La presentación de los resultados de CaixaBank del jueves no ha hecho más que agrandar la distancia que existe en la negociación que la dirección de la entidad y los sindicatos mantienen sobre el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que el banco pondrá en marcha en los próximos meses y que implicará la salida de 7.791 empleados del banco.

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Las cuentas de CaixaBank se han visto distorsionadas este trimestre por la integración de Bankia, que se produjo apenas cinco días antes del cierre del mismo. El resultado neto del banco ascendió a 4.786 millones de euros tras sumar, como exigen las normas contables, un fondo de comercio negativo (badwill) de 4.300 millones de euros. Este badwill se genera cuando el valor en libros de una compañía es mayor al precio de adquisición que se ha fijado por ella.

Excluido este efecto y los gastos de la fusión (40 millones), el beneficio es de unos 541 millones. Hay que compararlo con los 90 millones que ganó el banco en el primer trimestre del pasado año, cuando llegó la pandemia (en las mismas fechas de 2019, prepandemia, las ganancias fueron de 533 millones, en línea con los 541 millones de este año sin la integración de Bankia). Unos resultados, en definitiva, "desordenados", como los definían el jueves los analistas de Credit Suisse.

Conocer estas cifras no ha sentado muy bien entre los representantes de los trabajadores, que antes de la presentación de las cuentas ya estaban reclamando al banco que utilizara el fondo de comercio para "absorber todos los costes de reestructuración" del despido colectivo.

Una posibilidad que para CaixaBank es del todo imposible, habida cuenta de que el fondo de comercio de 4.300 millones, pese a que se suma al beneficio, no implica ninguna entrada de dinero en caja, sino que se limita a un apunte contable.

"No entra ni un euro"

Gortázar lo dejó muy claro durante la presentación de resultados de la entidad. "El badwill no ha generado un solo euro. Pretender que con eso se puedan financiar cosas no es sensato. Los euros no se crean de la nada", apuntó.

El banquero explicó también que la normativa contable de hace años habría permitido que el ajuste simplemente se tradujera en una suma de los balances de ambos bancos, si bien ahora la norma internacional NIIF 3 exige "sumar una parte y añadir el badwill como un ingreso".

Matthias Bulach y Gonzalo Gortázar, durante la presentación de resultados del primer trimestre. EE

"Si la fusión hubiera sido al revés [que Bankia integrara CaixaBank], el badwill registrado por Bankia sería mayor porque CaixaBank cotiza por debajo del valor contable. Desde un punto de vista económico tiene poco sentido en este entorno", apuntó.

Es por eso por lo que para Gortázar está claro que esos 4.300 millones no pueden financiar el ERE ni ninguna otra cosa, tampoco el dividendo, que se fijará a partir del beneficio pero sin tener en cuenta este efecto. "Hay que separar dos planos: uno es el de la realidad económica y otro el de la realidad contable. El de la realidad económica es más fácil: si no entra ni un euro no puedes pagar nada. La realidad contable es más completa", explicó el consejero delegado de CaixaBank.

"Cinismo"

Los sindicatos, sin embargo, no han hecho más que aumentar la presión sobre la entidad tras conocer los resultados en la jornada del jueves, que iniciaron con concentraciones ante la sede del banco y otras acciones.

"Ante el cinismo de Caixabank, que pretende despedir a 8.291 personas presentando beneficios estratosféricos, nosotros peleamos por nuestros derechos y nuestros puestos de trabajo", apuntaba UGT.

Desde SECB añadían que la presentación hoy de los resultados trimestrales, "con 4.786 millones de euros de beneficios", les recuerda al protagonista de Pretty Woman, "un financiero que se dedica a la compra de empresas para luego reestructurarlas y venderlas, con fuerte coste para las plantillas de dichas empresas y pingües beneficios para accionistas y directivos".

Unas quejas que el banquero, con todo, respeta. "Debemos respetar que los sindicatos puedan hacer manifestaciones, están en su legítimo derecho. Lo que tenemos que hacer es avanzar en la mesa de negociación para llegar a acuerdos razonables que nos permitan tirar para adelante", concluyó.

Acuerdo

Esta presentación de resultados llega en un momento de tensión por la negociación del ERE, en la que los sindicatos, al menos por el momento, no están muy por la labor de firmar un acuerdo. Desde el banco, con todo, confían en que así sea y solo trabajan con este escenario.

"Prefiero no especular", respondía Gortázar sobre la posibilidad de que la entidad se vea abocada a ejecutar el ERE de forma unilateral si no consigue convencer a los sindicatos. Para ello tiene un mes desde el próximo martes, cuando se inicia el periodo formal de negociación y, por tanto, la cuenta atrás para lograr un acuerdo.