Mientras el petróleo sufre las inclemencias del coronavirus en todo el mundo, el gas 'ha surfeado' con más estilo la crisis. De hecho, en los últimos días y semanas los precios del gas natural han aumentado de manera impresionante, y el mercado ha ganado confianza para los próximos meses. 

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En julio pasado, la Agencia Internacional de Energía (AIE) predijo que la decisión de recortar la producción de crudo ayudaría a que los mercados petroleros mundiales volvieran a una base más estable para fin de año, con un repunte de la demanda en 2021 en un récord de 5,3 MMbpd a 97,4 MMbpd.

Sin embargo, la evolución del gas natural ha sido muy diferente. El gas natural ha experimentado un impacto menos severo que el petróleo, aunque no haya sido inmune. “La caída récord de este año representa un cambio dramático de circunstancias para una industria que se había acostumbrado a fuertes aumentos en la demanda”, dijo en su momento Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE.

Se espera que la demanda mundial de gas natural este año caiga un 4%, o 5,30 Tcf (150 Bcm), el doble de la caída que siguió a la crisis financiera mundial de 2008, según el informe "Gas 2020" de la IEA. Para todo el año, se pronostica que los mercados más maduros de Europa, América del Norte y Asia experimentarán las mayores caídas, lo que representa el 75% de la caída total.

Pero para la organización internacional las estimaciones son más que positivas en relación a los precios.

El consenso apunta a una presión alcista en los precios a lo largo de lo que queda de 2020. La AIE pronostica que el precio spot de Henry Hub de referencia rondará los 2,46 dólares por MMBtu en el cuarto trimestre de 2020, una cifra considerable si se tiene en cuenta el precio medio de todo el año, 1,93 dólares/MMBtu. En 2021, espera que una menor producción empuje el promedio incluso a superar esa cifra, hasta los 3,10 dólares.

Buque que transporta gas natural licuado. CG

Recuperación económica con precios bajos del gas

"Una ola de calor de verano, la recuperación económica y los bajos precios que generalmente estimulan la demanda son los elementos clave alcistas", explica Norbert Ruecker, director de economía e investigación de próxima generación de Julius Baer.

"Dada la perspectiva de suministros limitados y un repunte de la demanda, nos ceñimos a nuestras visiones alcistas y vemos más ventajas para los precios estadounidenses y europeos", añade.

Los precios del gas natural subieron a ambos lados del Atlántico durante los últimos días, con una presión alcista proveniente de varias direcciones.

"Es importante destacar que el mercado parece ganar confianza en que los suministros se están reduciendo desde una perspectiva estacional", continúa Norbert Ruecker, "a diferencia del petróleo, el almacenamiento de gas natural no subió a niveles excepcionales de superávit a raíz de la crisis de la corona, sobre todo porque la demanda es algo menos cíclica y más condicionada por el clima".

Sin embargo, las crisis, sanitaria primero y después la económica, se sumaron a las tendencias bajistas estructurales que ya venían de atrás y que llevaron los precios a mínimos de varios años. Ahora, los precios parecen estar en una fase de recuperación más sostenible.

EEUU, dependiente del gas

"La presión alcista proviene de factores bien conocidos", continúa el experto de Julius Baer, "una ola de calor se apodera de gran parte de Estados Unidos, lo que genera un consumo de energía excepcional".

"El gas natural representa la mayor parte del suministro de electricidad. Mientras tanto, las exportaciones se recuperan, lo que refleja la recuperación económica mundial y la demanda del combustible debido a los bajos precios", puntualiza. 

Europa, cortes en la nuclear y poco viento

En Europa, los cortes de energía nuclear y las condiciones de viento bajo apoyan la generación de energía de gas natural.

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"Nos ceñimos a nuestras visiones alcistas por el momento, y nuestra posición larga en el mercado de futuros, ya que algunos de los impulsores parecen más duraderos", concluye Ruecker, "específicamente, la caída en la perforación de esquisto frena la producción, mientras que la recuperación económica y los bajos precios estimulan la demanda, lo que en última instancia debería restringir los suministros".

Región Asia-Pacífico, nuevas infraestructuras de gas

En el caso de países como China e India se han comprometido a expandir sus infraestructuras de importación y distribución de gas natural a medida que se alejan del carbón.

Su principal fuente es el GNL, el gas natural licuado, que llega en transporte marítimo, por eso influyen especialmente los bajos precios del gas natural, que incentivarán la construcción de esos gasoductos.

Sin embargo, la AIE advierte que la reducción de la actividad económica, incluso en estas regiones de crecimiento más rápido, ha frenado la demanda, lo que ha provocado un exceso de oferta que puede ralentizar la expansión de la infraestructura de exportación de GNL en otras partes del mundo.

África, el nuevo 'dorado' para el gas

El petróleo sigue siendo el combustible dominante en África, pero con cerca de 500 Tcf (14 Tcm) de reservas probadas de gas natural, existe un movimiento creciente hacia el desarrollo de infraestructura de gas natural principalmente para expandir su capacidad de generación de energía.

La Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dhabi (ADNOC) dijo en junio que un consorcio de inversores acordó atraer 8.500 millones de euros en inversión extranjera directa para activos de gasoductos de gas natural valorados en 17.300 millones. 

También se está desarrollando un número creciente de proyectos de GNL en varias áreas de África, incluida la terminal de exportación de GNL en el sur de Tanzania.