre todo teniendo en cuenta el exceso de liquidez y los planes de recuperación que están impulsando los gobiernos". 

Según IRENA, la Agencia Internacional de las Energías Renovables, las inversiones globales en energías renovables ha pasado de 50.000 millones de dólares en 2004 a alcanzar 300.000 millones dólares en los últimos años, tres veces más que la inversión en combustibles fósiles. 

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Mayor presencia de fondos de inversión

La locura por las renovables en Europa viene alentada por las políticas del Green Deal y de "reconstrucción verde" a raíz de la crisis post-Covid. Tras el impulso decidido a adelantar la transición energética en el Viejo Continente, los anuncios de compras de activos 'verdes' no han hecho más que sucederse. 

Es el caso de la irrupción en el mercado renovable español de China Three Gorges, que ya era propietaria, entre otros activos, de la presa de las 'Tres Gargantas' y accionista de EDP, con la compra de 13 plantas fotovoltaicas de 500 MW de X-Elio

Pero la lista empieza a ser larga. Unos días antes, EDPR vendía a la lusa Finerge, uno de los mayores productores de energía renovable de Portugal, siete parques eólicos terrestres en España por 500 millones, una operación muy similar a la de un año atrás, cuando vendió a JP Morgan la totalidad de su participación en diferentes parques eólicos en España, Portugal, Francia y Bélgica por 808 millones de euros.

Más. Helios, el fondo israelí especializado en gestión de activos energéticos, adquirió hace poco más de un mes su primer activo renovable, 90 MW fotovoltaicos a Cobra (ACS) por 85 millones. La compañía quiere incrementar su presencia en nuestro país al calor del impulso a las renovables por parte del actual Gobierno.

Una de las sedes de Repsol.

Las petroleras quieren subirse al carro "verde"

Las grandes petroleras europeas están moviendo ficha para apuntarse al carro de la transición energética. 

La petrolera Total, la mayor cotizada de Francia, que formó una 'joint venture' (65%/35%) para desarrollar cerca de 800 MW con Powertis y Soltec, se ha hecho hasta la fecha con una cartera de desarrollos de 2.000 MW solo en España que implicarán un nivel de inversión de alrededor de 1.500 millones de inversión.

Una decisión que visualiza la carrera en la que están inmersas otras grandes petroleras como Repsol, BP, Galp, para meterse de lleno en la industria renovable, a diferencia de Cepsa o Shell, que van demasiado lentas.

En el caso de la petrolera española, el movimiento se viene observando en los últimos meses. La petrolera suma una cartera que supera los 5.000 MW verdes en España. En febrero pasado compró a Forestalia un parque de 860 MW renovables en Aragón y hace ya dos años acaparó titulares con la compra de la comercializadora de Viesgo.

"Mucho de lo que se está comprando son activos que se construyeron hace años, los que están sujetos al régimen retributivo específico, que tiene una retribución asegurada y relacionada con el valor de la inversión de entonces" puntualiza Villar.

"Hoy en día el coste de inversión de un proyecto 'greenfield' fotovoltaico o eólico está muy por debajo de 1 millón/MW. Si lo comparas con lo que ha pagado Finerge por los activos de EDP puede parecer una barbaridad porque su valor fue de 3 ó 4 millones/MW, pero tienen una retribución regulada acorde con lo que costaron", culmina. 

Para el experto en asesoramiento en transacciones y financiación de proyectos renovables "esos activos regulados en un plazo de 10 años podrían recuperar su inversión, pero su vida útil podría alargarse hasta los 30 años. Así que fácilmente podrían acabar obteniendo fácilmente una rentabilidad mínima de entre un 5% y un 7% o superior, sin exponerse al riesgo de mercado".

"Es cierto que hay hambre inversora", concluye, "pero no se están dando las condiciones para que se esté pagando un sobreprecio, por lo que no se podría hablar de burbuja especulativa por el momento".