El consejero delegado de Openbank, Ezequiel Szafir

El consejero delegado de Openbank, Ezequiel Szafir ESTEBAN PALAZUELOS

Banca 100 OPINIONES PARA SALIR DE LA CRISIS (LXXXI)

Szafir (Openbank): "Tenemos un problema que va más allá del machismo, una mecánica que deja fuera a la mujer"

El CEO del banco digital del Santander describe España como La Meca de la informática en Europa y aboga por un teletrabajo híbrido sin normas.

2 junio, 2021 01:29

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Ezequiel Szafir (Buenos Aires, 1971) es consejero delegado de Openbank y Santander Consumer Finance. Ciudadano neerlandés, lleva cinco años viviendo en España y otros 20 entre Estados Unidos, Luxemburgo y Holanda.

Con una trayectoria muy poco común, Szafir comenzó su carrera como periodista en las publicaciones argentinas Clarín y Ámbito Financiero antes de pasar al mundo empresarial, donde ha ocupado cargos directivos en grandes compañías como Liberty Global, McKinsey, Nike Europe o Amazon Europe.

En su despacho, tiene una gran fotografía de Winston Churchill -algo poco común para un argentino- y dice compartir con él la visión optimista de las cosas. Es aficionado a las motos, coleccionista de libros de papel y entre otros, le gusta leer a Spinoza. En la conversación, salen a relucir los nombres de Borges y de su jefa, Ana Botín.

Y es que Szafir es un ejecutivo polifacético. Doctor en Filosofía, especializado en Psicología por la Universidad de Tilburg (Países Bajos), cursó estudios de posgrado en negocios en Boston College, Ingeniería en la Universidad Argentina de la Empresa y Literatura en la Universidad de Cambridge. También fue investigador en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Y escribió su tesis sobre el futuro de los coches eléctricos en 1996. Dice que pilota el Tesla del Santander.

El CEO de Openbank, Ezequiel Szafir.

El CEO de Openbank, Ezequiel Szafir. ESTEBAN PALAZUELOS.

La Covid ha impulsado la digitalización, pero ha abierto nuevas brechas por falta de aptitudes...

La pandemia ha traído una aceleración brutal de un proceso de digitalización que venía de antes. Esto genera una brecha de formación en lo social y entre países. Como Churchill, soy optimista. El símbolo en chino de la palabra 'crisis' se compone de dos elementos, peligro y oportunidad. Creo que como grupo, como país y como sociedad, tenemos que buscar cuál es la oportunidad.

España tiene mucho sol, muy buenas playas, buenos vinos y mejor jamón, pero no tiene una autoestima básica para definir qué somos. España tiene un lugar en el mundo. Fue uno de los primeros imperios, con un papel importante en la globalización de la economía y lo que hizo, no se recoge como debiera en la Historia. 

Ahora hay otra ola. España produce ingenieros informáticos y nadie habla de ello. Pero lo saben las compañías y las grandes empresas de tecnología están abriendo centros en tres países europeos: Polonia, Ucrania y España.

Las grandes empresas de tecnología están abriendo centros en tres países europeos: Polonia, Ucrania y España

Polonia y Ucrania son buenos porque tienen en común la herencia soviética, rica en educación matemática. España está empezando a ocupar un lugar en el mundo como polo de desarrollo tecnológico. La pregunta es ¿qué hemos hecho bien sin haberlo planeado?

Acaba de describir un país con dos caras. Una con informáticos, frente a otra de 'sol y playa' que tiene ahora a buena parte de sus trabajadores en ERTE. ¿Cómo se puede cerrar esa brecha?

No hay soluciones mágicas. Todo lleva tiempo. Los problemas que presenta la digitalización requieren planes de acción que trascienden los cuatro años de una legislatura. No son planes de un Gobierno, ni de un partido; son planes de una nación. 

España tiene grandes cadenas hoteleras mundiales porque es buena en esto, la escuela mundial en MotoGP también es española. Para mantener el Estado de bienestar, que es la decisión que hemos tomado como nación, hay que mejorar la productividad. Cada euro que se recauda de impuestos sale de alguien que trabajó y se redistribuye para tener una sociedad más justa.

Si Europa quiere mantener el modelo de bienestar, toca aumentar la productividad

Tenemos dos opciones o seguimos siendo cada vez más inteligentes y aportando más valor agregado o metemos más sudor y horas de trabajo. Si Europa quiere mantener el modelo de bienestar, toca aumentar la productividad. Pasamos ciclos anteriores con importación masiva de mano de obra o con la deslocalización, pero no nos queda nada más que deslocalizar. Estamos en un nuevo ciclo, el de la digitalización. 

