La semana pasada, KPMG, en su auditoría, dudó sobre la capacidad de AmRest para continuar como empresa en funcionamiento tras comprobar que la compañía había incumplido determinados compromisos financieros. Así que el grupo propietario de marcas de restauración como La Tagliatella y Sushi Shop ya ha puesto en marcha un plan para cambiar esta situación.

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En concreto, ha creado AmRest Global con un capital de 3.005 euros. La nueva empresa -que empezó a operar el pasado 2 de septiembre- se dedicará a “actividades de gestión empresarial cuyo código CNAE correspondiente es el 7022”, según consta en la edición del 28 de septiembre del Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borme).

Dicho Clasificación Nacional de Actividades Económicas se corresponde con el de “Otras actividades de consultoría de gestión empresarial”.

Según expertos consultados por este medio, este epígrafe incluye servicios de asesoramiento, orientación y asistencia en materia de administración con el fin de mejorar la planificación estratégica de la empresa, gestionar cambios en la compañía o reducir costes; así como funciones financieras. 

Asimismo, el Borme también destaca que la nueva empresa tendrá por objeto la adquisición, tenencia, gestión y administración de títulos y acciones. AmRest Holdings, como socio único, ha nombrado a Eduardo Zamarripa Escamilla (director financiero del grupo) como administrador único. 

Establecimiento de Sushi Shop.

En duda la continuidad

Justamente, los cometidos de la nueva empresa encajan en la estrategia del grupo obligado a resolver la crisis de viabilidad que atraviesa la compañía. La empresa registró unas pérdidas de 162,3 millones de euros durante el primer semestre de este año, marcado por la crisis sanitaria de la Covid-19, frente a unos beneficios de 11 millones de euros de un año antes.

Pero lo peor es que su auditor, KPMG, ha advertido de que la compañía ha incumplido determinados compromisos financieros vinculados a las cifras a 30 de junio de este año y estipulados en el préstamo de financiación sindicado y, por tanto, la deuda asociada a dicha financiación ha sido clasificada en el pasivo corriente a dicha fecha.

"En estas circunstancias, el pasivo corriente del grupo excede el activo corriente en 770,8 millones de euros a 30 de junio de 2020. Esta situación indica la existencia de una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad del grupo para continuar como empresa en funcionamiento", señaló el auditor en el informe remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la pasada semana.

El consejo de administración también analizó la situación de AmRest. “Dados los posibles escenarios estudiados y el análisis de la información disponible, los datos, las circunstancias actuales y las incertidumbres sobre el futuro, el consejo de administración valora la capacidad del grupo para continuar como empresa en funcionamiento durante el futuro próximo; es decir, durante un periodo de al menos (pero no limitado a) doce meses desde la fecha de cierre”, señala en el informe.

Cabe recordar que, en plena pandemia, AmRest puso en marcha un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), que afectó a 3.288 empleados. A 30 de junio de 2020 el ERTE cubre a 1.957 empleados.