El expresidente de BBVA, Francisco González, podría encontrar en los audios inéditos que desvela el libro La España Inventada: Tras los pasos de Villarejo un argumento para su defensa.

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Según el contenido de ese libro de investigación que adelanta este periódico en exclusiva, Villarejo dejó entrever en las conversaciones con su círculo de confianza que el exbanquero estaba al tanto de la contratación por el banco de los servicios de Cenyt. Pero no sabía que detrás de esa firma de detectives estuviera José Manuel Villarejo.

Esta información que, como todo lo que se ha ido conociendo con este caso que investiga la Audiencia Nacional, está sujeta a lo que aporten otros audios y pesquisas, ratificaría la tesis defendida por FG en su comparecencia ante el juez y el fiscal. 

Pero deja en una posición complicada a otros dos exdirectivos del banco. En concreto, al exjefe de Seguridad de la entidad, Julio Corrochano, y al exfiscal y exresponsable de los servicios jurídicos, Eduardo Ortega.

El expresidente del BBVA afirmó en la Audiencia Nacional que sabía que el banco trabajaba con empresas de detectives -una práctica habitual en el mundo empresarial- e incluso estuvo de acuerdo con contratar a este tipo de profesionales en determinados momentos. Pero desconocía el papel que jugaba Villarejo dentro de Cenyt.

Esa tesis es respaldada en este libro escrito por el detective Francisco Marco y el periodista Manuel Bravo Pérez. El volumen recoge algunos audios inéditos hasta la fecha. En una de esas conversaciones entre Villarejo y su hombre de confianza en Barcelona, Antonio Giménez Raso, el excomisario reconoce que el banco llamaba a Cenyt como 'consultora' y no a Villarejo como persona relacionada con el mundo policial.

- (...) No es un encargo que me hace Julito [por Julio Corrochano].

- ¿Y te llamaron directamente?- vuelve a preguntar Giménez.

- No a mí no. Llaman a Rafaelito, a Rafaelito. Llaman a Cenyt. A mí no", afirma el excomisario.

En esa conversación, Villarejo se refiere al encargo que recibió Cenyt para investigar a Fernando Martín y Luis Portillo, dos ejecutivos del sector inmobiliario que con el estallido de la burbuja del ladrillo fueron objeto de seguimientos ordenados por la entidad con la que tenían deudas.

Antes de ese episodio, Cenyt ya había realizado varios encargos para el banco. El primero de ellos, relacionado con la OPA hostil que Sacyr quiso lanzar para hacerse con el control de BBVA. 

Antes de Sacyr

Según Marco y Bravo, antes de que Sacyr lanzara esa operación, González ya había contratado a Cenyt. Con el cambio de Gobierno que se precipitó tras el 11-M y supuso la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, FG ya habría solicitado los servicios de una agencia de detectives. Tras ese encargo se escondía su temor a perder la presidencia del banco con el PSOE en el Ejecutivo.

Corrochano habría encargado ya entonces ese trabajo al excomisario, según relatan los autores de La España inventada.

La contratación de detectives para defender a una empresa de una OPA hostil no es ilegal. Sin embargo, contratar a un hombre que se servía de las estructuras del Estado para conseguir información constituye un posible delito de cohecho por el que están siendo investigados varios exejecutivos de BBVA, el expresidente de la entidad y el propio banco como persona jurídica. Por ello, estas claves son importantes.

Corrochano y Ortega

El libro viene a defender que González pidió que la doctrina FG se aplicara a la contratación de detectives. Ese código se basa en que todo lo que hiciera el banco debía ser legal, moralmente aceptable y publicable. Sin embargo, deja en posición complicada a otros exdirectivos de su entorno. 

En concreto, se centra en el exjefe de Seguridad del banco, Julio Corrochano, y en el exfiscal, Eduardo Ortega, que asumió la dirección de una nueva unidad jurídica de lo contencioso que BBVA creó en 2014, época en la que Villarejo ya elaboraba informes para la entidad.

En el citado audio inédito que contiene el libro entre Villarejo y Giménez Raso, Ortega queda en una situación comprometida de cara a su defensa:

- Sí. Yo conozco al jefe de asesoría jurídica que es un soplapollas, que es un fiscal de la Audiencia Nacional- afirma Villarejo.

- ¿Y es ese el que llama a Cenyt?

- Sí y habla con Rafa. Y tienen una reunión, allí en Cenyt. Yo no estaba. Estaba en Barcelona (...), señala el excomisario.

Conocer quién sabía en BBVA el nombre de quien movía las estructuras de Cenyt resulta vital para la investigación que maneja la Audiencia Nacional. Sin embargo, el propio libro recuerda las "mentiras o medias verdades" que contiene el material que manejan el juez y los fiscales en este caso por las maniobras del excomisario.

Conspiración con Ausbanc

Pone como ejemplo, una supuesta información falsa que Villarejo trató de hacer circular sobre el caso Ausbanc, pero que no ha salido a la luz hasta ahora por el criterio del periodista al que estaba destinada.

De haberse publicado, habría originado un escándalo aún mayor del que ha provocado este caso. Se refiere a la llamada 'Operación Crown' y decía esto:

"- Encargado por el CNI

- Pagado por el BBVA

Con la información, en una comida entre el comisario general de la Policía Judicial, Julio Corrochano y Villarejo, pacta el que la UDEF, una vez que sean comprobados los informes de Cenyt los harán suyos y los usarían para solicitar intervenciones telefónicas y otras actuaciones que terminaron con la detención de Bernat y Pineda."

Con este intento de intoxicación a un conocido periodista, Villarejo habría tratado sin éxito de generar un escándalo con la caída de Ausbanc. Son lo que los autores califican como las "mentiras y medias verdades aderezadas con el ADN de la rana" vertidas por el excomisario.