¿Estamos bien posicionados para este reto?

Me gustaría una España con un plan a largo plazo con consenso para ser un país digital. En cada transformación que ha habido -la del campo a la ciudad, la mecanización…-, hay una generación afectada por el cambio y hay que cuidarla. Pero para ello, hay que tener medios y muchos ingresos por productividad. No hay otra manera.

Me gustaría una España con un plan a largo plazo con consenso para ser un país digital

España entró con el pie derecho en esta era porque tenemos una base formada que puede trabajar. Tenemos que ver cómo hacer de la economía española algo más que sol y playa y convertirnos en un país de informáticos. Para eso, el español tiene que saber que además de jamón, produce informática. Y el informático trae un mundo de alto valor añadido y de altísima conciliación porque redefine el contrato laboral al introducir la palabra 'calidad'. En esto, Openbank es un ejemplo.

¿En qué sentido?

En el grupo Santander, hemos creado una plataforma de software digital, Open Digital Services, con 600 ingenieros españoles trabajando para todo el mundo en el desarrollo de tecnología.

Tenemos un activo brutal, aunque es cierto que hay brechas. Una está en la edad, entre el joven ingeniero y el que supera los 50 años y programa en idiomas para los que ya no hay demanda. Para estas personas, es un mito que la gente no se puede reinventar. Tienen que tener ganas de sentarse, estudiar y aprender. La tecnología que hace Openbank para banca en la nube es una de las más avanzadas del mundo y más del 50% de nuestros líderes son reinventados. Es posible reciclar gente.

El CEO de Openbank, Ezequiel Szafir.

El CEO de Openbank, Ezequiel Szafir. ESTEBAN PALAZUELOS

Luego está el tema de la mujer. En Openbank, reconocemos que las mujeres que salen de ingenierías de telecomunicaciones o de informática no son suficientes. Para corregir eso, habría que volver a la adolescencia porque ellas son mejores en matemáticas, pero a la hora de elegir una carrera se enfocan a otras cosas. Sin embargo, hay muchas chicas que acaban carreras de ciencias en España que podrían trabajar en informática.

Hemos hecho un programa, Hidden Talents, cuyo nombre se inspira en la película Hidden Heroes [Figuras ocultas, en su versión en español], para aflorar el talento escondido. Seleccionamos a una mujer ingeniera inteligente, sin experiencia, la formamos durante tres o cuatro meses en Java, que tiene mucha demanda en el mundo. Pagamos su educación y a los tres o cinco meses, tenemos una programadora con un conocimiento científico teórico fantástico adquirido en la universidad. 

También hay otra brecha para esas jóvenes que se produce más adelante y está ligada a la maternidad...

La formación son horas y en ingeniería, son horas prácticas. Si hablamos de una madre, con niños, no va a poder asumirlo. Pero si puede ajustar el horario a demanda desde casa, entonces, esa persona se forma. De otro modo, siempre se termina igual: no es que no haya mujeres sino que si se pone un curso a una hora concreta, la madre joven no puede ir. La barrera con la mujer no tiene fácil solución. No todo se debe al machismo, hay otra parte que es cómo hacer para no dejarla fuera.

La barrera con la mujer no tiene fácil solución. No todo se debe al machismo

En ese sentido, el teletrabajo ¿ayudará a reducir esa brecha?

La pandemia va a dejar una generación de abuelos destrozada. Negamos el nivel de la tragedia, pero en algunos países han muerto más personas que en la Segunda Guerra Mundial. Para mí, lo único positivo, es el teletrabajo, un hallazgo que va a cambiar la forma en que trabajamos. El teletrabajo es la culminación del proceso de digitalización que no terminaba de impactar en nuestras vidas. Si lo hacemos bien, es revolucionario.

Por ejemplo, en Openbank tenemos un call center con tres picos horarios, el resto del tiempo no necesito a tanta gente. ¿Cómo lo organizamos? Una madre puede dar el biberón al niño y a las 8:00 coge el teléfono. Entonces, otra magia: ahora si se escucha el bebé atrás, la gente lo entiende. Esa mujer corta y, después, contacta de nuevo a medio día. Esto nos permite una conciliación y una flexibilidad muy positivas. El problema es que hay que regularlo y hay dos formas de hacerlo: la americana o la europea.

El consejero delegado de Openbank, Ezequiel Szafir.

El consejero delegado de Openbank, Ezequiel Szafir. ESTEBAN PALAZUELOS EP

¿En qué se diferencian?

Por principios o por prescripción. La fórmula americana es hacerlo por principios, a un empleado que teletrabaja no se le puede discriminar frente a otro presencial en sus derechos y obligaciones. Sin embargo, el europeo empieza a medir los tiempos, etc. El problema que tenemos en Europa con la regulación por prescripción es que con la tecnología, todo avanza tan deprisa, que queda viejo.

