La amenaza del deterioro de los créditos concedidos durante la pandemia empieza a notarse en las cuentas del sector bancario. El sector ha duplicado en tan solo seis meses, desde el pasado mes de diciembre hasta junio de este año, el peso sobre el total de los créditos ICO que están en vigilancia especial -los sospechosos de entrar en impago-, según constata el Banco de España en su último Informe de Estabilidad Financiera.

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A lo largo de los últimos meses, los bancos han concedido a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO) más de un millón de operaciones de financiación a empresas en problemas por las restricciones de la pandemia, especialmente a autónomos y pymes, lo que las ha permitido seguir adelante.

Se han concedido créditos por más de 130.000 millones de euros y estos préstamos tienen unos periodos de carencia que van a caducar a mediados de 2022, momento en el que en el sector se asume que comenzará a repuntar la morosidad.

Hasta entonces, los bancos están vigilando estrechamente su evolución y han ido asignándoles la etiqueta correspondiente según su probabilidad de impago: bien normal (los que se tiene la certeza de que se devolverán), bien en vigilancia especial (sospechosos de ser impagados) o bien dudosos (ya impagados). Las reclasificaciones de créditos desde normales a en vigilancia especial han aumentado considerablemente en los últimos meses, como constata el Banco de España.

Según revela el último Informe de Estabilidad Financiera, el peso de los créditos ICO que la banca cree que tienen más posibilidades de ser impagados -los recogidos bajo la etiqueta de vigilancia especial- sobre el total ha aumentado en ocho puntos porcentuales desde diciembre hasta junio, hasta situarse en el 16%. Es decir, se ha duplicado.

Deuda pública

Al tratarse de créditos que tienen un aval del Estado, toda pérdida que se materialice tendrá su reflejo, mucho más ampliado, para las arcas públicas. No en vano, el Estado avala el 80% del crédito, mientras que la banca asumiría el 20% de la pérdida.

"Cuando estas pérdidas se vayan materializando -que alguna lo ha hecho ya-, esto va a engrosar la deuda del Estado y el déficit público", ha apuntado este jueves Ángel Estradadirector general de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución del Banco de España, que, no obstante, ha recordado que la recomendación del supervisor es que se mantengan los apoyos públicos hasta que la recuperación económica sea sostenida.

Más allá de los créditos ICO, el Banco de España estima que los préstamos que los bancos mantienen en vigilancia especial en todo el sistema alcanzaban un volumen de 93.000 millones de euros en junio, lo que supone un 8,6% sobre el total. De hecho, los créditos en vigilancia especial aumentaron "notablemente", un 53%, entre junio de 2020 y el mismo mes de este año.

De la cifra total registrada al cierre del primer semestre, 58.000 millones de euros (un 9,6%) corresponden a empresas y 35.000 millones (un 6,6%), a hogares.

Riesgos para la estabilidad financiera

El Banco de España reconoce en este informe que la situación macroeconómica ha mejorado respecto a su análisis anterior, si bien alerta de que "las vulnerabilidades y los riesgos permanecen todavía en niveles elevados".

"El avance en la vacunación de la población y la efectividad de las medidas implementadas por las autoridades para mitigar el impacto de la pandemia han permitido que la actividad haya ido recuperándose progresivamente, en línea con el escenario central de previsiones, aunque los sectores más afectados por la crisis sanitaria se sitúan todavía claramente por debajo del nivel de 2019", apunta el supervisor.

Es por esto que la morosidad todavía no se ha materializado en la cartera de crédito de las entidades, si bien el Banco de España alerta de que "existen deterioros latentes cuya materialización dependerá de la evolución de la economía y del ritmo de retirada de las medidas".

Con todo, "los riesgos a la baja sobre el crecimiento económico siguen estando presentes", especialmente debido al encarecimiento del precio de la energía y la aparición de cuellos de botella en las cadenas de producción global, "aunque el escenario central es más favorable que en trimestres anteriores", apunta el supervisor.