El panorama con el que se va a encontrar el comercio minorista (no alimentario) cuando abran de nuevo sus puertas va a ser desolador, ya que lo harán con una caída del 50% de las ventas durante la cuarentena -cifra superior a los descensos cosechados entre 2008 y 2013-, según señalan desde la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), que piden al Gobierno una serie de medidas para evitar ajustes laborales

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“Vamos a asistir a un desplome del consumo sin precedentes. Nos van a faltar más de 40 millones de consumidores (turistas que consumen en julio y agosto) y la propensión al consumo por el miedo del consumidor español”, señala el presidente de Anged, Alfonso Merry del Val. 

Los datos que tienen hasta la fecha muestran un crecimiento en la facturación de las empresas de alimentación del 25%, que choca con el 70% de caída en las de textil y del 50% en las empresas que se dedican a productos de alta tecnología. 

“Con estos valores, en las mejores previsiones (que se pudiera recuperar la actividad en un mes o mes y medio) podríamos cerrar el año con una caída en el consumo del 10%”, explican. Teniendo en cuenta que la facturación del comercio minorista en España es de 250.000 millones, esa caída supondría 25.000 millones de euros

Pérdida de empleos

Por otro lado, en cuanto al empleo el panorama no es mucho mejor. Actualmente, 100.000 empleados de los 250.000 trabajadores de las empresas que conforman Anged están afectados por algún ERTE y se prevé que a futuro se pierdan muchos empleos de trabajo. 

¿Cuántos? Pues desde Anged (que engloba a empresas como El Corte Inglés o Ikea) no cuantifican la cifra; aunque el director general, Javier Millán-Astray, explica que “dependerá de la capacidad de diálogo y flexibilidad” y recuerda que en la crisis de 2008 se llegaron a acuerdos entre empresas y trabajadores para mantener la actividad y puestos de trabajo con ajustes flexibles. 

Así, solicitan la posibilidad de hacer un puente entre la situación actual de fuerza mayor de los ERTE a otras por productividad. También añaden la posibilidad de modificar las condiciones de jornada y horario de los trabajadores en activo o la aplicación a vacaciones de los momentos de inactividad, entre otras muchas. 

Otras medidas

En esta situación de desplome del consumo, además de flexibilizar medidas laborales desde Anged piden otras como ampliar la línea de financiación con avales a través del ICO. “Se ha quedado pequeña. Puede ser una salida o solución siempre y cuando los bancos lo apliquen adecuadamente”, apuntan.

La otra vía es la que han aplicado todos los Gobierno de la UE, que es la de “dar una moratoria de las obligaciones fiscales para conseguir liquidez y aliviar la situación de urgencia de las tesorerías. Esta suspensión y aplazamiento de impuestos también se debería extender a los Ayuntamientos y CCAA”, detallan. 

Aquí también se incluiría un marco jurídico para facilitar el diálogo social entre propietarios y arrendatarios para ajustar los precios de los alquileres. 

Otro grupo de medidas serían las de dar prioridad a la dinamización del consumo en la política económica con una política fiscal más amable a las familias, más libertad comercial, apoyo al turismo de compras, mejorar la confianza de los consumidores y mejorar el entorno regulatorio. 

Desde Anged, también han trasladado la preocupación por el hecho de que Castilla La Mancha y Cantabria hayan establecido cierres y solo dejan abrir el sábado de Semana Santa. “Ha habido problemas con comunidades y ayuntamientos donde cada una establece unas medidas de seguridad distintas; lo que complica la situación”, resaltan.