El problema que tenemos en Europa con la regulación por prescripción es que con la tecnología, todo avanza tan deprisa, que queda viejo

¿Qué problema tenemos con las big tech? Que la banca está regulada de forma prescriptiva y la PSD2 [directiva que regula los servicios de pago] quedó vieja porque los APIs [el software para comunicar datos] cambiaron. De hecho, API es una palabra ya vieja. Hay que ser menos prescriptivos y más de principios. 

¿Está España preparada para el trabajo en remoto? El tráfico de las calles de Madrid indica que la gente está volviendo a la oficina...

Preparada está y es fáctico. Estuvimos todos encerrados y la gente siguió trabajando. Ha quedado demostrado. Otra cosa es la mentalidad, cómo queremos trabajar. Ahí, cada líder tiene su opinión. En mi caso, creo que hace falta también trabajo presencial. Si hacemos todo teletrabajo, rompemos la relación personal. Además, hay un ecosistema alrededor nuestro que desaparece. Me parece bien volver un poco, un algo. Un trabajo híbrido, sin normas.

Me parece bien volver un poco a la oficina, un algo. Un trabajo híbrido, sin normas

Muchas veces, me preguntan, ¿cuál es la norma en Openbank? No hay, la única es "hagamos lo correcto" y eso, va a ser diferente para cada uno. Es importante el factor individuo -soy padre y los miércoles me toca ir al colegio o soy joven y quiero ver gente en la oficina todos los días-. ¿Por qué ser prescriptivos hasta en esto? En Openbank, tenemos una normativa de vestimenta: 'no se puede venir en pelotas'. Ahora, vamos a tener una para el trabajo: 'teletrabaja teniendo en cuenta lo que hace falta al trabajo y a tus colegas'. Tenemos que dejar madurar a la gente. España está lista.

¿Esta fórmula de trabajo ayudará a conseguir la igualdad? 

Vuelvo a los principios. Decir que la mamá y el papá tienen que cambiar los pañales por igual, no me gusta. Que cada uno decida su vida. A mi mujer le daba asco cambiar pañales y a mí no, así que yo soy el señor de los pañales. Me daría pena que haya una fiebre reguladora de algo que es bueno.

En la conciliación de la mujer, estamos en una etapa muy inicial en la que estamos aceptando que tenemos un problema que va más allá del machismo -es decir, del 'no lo va a poder hacer porque es una mujer'-. Aún sin eso, hay una mecánica que deja fuera a la mujer. Es complicado, pero hay atajos que no consisten en empujar a que el marido cambie los pañales. Tenemos que conseguir que la mujer que quiera cambiar pañales, lo haga, y que no pierda el trabajo por eso. Y el teletrabajo es la solución.

Tenemos que conseguir que la mujer que quiera cambiar pañales, lo haga, y que no pierda el trabajo por eso

No legislemos. Dejemos que la mujer encuentre su espacio porque si decimos que todas las mujeres embarazadas tienen que hacer un 80% de teletrabajo, crearemos un problema, cuando el teletrabajo es parte de la solución. Si tiene que amamantar, que trabaje en la casa. Luego, seguirá habiendo jefes trogloditas. Y la pregunta es: ¿quiénes son las mamás de esos trogloditas? La mujer como madre tiene una función, que su hijo no sea un troglodita.

Usted se ha formado en letras y en ciencias. ¿Qué papel va a jugar el humanismo en la era de los robots?

Cuanta más tecnología y robótica tenga el mundo, más importante va a ser todo lo que no sea STEM [siglas inglesas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas]. Lo no mecanizable es la parte humana. Necesitamos un sistema educativo que enseñe a pensar. No hay que estudiar historia con fechas sin entender por qué ocurrieron los hechos. Si formamos ingenieros en STEM que no saben el porqué no va a servir de nada. Mi hijo, en ingeniería, ha leído a Borges, un escritor matemático que hace pensar. También está el tema del inglés, que es el lenguaje de la programación. No podemos dejar que sea solo cosa de los colegios privados porque crearemos una brecha.

El consejero delegado de Openbank, Ezequiel Szafir.

El consejero delegado de Openbank, Ezequiel Szafir. ESTEBAN PALAZUELOS EP

Hablemos del 'Estado emprendedor'. ¿Es positivo que lo público tenga una presencia tan grande en la economía?

