Adjudicaciones, relevos en la presidencia y arbitrajes negativos. Más allá de estas circunstancias, 2020 para las constructoras fue el año de las desinversiones. En conjunto, las seis grandes (ACS, Acciona, Ferrovial, FCC, OHL y Sacyr) pusieron en venta una serie de activos que, en conjunto, superaron los 11.400 millones. Y aprovecharon hasta el último día del año para cumplir sus planes.

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Fue el 31 de diciembre cuando Cimic, la filial australiana de ACS, vendió el 50% de la empresa minera Thiess a la británica Elliot. Los ingresos generados fueron de 1.380 millones de euros antes de impuestos.

ACS también ha sido protagonista del, hasta ahora, mayor movimiento en lo que a desinversiones se refiere en 2021: la venta de la división industrial a Vinci por entre 4.930 y 4.980 millones de euros. Otro movimiento llevado a cabo este año ha sido la venta por parte de FCC a Plenium del 49% de FCC Energía. Aunque las cantidades no se hicieron públicas, Banco Sabadell estimó la cantidad en 16,5 millones de euros.

¿Más ejemplos? OHL ha llegado a un acuerdo para vender su 49% del Old War Office en Londres por unos 100 millones de euros. Y Acciona ha puesto el cartel de ‘se vende’ a los derechos de cobro asociados al proyecto de construcción y operación del Metro Ligero de Sidney (Australia). Las cantidades oscilan entre los 250 y los 300 millones de euros.

Un suma y sigue que puede verse impulsado por la reciente venta de Urbaser al fondo Platinum Equity. La cantidad acordada, de unos 3.500 millones de euros, ha abierto los ojos a la venta de activos que no consideran estratégicos… y a buen precio.

En busca de ‘chollos’

La situación desencadenada a raíz del coronavirus trajo consigo un cambio de estrategia para muchas constructoras. La crisis afectó a su cuenta de resultados. Las obras también se vieron retrasadas, y muchos activos concesionales, como aeropuertos y autopistas, sufrieron la caída de sus tráficos.

De ahí que las constructoras pusieran sobre la mesa la posibilidad de desprenderse de activos a los que consideraban amortizados, o bien llevar a cabo otro tipo de apuestas, como la energía verde.

Dada la extrema necesidad que tenían algunas firmas, e intentando aprovechar su delicada situación económica, algunos fondos llegaron a hacer ofertas que las constructoras consideraron ridículas. “Los fondos de capital riesgo están buscando en territorio español, entre otros, posibles ‘chollos’”, señala Diego Morín, analista de IG. Gangas que, visto lo visto con Urbaser, no van a ser tales.

De cara a 2021, una vez más, ACS seguirá siendo un jugador destacado. Durante 2020, sus ventas superaron por cinco a las del resto de las constructoras. “La compañía que preside Florentino Pérez continúa con sus planes de reestructuración y expansión internacional. Entre ellos estaba deshacerse de aquellos activos en los que no tenían tanto interés e introducirse en otros más atractivos”, añade Diego Morín.

Un claro ejemplo de esto último es la adjudicación a Cimic de la M6 en Nueva Gales del Sur (Australia) por 1.240 millones de euros. Sin olvidar que, en el punto de mira (al igual que el resto de las constructoras), tiene el plan de infraestructuras previsto por la administración Biden en Estados Unidos. O su diversificación hacia la energía renovable. En el estado de Nueva York ha conseguido un proyecto de energía eólica marina basada en implantación y cimentación de hormigón.

Fortalecer balance, reducir el riesgo en construcción en mercados no estratégicos, reducir la deuda corporativa, o rotar activos maduros han sido otras de las causas que han llevado a este tipo de movimientos. Continuará.

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