Las agencias de rating empiezan a dar sus primeras estimaciones sobre la posible fusión entre fusión entre CaixaBank y Bankia. Sin demasiados detalles con los que contar para elaborar sus informes, las firmas sí coinciden en que, si no se llevan a cabo fuertes ajustes, el grupo resultante no nacerá "más fuerte".

Moody's y DBRS coinciden en que la operación puede ser muy positiva en términos de rentabilidad. Pero solo a futuro y si llevan a cabo de forma ágil los recortes necesarios. "Ambos bancos han logrado mejoras en eficiencia tras la ejecución de reducción de costes", indican los analistas de Moody's. Sin embargo, indican que la proporción de costes sobre ingresos se sitúa en el 57% proforma, con lo que la comparación sería peor que el 50% de la media del sistema español. 

Además, recuerdan que los ingresos pueden caer más por la crisis del coronavirus, por lo que los ajustes tendrían que ser todavía mayores. Por su parte, DBRS también advierte de la necesidad de ajustes para ganar en rentabilidad. Según la firma, un 85% de las oficinas de Bankia operaba en 2018 en áreas en las que también operaba CaixaBank. Más ajustes por ese lado para generar sinergias. 

Capital

Los analistas de DBRS Morningstar también advierten que la entidad verá incrementados sus requisitos de capital, aunque los expertos confían en que los colchones actuales sean suficientes para cubrir las exigencias del Banco Central Europeo (BCE).

A principios de julio, el organismo monetario lanzó una Guía a consulta pública hasta el 1 de octubre en la que aclara que a las entidades fusionadas no se les pedirá capital adicional, permitiéndoles usar sus propios modelos contables.

Apartir de dicha guía, el requisito exigido a las entidades se calcularía a partir de ahora con una media de los participantes en la fusión, frente a las condiciones actuales que pautan que la entidad resultante de la operación debe mantener los niveles de capital de la parte más fuerte.

Es decir, el BCE se mostraba dispuesto a bajar el listón de capital para favorecer las fusiones bancarias. Sin embargo, desde DBRS Morningstar anticipa una subida para la entidad resultante de la unión entre CaixaBank y Bankia de los requisitos establecidos en 'otras instituciones de importancia sistémica (O-SII)', dado el nuevo papel que jugaría la entidad en el sistema bancario español. La ratio ronda actualmente el 0,25% en el caso de las dos entidades. 

Un colchón fuerte

Pese a esta posible subida de las exigencias, la firma recuerda que ambas cuentan con un colchón lo suficientemente fuerte sobre sus requerimientos de capital actuales, con 375 puntos básicos en el caso de CaixaBank y 559 puntos básicos en el de Bankia a finales de junio de 2020, "por lo que la nueva entidad también tendría un amplio colchón sobre sus nuevas exigencias", explican los expertos. 

Desde el sector bancario siempre ha apuntado a este factor regulatorio como uno de los lastres para el cierre de operaciones corporativas, pues la exigencia trae aparejada, entre otras cosas, ampliaciones de capital que resultan prácticamente imposibles de llevar a buen puerto con las maltrechas valoraciones bursátiles del sector bancario.

¿Problema de competencia?

Respecto a la operación, los analistas consideran que podría mitigar el impacto del Covid-19 y sería positiva desde el punto de vista crediticio para CaixaBank, que fortalecería aún más su sólida posición en España. 

La Nueva Entidad tendría una cuota de mercado del 26,7% (en términos de préstamos brutos en España), abriendo la brecha con Banco Santander (15,9%) y BBVA (14,4%), según cálculos de la firma, que considera que "las autoridades pertinentes tendrán que examinar" este hecho por si dañase las normas de competencia.

Desde la entidad explican que, si se tiene en cuenta el índice Herfindahl, que mide el grado de concentración de una industria, esta sería del 33% tras la fusión, una cifra que se situaría todavía dentro de la media europea. 

Dentro de la región, la entidad resultante ocuparía el puesto 18 entre los mayores bancos europeos, frente al 27 que ocupa ahora CaixaBank y el 36 de Bankia, según datos de la Autoridad Bancaria Europea (EBA). 

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