Pregúnteme dentro de cinco años. Se puso de moda polarizar, pero tenemos que tener cuidado y no simplificar en izquierdas y derechas. En la naturaleza, hay pocas funciones dicotómicas y en nuestra vida social, tenemos que aprender a convivir con algo no que no sea etiquetable. El Estado emprendedor no está ni bien, ni mal. Si lo hacen bien, está muy bien; si lo hacen mal, está muy mal. Si ayuda a que el teletrabajo permita conciliar, está muy bien; si lo prescribe y acaba perjudicando al trabajador, está muy mal.

Tenemos que dejar de etiquetar. El Estado emprendedor no está ni bien, ni mal

También las empresas tienen más conciencia de la contribución que tienen que hacer a la sociedad.

Me produce orgullo porque Ana Botín tiene una forma de entender la vida que asimilo más al líder americano que al europeo. Cree que tiene una obligación social, entre otros, con el papel de la mujer. Vamos a entender que la sociedad es un conjunto de emprendimientos, pequeños y grandes, y nos toca tener un rol. Las compañías no pueden mirar al costado y esperar a que sea el Estado el que resuelva las cosas.  

Ana Botín tiene una forma de entender la vida que asimilo más al líder americano que al europeo. Cree que tiene una obligación social

Somos un banco diferente porque hay una conciencia. Se ve en distintas cosas desde las botellitas de cristal que damos a nuestros empleados para que beban agua de forma más sostenible, hasta nuestro mercadillo solidario.

Y en este contexto, ¿qué le parece el debate abierto por el Gobierno sobre los sueldos de los altos ejecutivos de la banca?

No hay que estigmatizar a la banca porque cuando una persona abre un quiosco y vende cuatro revistas más, para crecer, necesita a la banca. Lo vimos en la Covid-19, cuando la banca fue parte de la solución. No hay que estigmatizar ni a la banca, ni a ningún sector de actividad económica. No se debe buscar un chivo expiatorio. 

Openbank se ha expandido por varios países de Europa. ¿Cómo ve la Unión Bancaria?

La armonización bancaria es incipiente. Tenemos que hacer que un banco español, con licencia española, pueda operar en Alemania y viceversa. Que la normativa europea que se traspone a nivel nacional, se haga asegurando que la competitividad de un banco español no se vea mermada frente a otro banco europeo.

Cuando hayamos cumplido con eso, veremos que vivimos en un mundo de bloques y que tenemos que ser más competitivos que la banca americana. Una banca muy fuerte implica compañías muy fuertes porque la banca es la que financia la inversión y el crecimiento. Para ello, hay que dejar de estigmatizar al sector, que es poco inteligente, y armonizar para que los grandes bancos europeos sean grandes bancos mundiales. 

Hace falta una banca fuerte y para ello, hay que dejar de estigmatizarla. Es poco inteligente

Santander es un rara avis en Europa y en España. Tenemos que legislar para que podamos mirar cara a cara a un banco americano grande y tener una normativa que permita competir con ellos en igualdad. Pero no estamos ahí. La realidad es que para Openbank, operar en distintos países de Europa es una pesadilla. Muchas veces, la normativa española nos perjudica.

Otro tema espinoso en Europa es el de la regulación de las fintech y las 'big tech' que ofrecen servicios bancarios...

Eso es por la obsesión de prescribir. Se legisla que un taxi es un coche blanco, con una raya roja y se olvidan de que es un vehículo que lleva a la gente de A a B. Entonces, aparece un Uber, que no es blanco, ni tiene raya roja, pero lleva a la gente.

En la banca pasa igual con los órganos que están definidos por sector y no por actividad. Se le ha quitado a una entidad reguladora de la banca la atribución de regular todo lo que es el shadow banking con actividades que compiten con la banca. Hay que tener cuidado en no dar privilegios a grandes entidades que no pagan impuestos locales y no generan empleo. Lo justo es no discriminar. Tenemos que pensar todo. No ser prescriptivos, sino aplicar principios por actividad para no seguir metiendo más regulación al coche blanco con raya roja.

Hay que tener cuidado en no dar privilegios a grandes entidades que no pagan impuestos locales y no generan empleo

Openbank es un banco digital. ¿Cómo ha impactado la pandemia en su desarrollo?

No hay soluciones mágicas para nada. Todas las grandes historias vienen de un plan de más de tres o cuatro años. La industria de la automoción necesitaba un Tesla para empezar a hacer vehículos eléctricos. La banca también lo necesitaba. Y el Santander dijo: quiero tener mi propio Tesla, no voy a esperar a que otro lo haga.

Hemos tenido el privilegio que la Covid-19 ha acelerado tendencias con la digitalización. Openbank desarrolla el conocimiento de cómo es la banca de ahora con otra tecnología. Es una apuesta a largo plazo.