No hay duda de que la transición energética necesita de una industria y de recursos tecnológicos lo suficientemente fuertes como para poderse culminar con éxito. El mercado eléctrico está en una fase de transición, hacia un modelo más renovable, y las tecnologías de almacenamiento serán las protagonistas.

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Por eso no es de extrañar que el sector del almacenamiento esté tan activo. Hace tan solo tres años se creó la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético, Aepibal, con la asistencia de más de 50 empresas y actores del sector.

Entre sus objetivos querían reforzar la representatividad de la industria de las pilas, baterías y almacenamiento energético a nivel español y europeo, monitorizar la legislación relacionada con la industria y establecer relaciones con diferentes ámbitos tanto del sector público como privado. 

Ya no son los únicos. Esta misma semana nacía Asealen, la Asociación Española de Almacenamiento de Energía. Según ha explicado a Invertia su presidente, Yann Dumont, "nuestro objetivo se basa en tres pilares, que el almacenamiento se integre en la producción renovable, que la regulación o el marco administrativo sea acorde con su desarrollo y que se divulgue su uso final, por ejemplo, en movilidad, en baterías en las casas, polígonos industriales, etc.".

Presidida por Dumont, CEO de Reolum, cuenta ya entre sus socios con representantes de Agere, Solarbay, Total Solar, Ampere, Jinko Power, Univergy, Engie y Malta, pero aspiran a que cualquier tecnología de almacenamiento forme parte de esta asociación. "Desde el almacenamiento mediante sales fundidas hasta cualquier otra tecnología, todas tienen cabida en ASEALEN". 

"Por ejemplo, una de las barreras legislativas que existen, no solo a nivel nacional sino de Directiva Europea, es que las distribuidoras y el transportista de las redes eléctricas no pueden invertir en proyectos de almacenamiento por Ley, y ése es uno de los puntos clave en el que trabajaremos porque sería muy positivo para que avance del sector". 

Podrán formar parte de la asociación pequeñas, medianas y grandes empresas siempre que contribuyan al fin último: promover y dinamizar el sector del almacenaje de energía. "También tenemos intención de trabajar mano a mano con otras asociaciones ya existentes en el marco colaborativo necesario para la transición energética", añade Dumont.

Junto a Aepibal y Asealen, hay otra asociación más: BatteryPlat, Plataforma Tecnológica Española de Almacenamiento de Energía, más enfocada al fomento de la inversión y desarrollo en nuevas tecnologías. 

Su objetivo es consolidar a los principales actores españoles que trabajan en todas las tecnologías de almacenamiento energético, para potenciar una visión común y elaborar una agenda estratégica de investigación y así acelerar el desarrollo innovador del sector para situarlo en la vanguardia a nivel mundial.

Tanto Aepibal como BatteryPlat presentaron sus propuestas para la Estrategia del Almacenamiento, pero Asealen se constituyó poco después de que finalizara el plazo. Aún así coinciden en pedir un marco normativo integral que impulse el sector de almacenamiento. Aepibal señala en su documento que debe ser en toda su cadena de valor: fabricación, estándares técnicos, reutilización y fin de vida, con objetivos claros a conseguir. 

Incluso habla de la creación de una figura nueva, la de Operador del sistema de almacenamiento o Proveedor de Sistemas de Balance (BSP).

En el caso de BatteryPlat, presentaron un plan para que la estrategia pudiera mantener la calidad del servicio, el desarrollo de nuevos negocios y el menor coste para el sistema, además de crear un grupo de trabajo especializado a nivel ministerial con capacidad de monitorización de la inversión, definición de líneas de ayudas con convocatoria anuales, y sus características, tan pronto como sea posible e interactuación con grandes multinacionales asiáticas, dominantes en el sector de las baterías hoy en día.

No hay duda de que es fundamental que haya programas que incentiven la creación, instalación y expansión de empresas en nuestro territorio en toda la cadena de valor del almacenamiento. 

Es una industria que empieza a ser clave y que sustituirá a las tecnologías actuales de respaldo que no casan con los objetivos climáticos que se pretenden alcanzar en las próximas décadas.